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Los enredos de la chica gordita - Capítulo 49

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Capítulo 49: capítulo 49: El grano.

Lila.

Después de decirle todo lo que tenía atorado al demonio que tenía por jefe me relajé. Creí que me sentiría así por mucho tiempo y estaría más cómoda con Timy, ahora que sabía que el señor Vari no volvería ,pero no fue así.

La ansiedad me empezó a carcomer en mi interior, no sabía por qué me sentía así, si era lo correcto trazar una linea que no tendría que haberse cruzado jamás.

Después de unas horas de charlar de cosas sin sentido con Timy y hacerlo reír un rato me fuí a mi departamento, tenía que descansar si quería rendir al otro día en la oficina.

Aunque traté con todas mis fuerzas dormir, ya que estaba agotada, no logré hacerlo.

La cara de Gianluca seguía apareciendo en mi mente, la tristeza, el enojo seguían que noté en el me hacía sentir culpable.

No sé si debería haber sido tan cruel al decirle todo eso Pero estaba segura que era por el bien de todos nosotros.

Para cuándo sonó mi despertador, no había pegado un ojo en toda la noche. Al mirarme frente al espejo mis ojeras de oso panda se extendían por toda mi cara, no solo eso. Un grano enorme apareció en mi frente.

– Como diablos sucedió eso!! buuu buuu- lloraba.

Ahora no solo tenía ojos de panda y un grano gigantesco como el monte Vesubio, sino también tenía los ojos tan hinchados de llorar por mi aspecto.

Sin más remedio traté de arreglar un poco el desastre andante que era, pero no logré mucho.

Me puse unos lentes que disimularían un poco, y mucho maquillaje en el granote que cubría mi frente y salí de mi departamento con destino al infierno que seguramente sería mi trabajo.

Al llegar rogué a todos los santos que estuvieran disponibles que nadie me viera llegar, pero como el destino, Dios y demás deidades alrededor de la tierra que obviamente no me querían ni un poquito, me encontré con el demonio en persona ni bien salí del ascensor.

Agaché la cabeza lo más que pude, pero como si fuera que tuviese visión de ratos x, su vista se dirigió directamente a eso, si si, como escuchan o leen, bueno ya no se.

Sus ojos tan bonitos se fijaron en el granote que tenía en medio de la frente; traté de esquivar su mirada ,pero cuánto más lo hacía era evidente que más podía ver el grano y de repente después de tanto silencio se escuchó una carcajada, no una risita sutil, no. Una carcajada de esas que se escuchan a cinco cuadras de distancia.

Mi rostro se puso rojo tomate, tal vez un poco más morado que eso de la rabia y le solté sin más

-¿DE QUE SE RÍE MALDITO LOCO? SI, TENGO UN GRANOTE, UNO BIEN GRANDE COMO EL EVEREST. ¿QUIERE MIRARLO MAS DE CERCA?-le dije y como si estuviera poseída empecé a correrlo mientras me sostenía el cabello mostrando aún más el bendito grano, haciendo como si se fuese a reventar.

Gianluca empezó a correr mientras gritaba el nombre de Iso.

-ISOOOOO, AAAAAH, ISOOOOO, ESTA POSEIDA ME ESTA CORRIENDO CON UN GRANO.. LO QUIERE REVENTAR EN MI CARA, ISOOO.-

Parecíamos dos criaturas que se odian y se hacen la vida imposible a los gritos en medio del salon de la oficina.

Bueno no está tan alejado de la realidad, pero tampoco era tan acertado, por qué aunque mi jefe me hizo la vida imposible no lo odio, mmm tal vez solo un poquito.

Seguíamos corriendo y gritando como locos hasta que Vincent hizo acto de presencia y con un solo grito nos detuvimos al instante.

-ALTO!!-

ambos nos detuvimos y miramos a Vincent desconcertados ya que no pensábamos que pudiera gritar. Era un ser tan amable que no lo podía imaginar enojado, pero ahí estaba con el ceño fruncido y cara de disgusto.

Parpadeé dos veces, tres hasta que me di cuenta de que estaba corriendo a mi jefe mostrándole el grano. Me puse de todos los colores en menos de un minuto, hice una mueca de vergüenza ante mi estado en este momento.

Para cuándo levanté la cabeza Vincent y mi jefe me miraban atentamente.

-Lo siento- murmuré, pero ellos no emitían sonido, cuando levante la mirada ellos me observaban, pero no con lastima sino con asombro, sorprendidos, ambos con la boca abierta.

Mi jefe tenía una expresión aún más grotesca, hacía una mueca rara con la cara como si algo le provocara ganas de ¡¡¿vomitar?!!

– ¿Qué?- dije

Vincent, mientras trataba de no reírse, levantó su mano señalandome.

– Srta Lila, su cara.-

-¿Qué?¿Qué tiene mi cara?-

me miré en uno de los espejos que había en la oficina para ver qué es lo que tenía no pude evitar gritar.

– AHHHHHHHH AHHHHHH-

lo que ví en ese espejo no se lo deseo a nadie, no solo se me había reventado el bendito grano, sino que se me corrió todo el maquillaje y parecía la maldita llorona saliendo del pantano, tenía el rimel ya cerca de la boca como si hubiese llorado, mis ojos parecían dos bolas de billar negras, mi cabello estaba pegado a mi cara por el sudor y ni hablar del grano que se reventó.

Mi día no podía ser peor, pero si podía.

Gianluca comenzó a reírse de nuevo y esta vez como un loco desquiciado. Creo que tendría que acudir a un psiquiatra y que le recomiende algún medicamento, porque este hombre está cada vez peor.

Pero no solo eso, en el momento en que iba a decirle sus verdades a mi jefe se abrió la puerta del ascensor y ahí estaban ellos, los hermanos Franklin.

Pero antes de que pudieran verme, salí corriendo disparada tapando mi cara con el cabello al baño más cercano y ese no era otro que el baño de la oficina de mi jefe.

Si tenía que pasar toda la mañana escondida lo haría, no saldría ni para ver la cara de satisfacción de mi jefe ni para verlos a ellos, los adonis Franklin.

Dios, mi vida realmente es un desastre, pero más lo es desde que conozco a Gianluca ” el demonio” Vari.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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