Los enredos de la chica gordita - Capítulo 47
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Capítulo 47: capítulo 47: El beso inesperado de Timy.
Lila.
Trataba de respirar profundo, pero sentía que mis pulmones no colaboraban. Todavía no entendía la falta de respeto de ese hombre.
Decir todas esas cosas delante de la señorita Charlotte para incomodarme y a la vez darle celos a ella.
Quería golpearlo hasta que sus neuronas funcionaran, pero ese no iba a ser el caso, estaba demasiado desquiciado como para que esas pocas neuronas se reactiven.
Decidí que lo mejor era ir a visitar a timy, quería hablar con el médico para ver cómo iba progresando.
Compré un poco de sopa en el camino de una tienda que le gustaba mucho y me dirigí al hospital.
Al llegar, noté que la enfermera que estuvo el día anterior, estaba haciendo cambio de suero a Timy. Él sin embargo estaba dormido.
Le agradecí por su trabajo y me acerqué a la cama, acomodando un mechón de pelo detrás de su oreja.
Al hacerlo abrió sus ojos lentamente.
-Hey, hola. ¿Cómo estás Timy?- Pregunté bajito, casi susurrando.
– Estoy bien, con un poco de sed- dijo con la voz un poco rasposa.
– Te traje un poco de sopa de Lincoln’s- dije con una sonrisa y sus ojos brillaron.
-Eres la mejor Lila, no se que haría sin tí-
Lo ayudé a sentarse y le acerque un vaso de agua, bebió casi todo.
Me senté a su lado destapé la sopa y le di de beber con la cuchara. Bebió toda la sopa como si fuera la mejor comida del mundo.
– Despacio, te vas a ahogar- Le dije para que no se apresurara pero siempre fue así desde que era chico cuando tomaba sopa.
– Lo siento- agachó la cabeza e hizo un puchero tierno como cuando éramos niños.
Si que lo amé desde que éramos niños, lo amé de verdad. Pero ahora no se lo que sentía.
No sabía si realmente seguía sintiendo lo mismo, todo estuvo bien hasta que apareció Gianluca.
El me estaba confundiendo, me hacía sentir rara . Sentía un nudo en el estómago cada vez que lo veía, me volvía loca, me daban ganas de matarlo, pero a la vez me daban ganas de repetir cada beso que me dió.
Pero tenía que pensar en Timy, la persona que estuvo siempre a mi lado. El siempre me protegió, aunque últimamente tuvimos nuestras peleas sobre todo por Bianca, pero no podía dejar de lado todo lo que sentí durante todos estos años.
Quería corresponderle por qué sentía que me debía eso a mi misma por todo el amor que sentía o sentí por el, no sabía decirlo bien del todo.
-¿Estás bien? ¿ El trabajo estuvo bien? ¿Acaso te trato mal el bastardo?- Me preguntó Timy.
– Si, todo estuvo bien, fue un día con bastante papeleo, y no, no me molestó para nada mi jefe- Mentí por qué no quería que se preocupara y se ponga mal como la última vez.
– Me alegro Lila, no te mereces que ese patán te haga daño, aunque estoy agradecido de que él estuviera ahí cuando sufrí los golpes en la pelea y te haya ayudado con todo mientras estuve inconsciente- Me dijo y yo asentí.
-Lila… ¿Puedo pedirte un abrazo?- Timy me dijo y quedé perdida por un momento.
– Claro, como no voy a darte un abrazo, eres todo para mí Timy- Le respondí.
Me senté en la cama frente a él y le di un abrazo, no quería que haga mucha fuerza, traté de que fuera lo más suave posible.
Lo que no esperaba es que después de soltarme de su abrazo, el tomara mis manos y sin yo esperarlo me diera un beso.
No en la mejilla, en los labios. Fue un beso dulce, como si tratara de que no me rompiera, como si fuese algo frágil. No voy a negar que me gustó el beso, por qué mentiría.
Tantas veces soñé tener un beso así con él y ahora era una realidad.
Me estaba besando con tanta dulzura, tanto amor que por un momento me olvidé de todo y me dije que tal vez valdría la pena hacer el intento.
De repente se sintió un jarrón romperse en la habitación y para cuando nos separamos y vimos que estaba pasando, nos dimos cuenta que mi jefe estaba parado rabioso en la entrada de la habitación.
-ALEJATE DE ÉL AHORA LILA!!- gritó y empezó a acercarse a nosotros.
Trató de tomarme la mano y acercarme hacia él, pero Timy no se lo permitió. A pesar de su debilidad después de la operación se mantuvo firme y no dejó que me sacara de su lado.
-Señor Vari no debería estar aquí- dijo Timy a Gianluca.
-Oh claro que sí, sobre todo por qué estás tratando de quitarme a mi amada-
– Señor está usted equivocado, yo puedo estar con mi novia y no se la he sacado a nadie, ella siempre estuvo conmigo-
Me agarraba el puente de la nariz tratando de disipar el dolor de cabeza que se estaba formando por qué estos dos neandertales estaban otra vez peleando.
Se volvió a abrir la puerta y esta vez era Vincent que vino a avisar que el médico ya venía.
Lo fue a buscar cuando llegaron al hospital para pedir el parte medico de Timy.
Casi me arrodillo y elevo una plegaria por que Vincent fuera tan bueno para aparecer cuando más lo necesitaba, tenía que darle un regalo en agradecimiento por eso.
Al llegar el médico ambos hombres, se quedaron callados y no emitieron sonido.
El doctor dijo que Timy estaba evolucionando bien, que si todos los exámenes salían bien podría estar de alta dentro de las próximas semanas.
También dijo que debía evitar pasar malos ratos y evitar incidentes que pudieran provocar dolores de cabeza.
Los miré a ambos casi fusilandolos, y ellos solo podían agachar la cabeza.
En cambio Vincent, miraba a los hombres que pretendían pelearse por mí y se reía negando con la cabeza.
No sé cómo haría, pero debía dejarle en claro a mi jefe que no volviera a aparecerse en el hospital, por el bien de la recuperación de Timy y por mi propio bien. No quería que me confundiera más de lo que estaba, sobretodo si estaba segura de mantener una relación formal con Timy.
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