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Los enredos de la chica gordita - Capítulo 46

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Capítulo 46: capítulo 46: La invitación.

Gianluca.

Al ver que Lila me observaba con rabia luego de que le pedí que nos traiga dos café y un jugo, y de decirle que debíamos tratar bien a las visitas, supe que había ganado está pequeña batalla de celos.

Aunque lo desmintiera y ella se creyera que no sentía nada por mí, yo sabía la verdad. Estaba celosa y aunque eso me pusiera rebosante de alegría, lo que ahora necesitaba saber es el por qué estaba aquí Charlotte.

Necesitaba saber que es lo que quería.

– Charlotte, ¿Me gustaria saber el por qué estás aquí? Ya que nuestra relación no terminó del todo bien.- dije secamente.

-Gianluca, por eso estoy aquí. Para pedir disculpas, por no haberte dicho que había conocido a alguien más.- Dijo ella.

– Está bien, ya está perdonado.- dije sin mostrar ningún rastro de amabilidad.

– No quiero, perder nuestra amistad de años Gianluca. Por eso vengo a invitarte a mi boda, mis padres, mi prometido y tus padres, ya saben que vine. Están de acuerdo en que haya venido.- dijo y yo no sabía si reírme o no.

– De acuerdo iré, ya no estoy enojado contigo por más que la situación haya sido una porquería.- le dije y esbocé una sonrisa al fin.

Esto era lo que anciaba hace mucho, cerrar está etapa para poder seguir adelante con Lila, que ella viera que no estoy atado a mi pasado.

-Acaso, no, no puede ser. ¿ Has conocido a alguien?- exclamó con sorpresa Charlotte.

Una sonrisa dulce apareció en mi rostro, del solo pensar en mi hermosa Lila, esa mujer exuberante que cambió todo en mi vida de la noche a la mañana.

Cuando estaba por responder, golpean a la puerta y entran. Miró hacia allí y veo que ingresa Lila con un nido de pájaros en la cabeza, ya que su cabello se ve como si hubiesen pasado por una estampida.

Mientras la observo algo incrédulo por lo que estoy viendo, Charlotte comienza a reírse y le dice si le pasó algo que haya dejado a su cabello así, por lo que Lila grita y sale corriendo de la oficina.

Trato de contener la risa, pero no puedo y comienzo a reír yo también ante lo absurdo de la situación.

Charlamos un rato más con Charlotte, en dónde me comentaba de su prometido y de como se habían enamorado. Cosas sin sentido a mi parecer, por qué la verdad no me importaba.

Charlotte se despidió y dijo que necesitaba decirle algo a Lila, cosa que me extrañó ya que todavía no sabía cómo se conocían. Terminé de ordenar unos papeles que necesitaban mi firma, y me dispuse a buscar a Lila, quería saber que le había pasado.

Pero cuando salgo, escucho algo que no me gustó nada, Charlotte estaba tratando de pasarle el número de su hermano, que al parecer había quedado prendado de Lila.

-Oh no, eso no pasará- dije más serio de lo que pretendía. Por qué claro estaba que no estaba contento con la intención de mi ex cuñado de cortejar a mi amada.

No lo permitiría, ninguno de ellos se ganaría el amor de “Mi Lila”.

-¿Qué quieres decir con eso? – soltó Charlotte un poco sorprendida por mi atrevimiento.

-Ella tiene novio- dije con una sonrisa burlona mirando fijamente a mi pequeña rino.

Charlotte observó a Lila y le pregunto si eso era verdad.

Lila titubeó ante la pregunta de la visita, pero yo no pude más y solté lo que hizo a mi rino abrir los ojos con asombro y a Charlotte la dejo sin una pizca de aire.

– Si, soy yo- me alisé el traje mientras observaba las caras de ambas como iban cambiando pero lo que no esperaba fue el arrebato de mi bella secretaria al decirme lo que se le pasó por la mente en ese momento.

– PERO SI ERES UN MALDITO LOCO!! ¿ACASO TE ESCUCHAS?- Dijo gritando delante de Charlotte, algo que me sorprendió y a la vez me hizo sonreír por qué quería decir que me quiere, está escondido ahí pero ya lo demostrará.

Charlotte observó la situación incrédula, preguntó si eso era cierto observando entre Lila y yo.

A lo que yo respondí que todavía no era así pero que lograría conquistarla, hasta que empezó a reírse como una loca posesa, haciendo pulgares arriba a Lila y felicitándome por enamorarme de ella.

Sin embargo el semblante de Lila cambió e hizo lo que no quería que hiciera, huir. No quería que lo haga, quería que admitiera que sentía algo por mi así como yo lo siento por ella.

Pero siempre buscaba la forma de esquivarme y por eso antes de que apriete el botón para bajar en el ascensor le dije algo que terminó por enojarla.

– No lo olvides Lila, pronto serás mía y te demostraré que me tienes loco de amor-

Pero ella lo único que me dijo y que me rompió un poco el corazón fue que primero muerta antes que enamorarse de mi.

– No puedes decir eso Lila, no puedes- me dije a mi mismo.

Ya no puede cambiar lo que siento por ella, por qué no puedo sacarla de mis entrañas, de mi corazón, de mis pensamientos. Por qué la deseo con toda mi alma, y se que va a ser mi esposa tarde o temprano.

Cuando ella decida bajar sus defensas, me dejara amarla como lo merece, por qué ella es todo lo que está bien en este mundo donde sobrevive el más fuerte. Y ella para mí es mi fortaleza y por la única que pondría mis manos al fuego.

Yo sin ella no soy nada más que un cascarón vacío.

Te lo demostraré Lila, te demostraré todo el amor que tengo para ofrecerte.

Para cuándo Charlotte se fue, ya habían pasado más de dos horas en las que seguía sentado en mi oficina observando las calles de Nueva York.

Creía tener todo lo que un hombre quería tener, poder, dinero, belleza, pero lo que en verdad quería es tener a mi bella Lila al lado mío.

Tendré que cambiar las estrategias si quiero conquistar a Lila. No puedo seguir así, ya no más.

Lila.

Trataba de respirar profundo, pero sentía que mis pulmones no colaboraban. Todavía no entendía la falta de respeto de ese hombre.

Decir todas esas cosas delante de la señorita Charlotte para incomodarme y a la vez darle celos a ella.

Quería golpearlo hasta que sus neuronas funcionaran, pero ese no iba a ser el caso, estaba demasiado desquiciado como para que esas pocas neuronas se reactiven.

Decidí que lo mejor era ir a visitar a timy, quería hablar con el médico para ver cómo iba progresando.

Compré un poco de sopa en el camino de una tienda que le gustaba mucho y me dirigí al hospital.

Al llegar, noté que la enfermera que estuvo el día anterior, estaba haciendo cambio de suero a Timy. Él sin embargo estaba dormido.

Le agradecí por su trabajo y me acerqué a la cama, acomodando un mechón de pelo detrás de su oreja.

Al hacerlo abrió sus ojos lentamente.

-Hey, hola. ¿Cómo estás Timy?- Pregunté bajito, casi susurrando.

– Estoy bien, con un poco de sed- dijo con la voz un poco rasposa.

– Te traje un poco de sopa de Lincoln’s- dije con una sonrisa y sus ojos brillaron.

-Eres la mejor Lila, no se que haría sin tí-

Lo ayudé a sentarse y le acerque un vaso de agua, bebió casi todo.

Me senté a su lado destapé la sopa y le di de beber con la cuchara. Bebió toda la sopa como si fuera la mejor comida del mundo.

– Despacio, te vas a ahogar- Le dije para que no se apresurara pero siempre fue así desde que era chico cuando tomaba sopa.

– Lo siento- agachó la cabeza e hizo un puchero tierno como cuando éramos niños.

Si que lo amé desde que éramos niños, lo amé de verdad. Pero ahora no se lo que sentía.

No sabía si realmente seguía sintiendo lo mismo, todo estuvo bien hasta que apareció Gianluca.

El me estaba confundiendo, me hacía sentir rara . Sentía un nudo en el estómago cada vez que lo veía, me volvía loca, me daban ganas de matarlo, pero a la vez me daban ganas de repetir cada beso que me dió.

Pero tenía que pensar en Timy, la persona que estuvo siempre a mi lado. El siempre me protegió, aunque últimamente tuvimos nuestras peleas sobre todo por Bianca, pero no podía dejar de lado todo lo que sentí durante todos estos años.

Quería corresponderle por qué sentía que me debía eso a mi misma por todo el amor que sentía o sentí por el, no sabía decirlo bien del todo.

-¿Estás bien? ¿ El trabajo estuvo bien? ¿Acaso te trato mal el bastardo?- Me preguntó Timy.

– Si, todo estuvo bien, fue un día con bastante papeleo, y no, no me molestó para nada mi jefe- Mentí por qué no quería que se preocupara y se ponga mal como la última vez.

– Me alegro Lila, no te mereces que ese patán te haga daño, aunque estoy agradecido de que él estuviera ahí cuando sufrí los golpes en la pelea y te haya ayudado con todo mientras estuve inconsciente- Me dijo y yo asentí.

-Lila… ¿Puedo pedirte un abrazo?- Timy me dijo y quedé perdida por un momento.

– Claro, como no voy a darte un abrazo, eres todo para mí Timy- Le respondí.

Me senté en la cama frente a él y le di un abrazo, no quería que haga mucha fuerza, traté de que fuera lo más suave posible.

Lo que no esperaba es que después de soltarme de su abrazo, el tomara mis manos y sin yo esperarlo me diera un beso.

No en la mejilla, en los labios. Fue un beso dulce, como si tratara de que no me rompiera, como si fuese algo frágil. No voy a negar que me gustó el beso, por qué mentiría.

Tantas veces soñé tener un beso así con él y ahora era una realidad.

Me estaba besando con tanta dulzura, tanto amor que por un momento me olvidé de todo y me dije que tal vez valdría la pena hacer el intento.

De repente se sintió un jarrón romperse en la habitación y para cuando nos separamos y vimos que estaba pasando, nos dimos cuenta que mi jefe estaba parado rabioso en la entrada de la habitación.

-ALEJATE DE ÉL AHORA LILA!!- gritó y empezó a acercarse a nosotros.

Trató de tomarme la mano y acercarme hacia él, pero Timy no se lo permitió. A pesar de su debilidad después de la operación se mantuvo firme y no dejó que me sacara de su lado.

-Señor Vari no debería estar aquí- dijo Timy a Gianluca.

-Oh claro que sí, sobre todo por qué estás tratando de quitarme a mi amada-

– Señor está usted equivocado, yo puedo estar con mi novia y no se la he sacado a nadie, ella siempre estuvo conmigo-

Me agarraba el puente de la nariz tratando de disipar el dolor de cabeza que se estaba formando por qué estos dos neandertales estaban otra vez peleando.

Se volvió a abrir la puerta y esta vez era Vincent que vino a avisar que el médico ya venía.

Lo fue a buscar cuando llegaron al hospital para pedir el parte medico de Timy.

Casi me arrodillo y elevo una plegaria por que Vincent fuera tan bueno para aparecer cuando más lo necesitaba, tenía que darle un regalo en agradecimiento por eso.

Al llegar el médico ambos hombres, se quedaron callados y no emitieron sonido.

El doctor dijo que Timy estaba evolucionando bien, que si todos los exámenes salían bien podría estar de alta dentro de las próximas semanas.

También dijo que debía evitar pasar malos ratos y evitar incidentes que pudieran provocar dolores de cabeza.

Los miré a ambos casi fusilandolos, y ellos solo podían agachar la cabeza.

En cambio Vincent, miraba a los hombres que pretendían pelearse por mí y se reía negando con la cabeza.

No sé cómo haría, pero debía dejarle en claro a mi jefe que no volviera a aparecerse en el hospital, por el bien de la recuperación de Timy y por mi propio bien. No quería que me confundiera más de lo que estaba, sobretodo si estaba segura de mantener una relación formal con Timy.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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