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Los enredos de la chica gordita - Capítulo 55

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Capítulo 55: capítulo 55: Mi primera vez con ella.

Gianluca.

No podía creer lo que estaba pasando, realmente estaba sucediendo, iba a hacerle el amor a la mujer que amaba con devoción.

Era magnífico escuchar como gemia ante mis roces y mis besos, si ella ya se sentía tan bien, solo podía pensar en como se sentiría cuando entrara en ella y la hiciera completamente mía.

No dude ni un segundo, cuando ella me permitió tocarla, rocé sus senos, esos senos turgentes que llenaban la pequeña tela que los cubría.

No dude en liberar su pecho y tomar posesión de él, lo besé, lo amasé, mordí con delicadeza su pezón y ella gimió aún más.

En algún momento, que no recordaba, logré dejarla totalmente en su ropa interior, que estaba de infarto, no podía creer la belleza que era esta mujer. Sin duda una vez que fuera mía, no la dejaría escapar, sería completamente mi mujer.

Ella me tomó de la mano mientras desprendía su brasier con la otra y liberaba ambos pechos, lamía y besaba cada parte de ellos. Sentía como su respiración se entrecortaba, me sentía en la nubes por escucharla en ese estado, algo que me hacía poner más duro.

Sostuvo mi cara con ambas manos y me dijo lo que me volvería loco por completo.

-Gianluca, realmente quiero esto que está pasando, quiero que seas mi primera vez, mi primer hombre- eso me derritió completamente, ella quería que yo tomara lo más preciado para ella, su virginidad.

– Una vez que esto pase Lila, no te dejaré ir jamás. ¿ Lo entiendes, verdad?- le contesté

Ella asintió y eso fue todo para mí, la tomé en mis brazos al estilo nupcial y la llevé a la habitación.

La apoyé sobre la almohada suavemente y observé a mi hermosa Lila sonrojada, respirando profundamente.

-Eres hermosa Lila, eres la mujer más hermosa que han visto mis ojos- logrando que se pusiera aún más roja.

Me incliné hacia ella y la besé, dulcemente. Ella rodeó mi cuello y me acerco aún más.

Me separé un poco de ella, la admiré como si estuviese viendo una obra de arte, por qué realmente ella lo era, era perfecta en todos los sentidos.

-¿Estás segura de esto Lila? Si no quieres, no te obligaré a nada que no desees.-

– Si, lo quiero Gianluca, sin reservas-

Me acerqué nuevamente, besé su cuello, bajando hasta sus senos , los cuales besé y mordí tiernamente, sabían a gloria, podría quedarme en ellos toda la vida.

Fui descendiendo por su torso, haciendo que ella se estremeciera, hasta llegar al paraíso que ella tenía apenas cubierto por una delicada pieza, podía sentir y oler su excitación, esa sería mi perdición.

Tomé la fina tela y la deslicé de sus muslos, una hermosa vista se presentó ante mí.

froté cada muslo interior y los besé hasta llegar a sus pliegues, los toqué con mis dedos y sentí la humedad que los cubría.

– Estás muy mojada Lila, me encanta-

-mhm, mhm- solo escuché.

Tomé sus piernas y las mantuve abiertas para ver su delicada entrada, era sin duda lo más precioso que ví en mi vida. Y sería solo mío.

frotaba con mis dedos sus labios vaginales, mientras ella gemia mi nombre, penetré su entrada con uno de mis dedos primero y luego otro, se sentía tan bien, tan apretado, que me excitaba cada vez más.

Luego me incliné y observando su vagina le dije..

-Lila, te haré sentir la mujer más amada sobre la tierra, sentirás todo el amor que te tengo.-

Y así tomé cada sorbo del nectar que ella me ofrecía, pasé mi lengua una y otra vez por su vagina haciendo que ella se estremeciera y gimiera cada vez más, la penetré varias veces con ella y también con mis dedos.

Esta mujer sin duda es todo lo que yo quería en mi vida y así lo sería por el resto de mi vida.

Llegó a su primer orgasmo, sosteniendo mis cabellos para acercarme más a su entrada algo a lo que no me opuse, me encantaba.

succioné cada sorbo del líquido que me ofrecía.

-sabes riquísimo mi bella Lila- Le decía mientras me relamía los labios algo que la hizo sonrojarse.

Me paré, saqué mis pantalones y mi ropa interior y quedé expuesto ante ella, mi virilidad estaba totalmente erecta y ella se mordió los labios, le gustaba lo que estaba viendo.

-¿Quiéres tocarla mi bella dama?-

Me observó primero y luego asintió.

Me acerque a ella nuevamente y coloqué una de sus manos en mi pene que se encontraba totalmente erecto y ya tenía líquido preseminal saliendo de él.

Empezó a acariciarlo de tal manera que hacía que gimiera.

-Joder Lila, con solo tu tacto me pones a mil-

Ella sonreía sonrojada ante mi presencia, se acercó un poco más mientras comenzaba a masturbarme con sus manos y se acercó a la punta de mi virilidad, abrió su boca y pasó la lengua por el líquido que salía.

Metió un poco más de mi pene en su boca y me estremecí, a pesar de que es su primera vez , me sentía en el paraíso, ella succionó, lamió cada parte de el sin que yo le dijera que hacer pero me sentía extaciado, sentía que en cualquier momento iba a llegar a mi orgasmo, la detuve antes de que pasara no por qué no me gustara sino por qué quería tener mi orgasmo dentro de ella.

-¿Pasó algo? ¿ Acaso te mordí? Qué vergüenza- comenzó a decir y la silencie con un beso.

– No Lila, quiero que me sientas llegar a mi orgasmo dentro de tí, quiero que sientas cuánto te amo y cuánto me excitas mujer- automáticamente se sonrojo y la volví a besar.

Saqué un condón de mi billetera, no me malinterpreten, desde que conocí a Lila siempre llevo uno, siempre supe que quería estar con ella.

Rompí su envoltorio y lo coloqué en la punta.

-¿Quiéres ayudarme preciosa?- le pregunté y ella aceptó.

Con sus manos terminó de colocarlo, la observé mientras lo hacía y sonreí, mi mujer estaba por ser mía para siempre.

La apoyé sobre la cama nuevamente, me coloqué sobre ella, mientras ella contenia la respiración.

– Esto va a doler un poco al principio, pero lo haré lentamente para que no sientas mucho dolor. Respira y mírame Lila, yo te cuidaré-

Ella me observó con ojos bien abiertos y asintió.

Me acerqué a su entrada y comencé a penetrarla lentamente, sentía lo apretada que estaba, me estaba volviendo loco. Ella se sostuvo de mis hombros y respiraba profundo.

-¿Estás lista?- le dije besándola.

-mhm- sonrió.

La penetré totalmente está vez despacio para que no le doliera tanto y me detuve. Su presión en mis hombros era más fuerte,señal de que le había dolido. La volví a besar mientras ella gemia de dolor, pero pronto ese dolor cesaría y le daría paso al placer que jamás había sentido.

Por qué yo la amaría hasta el final de mis días, por qué ella era desde este momento mi todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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