Los enredos de la chica gordita - Capítulo 41
- Inicio
- Todas las novelas
- Los enredos de la chica gordita
- Capítulo 41 - 41 Capítulo 41 A toda costa
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
41: Capítulo 41: A toda costa.
41: Capítulo 41: A toda costa.
Gianluca.
Luego de salir del hospital, cuando el muchachito despertó, sentí que mi corazón se oprimía de dolor.
No entendía razones de por qué seguía insistiendo mi rino con que era novia de esa criatura.
No podía entender como elegía estar con un niño en vez de con un hombre como yo.
Soy apuesto, bien portado, abogado exitoso, con una familia de renombre y con dinero y mucho.
En cambio ese niño, está aún en la universidad, aunque es apuesto , no lo es tanto como yo y mucho menos tiene mi estatus.
No existe punto de comparación entre uno y otro, tendría que poder elegirme fácilmente.
– Vincent, ¿ crees que debe elegirme sin duda alguna la pequeño rinoceronte, verdad?- digo con suficiencia.
– Buen..
bueno no sabría decirle señor, creo que usted ha sido bastante cruel con la señorita y apenas lo conoce, en cambio su amigo Timy ha estado con ella digamos desde casi toda su vida y además es el único que siempre estuvo ahí para ella, por lo que dudo que lo elija a usted- me dice el inepto de mi asistente y frunzo el ceño y lo fulmino con la mirada.
– Usted no sabe nada Vincent- me dirijo a mi auto enojado, sin hablar ninguna palabra más regreso a mi departamento.
-Aish, maldigo la hora en que la llevé al bar de Terrence, tal vez si no hubiésemos ido, no habría pasado nada de esto- digo aún sabiendo que por más que no hubiésemos ido el chico hubiese salido lastimado de igual forma ya que es un tonto.
Luego de que se me pasó un poco el enojo por la situación, me pongo a rememorar el beso que nos dimos en la escalera del hospital, fue demandante, brusco, como si no hubiese un mañana y que no habría otra salvación que no fuesen los labios de Lila.
Aunque no tienen punto de comparacion con el beso del viaje, no por qué me acuerde, ya que estaba tan borracho que ni siquiera se como me llevaron a la habitación sino por el hecho de que a ella le gustó ese beso y me lo hizo saber, aunque yo como un idiota en vez de enfrentar la situación y decirle como me sentía hacia ella, la alejé y si no hubiese hecho eso seguramente ahora estaría con ella.
– Eres un maldito idiota Gianluca, tu si que sabes desperdiciar una oportunidad- digo en voz alta.
Me doy un baño sumersivo para despejar mi mente y olvidarme por un rato de la idiotez que cometí, cuando la empecé a imaginar a Lila en su diminuta ropa interior de encaje negro, que admiré en la tienda de ropa cuando se estaba probando los vestidos para la gala mientras me besa como lo hizo en el hospital, más bien como yo la besé.
Mi miembro se puso duro ante esa imágen que se me aparecía en la mente.
– Dios mío, que jodidamente hermosa que eres Lila.- digo mientras me acaricio el miembro totalmente erecto.
Pasaron varios minutos hasta que pude saciar mis ansias de poseerla, de tenerla debajo mío gimiendo mi nombre, gritandolo.
Cuando terminé con el baño, mientras tomaba un trago observando la vista que me brindaba mi ventana de techo a piso de Manhattan, decidí que mañana entraría en acción y haría lo que tal vez sería cruel para muchos y sería hablar con el tonto de Timothy y aclararle que de ahora en adelante yo cortejaría a Lila ,por qué me interesa y por qué la quiero, la necesito junto a mi, y que él ni nadie lo va a impedir.
Con eso en mente me acuesto y me duermo enseguida, como si eso me hubiese liberado de mi frustración.
A la mañana siguiente luego de desayunar me dirijo al hospital para enfrentarme al muchachito, al llegar veo que no hay rastro de Lila y él está absorto mirando hacia la ventana cuando golpeo la puerta.
No me recibe con ánimo y no me interesa tampoco.
Me acerco a el diciendole que tenemos que hablar de algo importante.
a lo que el responde…
– ¿Que sucede?
– Me interesa la señorita Monroe, deseo cortejarla- -No solo eso, ya nos hemos besado, no solo una vez sino dos, y la última vez fue ayer- Espero su reacción y veo como se le retuerce la cara de ira.
– Maldito desgraciado- me suelta y yo no puedo evitar sonreír aunque después veo como su semblante va cambiando y se está poniendo pálido, trata de tocar el botón que está al lado de su cama cuando entra Lila, me mira extrañada por un momento hasta que ve la cara de su amigo y sale corriendo a buscar a la enfermera.
Cuando regresa lo único que hace es echarme de la habitación ya que se da cuenta que yo tuve algo que ver con el estado en que se encuentra su amigo ahora.
No es que disfrute de su sufrimiento, por que no le deseo a nadie lo que le pasó a ese muchachito, pero el tenía que saber cuales eran mis sentimientos por Lila y que por más que ella haya dicho que era su novia y que quería estar con él, yo no lo creía.
Sino, por qué me devolvió el beso tanto en el viaje como en la escalera del hospital.
Por qué se aferró tanto a mis labios sino quería nada conmigo, se que no es fácil dejar de querer a su primer amor pero tampoco se tiene que obligar a quererlo cuando siente cosas por mí, por qué las siente, por qué sentí sus manos aferrándose a mí, la sentí ahí conmigo y se que me golpeó después, su cachetada dolió como los mil demonios, pero aún así no cambiaría nada, la volvería a besar, por qué de una forma y otra la haría mía, A toda costa la convencería de que soy su mejor opción, no la alejaría de su mejor amigo por qué estuvieron juntos toda su vida pero marcaría una distancia entre ellos, por qué yo sería su único hombre, el único que podría besarla, tocarla y el único que podría hacerle el amor como ella se lo merece.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com