Los enredos de la chica gordita - Capítulo 50
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Capítulo 50: capítulo 50: El encierro.
Gianluca.
Después de que Lila saliera corriendo hacia mi oficina, como si el alma se le escapara, me di cuenta por qué, o mejor dicho por quienes lo hacía. Los hermanos Franklin habían llegado, no recordaba cuando los había citado, Pero supongo que no habían venido por algo que tuviera que ver con el caso o si?
-Señores Franklin, ¿A qué debo su visita? No creo haberlos citado.- Dije con cara de pocos amigos.
-Asi es señor Vari, en realidad veníamos a buscar a Lila. Estamos algo preocupados, ya que la última llamada que realizó mi hermano fue colgada y desde ese momento no supimos nada de ella y para eso pasaron varios días- Dijo el menor de ellos.
-Oh si, claro. Debió ser por el accidente que sufrió su novio, ella pasó varios días en el hospital cuidando de él – Aunque no me gustara decir que ese mocoso era su novio, no iba a perder la oportunidad de que estos dos se dieran por vencidos con mi Lila.
-¿Novio?-
-¿Novio?- dijeron los dos casi al mismo tiempo.
Noté que la cara de Thomas Franklin se descomponía después de escuchar lo que dije y cambiaba a una cara de dolor ,tal vez, pero la realidad era que no me importaba para nada. Haría lo que fuera ,para que no estén detrás de ella.
-Vincent, por favor averigua si Lila se encuentra bien- le dije despacio para que ellos no notaran que Lila se encontraba en el baño de mi oficina.
-Señores Franklin , ¿deseaban algo más?- pregunté.
– Si, claro. Queríamos saber si tenían alguna novedad del caso.- Cambiaban la táctica, querían quedarse más tiempo para ver si la veían a mi rino.
-Por lo pronto sabemos que en las próximas semanas citaran a los testigos para que declaren, después se verán las pruebas que supuestamente tiene en contra su antiguo gerente y después las pruebas que nosotros tenemos y desde ahí iremos viendo- Les digo a estos muchachos que se creen más listos que yo.
Vincent sale de mi oficina, y me dice susurrando que Lila se encuentra llorando en el baño, seguramente lo hace de vergüenza pensando que por qué tenía un grano en la cara y no se veía muy presentable, me iba a burlar de ella o la iba a querer menos por eso.
La verdad no me importaba en absoluto, la amaba tal cual era, con sus enojos, con sus risas, con su cara destruida, con sus ojeras, con todo. La amaba simplemente por ser ella.
-¿ Necesitan algo más Señores ?- Pregunté sin muchas ganas.
– No señor Vari, suponemos que está ocupado así que lo dejaremos seguir trabajando, lo único que le pedimos es que le envié nuestros saludos a Lila y que si necesita algo que nos avise, estaremos ahí para ella- dice Lincoln Franklin.
– Hasta luego señores- digo dando la vuelta hacia mi oficina sin dirigirles la mirada, ahora lo que me interesa es que Lila salga del baño. No quiero que siga encerrada y menos por vergüenza.
-knock, knock-golpeo la puerta del baño pero solo escucho el sollozo de ella.
-Lila ya puedes salir del baño, ya se marcharon-le digo a través de la puerta.
-No,no lo haré, no moleste demonio- No puedo creer que me llame demonio está niña.
– Lila, necesito que salgas del baño- suspiré.
– ¡Ya le dije que NOOOO!- gritó el no , haciendo que me aturdiera un poco.
– No , pequeña no me vas a decir que no- sostuve el picaporte de la puerta del baño y entré, no me importaba nada.
Mis ojos ubicaron a Lila acurrucada al lado del lavabo con la cabeza entre las piernas. Ella daba pequeños sollozos entrecortados.
Me acerque lentamente y me agaché junto a ella y levanté su barbilla obligándola a mirarme.
Aunque su cara estaba hecha un desastre, aún debajo de todo el maquillaje corrido y de su grano reventado, aún así la veía preciosa.
Limpié sus lágrimas con la yema de mis dedos y la sostuve con las manos en las mejillas y le dije para que entendiera…
– Lila, aunque te escondas debajo de maquillaje por qué tienes ojeras y un grano gigantesco, aún así yo te veo-
– ¿Me vé?- dijo ella conflictuada.
-Así es, te veo. Te veo como la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto, la mujer que quiero tener a mi lado- Después de decir eso mis ojos se dirigieron a sus labios y fue ahí que no pude contenerme y sin pedir permiso reclame nuevamente sus labios, esos labios dulces y suaves que me volvieron adicto una vez que los probé.
Realmente amaba a esta mujer, y quería que ella supiera que estaba ahí para ella, que nunca me apartaría de ella, quería demostrarle que mi amor era sincero.
Ella me correspondía cada beso, y gemia por el placer que le generaba mi lengua dentro de su boca. Decidí romper el beso para que se diera cuenta que no la obligaría a nada que ella no quisiera, para cuándo me aleje un poco y la observé, ella respiraba entrecortado, tratando de recuperar el aire.
Me miraba con las mismas ganas que yo la miraba a ella, queriendo más. Pero no quería incomodarla con mis avances por lo que decidí que tenía que parar.
Me levanté y le extendi la mano para ayudarla a levantarse, cuando finalmente lo hizo la sostuve con mis brazos por un momento mientras nos mirábamos atentamente en silencio.
No era un silencio incómodo más bien era un silencio reconfortante.
Después de unos segundos, me dirigí nuevamente a la puerta pero para mí sorpresa esta no abría.
Probé nuevamente y seguía sin poder abrirla.
-¿Qué pasa?- preguntó.
-La puerta no se abre- dije observandola.
-¿QUEEEEEEÉ?- Gritó.
– No se, por qué no abre- le dije a lo que ella me respondió..
– PUES ERA SABIDO QUE EL DEMONIO VARI TENIA QUE HACER ALGO MAL-
La miré sorprendido por el arrebato.
-YOOOO, JA, ¿ACASO YO TENGO LA CULPA?- Grité aún más fuerte.
-SI, USTED LA TIENE MALDITO LOCO, SE QUIERE APROVECHAR DE MI-
-JA, JA, JAJAJAJAJA ¿YO APROVECHARME? ¿QUIÉN ME BESO TAMBIÉN AHORA? ¿ACASO FUE UN ESPÍRITU?- solté con rabia contenida
– SI, USTED SE QUISO APROVECHAR Depravado-
La miré y bufé ofuscado, arrepentido de haberme quedado encerrado en este momento con ella, aunque no fuese mi culpa en absoluto.
Lila, Lila, Lila, me vas a volver loco mi niña. Pero aún así, te amo con locura.
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