Los enredos de la chica gordita - Capítulo 42
- Inicio
- Todas las novelas
- Los enredos de la chica gordita
- Capítulo 42 - 42 Capítulo 42 Endemoniado
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
42: Capítulo 42: Endemoniado.
42: Capítulo 42: Endemoniado.
Lila.
Cuando salí del cuarto de timothy, para ver qué es lo que quería mi jefe hablar conmigo, me toma de la mano mientras me guía hacia las escaleras de emergencia.
No entendía las razones para venir a hablar aquí en este lugar, cuando podríamos hablar tranquilamente en el pasillo del hospital.
Al llegar al lugar se queda quieto por unos segundos sin mirarme con su hermosa espalda hacia mí.
-¿Señor pasa algo?- pregunto mientras todo alrededor se encuentra en silencio.
-Lila, por favor dime Gianluca- Lo miro absorta pensando en que fue él quien me dijo que no lo tratara de “tu” en la gala.
-Señor recuerde que me pidió que lo tratara con respeto, cómo subordinada a jefe- le digo esperando su respuesta.
-Lila, por favor, necesito que me digas Gianluca, no soporto que estés tan distante.- responde, algo que me sorprende viniendo de él por la forma demandante en que lo dice.
– No quiero escuchar que dices que eres la novia de ese muchacho, puede ser tu amigo, tu primer amor, pero no es tu novio, ni lo va a ser- dice con un tono más ronco, como si estuviese enojado.
-¿Disculpe?¿Con que derecho me dice esto?- y cuando termino de decir eso ocurre lo impensado, me besa.
Me besa de forma demandante, feroz, me aprieta contra la pared dejándome sin aire.
Trato de enfocar mi mirada, es demasiado brusco como si no quisiera que me escapara, trato de empujarlo pero es mucho más fuerte que yo.
Cuando trato de hablar con una fuerza casi desmedida introduce su lengua dentro de mí boca, pierdo los sentidos ante semejante arrebato, lo que me hace perder toda noción de tiempo y cedo..
Cedo ante el placer de lo que esté beso me está generando, como si mis extremidades tuvieran vida propia rodeo su cuello dejándolo que me sostenga con sus fuertes brazos.
Me dejó llevar por este beso dado con hambre.
Uno de sus brazos cambia de posición subiendo hacia arriba amasando mis senos lo que hace que corran por mi cuerpo descargas eléctricas que no pensé que podía sentir.
No puedo creer que este Adonis me esté besando de esta manera, parece endemoniado, sigue masajeando mis pechos mientras se aprieta más a mi cuerpo, y es cuando puedo sentir su pene erecto a través del pantalón rosando mi cadera.
Puedo sentir mi propia excitación como va empapando mi ropa interior.
-Oh Dios Mío, que estoy haciendo- me digo mientras entro en razón y enfoco nuevamente donde estoy.
Mi respiración se vuelve entrecortada, tratando de separarme de este hombre que parece querer comerme.
Cuando logro safarme de su beso, frunzo el ceño y le estampo una cachetada que hasta a mí me hizo doler de lo fuerte que fue.
El queda absorto con los ojos abiertos como platos por lo que acabo de hacer.
-¿QUÉ CARAJOS CREE QUE HACE?¿ACASO NO SE DA CUENTA QUE ESTAMOS EN UN HOSPITAL?¿ ESTÁ USTED LOCO?- le grito y el me mira con una sonrisa socarrona.
-Hago lo que siento Lila.
Y lo que siento es que usted me interesa, usted va a estar conmigo, por qué usted siente lo mismo que yo y quedo demostrado cuando me aceptó el beso y se dejó llevar- me dice el maldito y mi cara se pone roja de la ira.
– Usted si que está mal de la cabeza- termino por decir y salgo de ahí renegando bajo por lo que acaba de pasar.
Aunque el beso me encantó y la forma en que me tocó despertó en mí,cosas que jamás pensé que sentiría al menos no con él, no puedo permitir que esté hombre quiera jugar conmigo.
Trato de calmarme para poder entrar lo más serena a la habitación pero lo primero que veo es la mirada clavada de Timy en mi, veo como entrecierra los ojos tratando de entender seguramente por qué me encuentro tan sonrojada.
Me acerco a él y le tomo su mano en señal de que estoy con él y que siempre lo estaré.
Después de que el médico me da unas indicaciones más, Vincent se retira.
Al menos no tuve que verlo de nuevo a Gianluca, seguramente no quiso aparecer por el tremendo golpe que le dí, se lo merecía por ser pervertido.
Miro a Timy y el ya se encuentra dormido, lo tapo un poco para que no sienta frío, mientras acaricio sus mejillas.
– ¿Timy, cuando se fue al demonio todo?
Se suponía que tú tendrías que ser mi primer beso, y ahora no solo ya no siento lo mismo por ti, sino que el primer beso me fue arrebatado por ese loco en el viaje a Seattle y ahora volvió a besarme- digo para mí misma.
Trato de descansar un poco, dentro de unas horas tendré que ir al departamento, darme un baño, y traer ropa para Timy.
Cuando despierto, ya son las siete y media, me acomodo el pelo en un rodete, y voy al baño a lavarme un poco la cara.
Al salir encuentro a la enfermera, que es muy joven por cierto, miro su nombre en el gafete, se llama Cristal, es muy amable y me dice que no hay problema en que me vaya por un rato, que ella cuidara a Timy por mi mientras no esté algo que agradezco antes de irme.
Pasó una media hora hasta que llegué al departamento, ordene un poco el desorden que había, y luego entre a bañarme, necesitaba aunque sea unos minutos de más debajo del agua para dejar de pensar en todo lo que pasó en solo un par de días.
Para cuándo terminé, ya eran pasadas las ocho y media, me prepare un café, mientras cocinaba una sopa nutritiva para Timy.
Busque la ropa que había dejado la última vez que hicimos pijamada en el departamento, empaqueté todo y salí nuevamente hacia el hospital, para cuando llegué eran casi las once pero cuando entré en la habitación ví a alguien que no pensé ver de nuevo y era mi jefe hablando con Timy.
Él con esa sonrisa con suficiencia como si todo el mundo estuviera a sus pies y Timy pálido como una hoja tratando de tocar el botón al costado de su cama tratando de llamar a la enfermera.
Me asusta el semblante de Timy lo que me hace soltar todo y salir corriendo a buscarla yo misma.
Le explico la situación a la enfermera mientras volvemos a la habitación, la entrar con el enojo a flor de piel echo a Gianluca por dónde llegó y le pido encarecidamente que no vuelva.
Este hombre se está pasando de la raya, no sé cuánto más podré aguantarlo.
Se va con la mirada perdida no pudiendo creer que lo acabo de echar pero no me importa, no se que le habrá dicho a mi amigo pero es evidente que no habrá sido nada bueno para que el terminara así con ese semblante.
Cuando se calme un poco y se mejore, hablaré con el para ver qué acaba de pasar entre ellos dos.
Me tendrá que decir la verdad y si ese maldito demonio le dijo algo de lo que pasó ayer se las verá conmigo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com