Los enredos de la chica gordita - Capítulo 53
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Capítulo 53: Capítulo 53: Perdida
Gianluca.
Luego de ver como Lila se marchaba corriendo por los pasillos del hospital, sin que se detuviera ante mi grito llamándola, supe que le había afectado demasiado lo de este niño bonito. Al ver que no podría alcanzarla, enseguida decidí volverme hacia la habitación, debía aclarar unas cuantas cosas con Timy antes de buscar a mi bella novia.
Si lo sé , ustedes dirán no son nada todavía, pero yo iba a ser el novio, pareja, y el día de mañana sería el marido de mi Lila, y ustedes no pueden hacer nada al respecto.
Ahora bien, ¿dónde estábamos? Si, cierto debía hablar con Tomy o como se llame.
Al entrar, lo ví acostado con un brazo sobre la cara, tapándose.
– Clap, clap- aplaudí estruendosamente.
– Bien hecho niño bonito, tu si que la cagaste, ja- me reí haciendo burla.
-MALDITO, TÚ TUVISTE LA CULPA, TU LA TRAJISTE-
– Ah no princeso, a mí no me echas la culpa, tú estabas de calenturiento que quisiste darle tu inyección a la enfermera- le solté con burla.
-TÚ FUISTE, TÚ TUVISTE LA CULPA, ELLA NO ERA ASÍ. ELLA ME AMA, JAMÁS ME DEJARÍA. PERO APARECISTE TÚ Y LA CAMBIASTE, JAMÁS ME LA VAS A QUITAR, ES MIA Y SOLO MIA, DE NADIE MÁSSSS. – seguía gritando haciéndose la víctima.
– Eso ya lo veremos, pero creo que con lo que hiciste no habrá oportunidad para que te perdone.- Le dije antes de darme la vuelta para irme por dónde vine para buscar a Lila.
Mientras me alejaba seguía escuchando que ese muchacho gritaba, pero ya no me importaba, lo único en lo que pensaba era en encontrarla.
Había pasado varios minutos, tratando de localizar a Lila, llamando a su celular Pero no había respuesta. Aunque intenté varias veces, todas y cada una de las llamadas terminaban con el mismo mensaje automático, una y otra vez.
-El abonado que usted está llamando no está disponible en este momento. Por favor intente más tarde- fueron dos, tres más de diez veces y se escuchaba siempre lo mismo.
Ya estaba completamente asustado de que mi preciosa secretaria haya hecho algo por culpa de ese mal nacido.
-Vincent, ¿tu pudiste comunicarte con Lila?- pregunté sin mirar.
-No sr. Vari, ha sido imposible para mí comunicarme con ella-
-Lila, Lila, Lila. En qué estás pensando?- dije al aire.
-Sr, creo que deberíamos ir a su casa, tal vez esté allí- asentí no muy convencido, Pero no me quedaba otra opción,tenía que encontrarla.
Al llegar, notamos que todo estaba apagado.
-Tal vez, está en su cuarto durmiendo- dijo Vincent aunque no muy convencido y yo tampoco lo estaba.
Tocamos timbre una, dos , tres veces y nada. Golpeamos la puerta la misma cantidad de veces y tampoco hubo respuesta.
Definitivamente ella no estaba en casa, comencé a hiperventilar ante la noción de que no sabía dónde diablos estaba y por sobretodo al saber que estaba perdida.
Que probablemente estaba llorando por ese cabrón que dijo haber sido su mejor amigo durante tantos años y a la primera de cambio la engaño.
Sentía que la rabia me subía, golpeé la pared con fuerza lo que hizo que me sangraran los nudillos.
-¿Sr. Vari??¿Por qué golpea la pared de mi casa?¿Que culpa tiene la pared si usted está loco?- Dijo la voz que me devolvió el alma al cuerpo.
Me di vuelta y ahí estaba ella, con una bolsa de papel en las manos, mientras ella comía una dona con cobertura de chocolate. Tan tranquila como si no se hubiese dado cuenta de que estaba preocupado como el carajo por ella, por su falta de respuesta ante mis llamadas.
Caminé hacia ella y la abracé, la abracé tan fuerte como pude..
– No vuelvas a desaparecer así Lila Monroe, no te lo permito-
– ¿mhm?¿Desaparecer?Solo fui a comprar donas para ahogar mis penas.- dijo con una pequeña sonrisa.
La sostuve de las mejillas, y la miré, la miré detenidamente observando cada una de sus expresiones, para recordarlas y tatuarlas en mi alma.
-Te llamé mil veces, pensé que te habías escapado, pensé que harías algo por culpa de ese muchachito- Solté con rabia contenida.
Ella me miró y sonrió, fue una sonrisa cargada de nostalgia.
-No se preocupe sr. Vari, aunque estoy enojada y mucho con Timy, sabía bien que no iba a durar mucho mi relación con él-
-¿Cómo dices?-
– Con unas donas se arregla todo. ¿Quiere una?-
Me miró y sus ojos brillaron como si fuera una niña. Mi corazón se saltó un latido ante semejante belleza. Lo único que podía hacer en ese momento era besarla y así lo hice.
Me incliné un poco y la besé, besé sus labios que tenían todavia un poco de chocolate. La besé suave, dulce como ella lo merecía para que se diera cuenta que me tenía a mí para que se apoyara cuando todo estuviera mal.
Dios, como amaba a esta chica. Me volvía loco, si. Pero la amaba como loco y si algo le pasara se acabaría el mundo, por qué yo lo destrozaría todo a su paso si ella me faltara.
La solté, aunque no quería. Ella me observó, parpadeó, suspiró, se puso roja como un tomate, cosa que hizo que riera un poco.
– Ehmmm, sr. me besó!!-
– Si, así es- sonreí ante la afirmación
– Usted es raro- me dijo frunciendo el ceño.
-Tenías algo de chocolate en la boca y a mi me fascina el chocolate- le dije y sus mejillas volvieron a encenderse.
-okkkkk- dijo rodeandome para abrir la puerta de su departamento.
-¿Quiere pasar?-me dijo.
-¿Que ofreces a cambio?-
-Café y donas de chocolate- sonrió.
– De acuerdo señorita Monroe, acepto su propuesta-
– Solo Lila-
-¿Qué?-
-Solo llámeme Lila-
– De acuerdo, Lila-
Lo que no sabía, era que al aceptar esa propuesta, mi amor por ella crecería aún más. Mi vida solo giraría en su órbita, por qué ella sería de ahora en adelante mi sol, mi luna y mis estrellas.
Por qué sin ella yo ya no sería el mismo.
¿Lila Monroe, qué me has hecho?
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