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Los enredos de la chica gordita - Capítulo 56

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Capítulo 56: Capítulo 56: Despertar.

Lila.

Sentía que un camión me había pasado por arriba, apenas y podía moverme, un dolor intenso me recorría todo el cuerpo.

Aunque había dormido profundamente, y pensaba que había descansado lo suficiente como para levantarme reluciente, no, realmente no fue como yo creía.

Lo de anoche… Si les dijera!! bueno ustedes saben, lo de anoche si que fue demasiado para mí, demasiado para ser mi primera vez..

Oh Dios mío, ese hombre si que sabe usar lo que tiene ahí abajo.

Al comienzo me dolió como el demonio, pero eso no duró mucho y después sentí tal placer que no podía creerlo. Obviamente no tengo como compararlo, fue mi primera vez, ustedes entenderán. Pero creo que no tendré nunca más una experiencia como esta.

Traté de abrir mis ojos, pero literalmente me era imposible, me dolían hasta las pestañas. Su brazo rodeaba mi cintura y su olor amaderado se mezclaba con el mío que era dulce pero no empalagoso.

Creía que podría estar así toda mi vida, sintiendo el calor de su cuerpo junto al mío.

Saqué su brazo despacio para que no se despertara, me senté como pude en la cama y cuando intenté bajar mis pies de ella me enredé en las sabanas y caí.

Si, así como escuchan, me caí de rodillas haciendo que todo mi cuerpo cayera hacia adelante con todo su peso y logrando hacer todo el ruido posible para lograr que cualquiera en el edificio se despertara.

El dolor fue instantáneo e hizo que soltara un pequeño grito. Gianluca aún aturdido ,por tanto ruido ,y somnoliento trataba de recordar donde se encontraba.

Me observó entrecerrando los ojos, ya que el brillo del sol le daba de lleno en la cara.

-¿Estás bien?- me preguntó.

– je je, ehmmm si, lo siento no quise despertarte- dije avergonzada por como me encontraba, con mi trasero hacia arriba tratando de levantarme y con mis brazos que no respondían y no me ayudaban para nada.

Se levantó y rodeó la cama para ayudarme , me tomo del a cintura con una mano y cuando creí que me ayudaría, me dió una nalgada.

Me puse rígida enseguida, ese golpe aunque no fue doloroso hizo que mi entrada se humedeciera. Así es, soy una pervertida.

¿ Cómo puede ser que un pequeño golpe de la mano grande y fuerte de ese hombre, me provocara eso?

– Perdón por eso, es que tú trasero me provoca, es demasiado apetitoso- dijo él, y me puse roja como un tomate.

Finalmente me ayudó a levantarme y me observó detenidamente, mordiéndose los labios, provocando en mí querer tirarlo en la cama y seguir nuevamente con lo de anoche. Pero me dolía tanto el cuerpo, que no podía pensar en otra cosa, que no sea una ducha de agua bien caliente para que calmara un poco todo lo que sentía.

-¿ Quieres que te acompañe? – dijo con una sonrisa.

– Prometo tratarte bien, no haré nada, solo quiero ayudarte. Salvó que quieras un poco más de lo de anoche- Enarcó una seja mirándome divertido.

Me rodeó con sus brazos y me besó tiernamente, rodeé su cuello y profundice el beso.

Sentí sus manos acariciar mi cuerpo desnudo provocando que se calentara nuevamente.

Su miembro ya se encontraba erecto ante el roce de mi cuerpo contra el suyo. Amasaba uno de mis pechos suavemente y pellizcaba de vez en cuando mi pezón generando que pequeños gemidos salieran de mi boca.

– mhmm mhmm, haha- no podía dejar de hacerlo.

Me separé un poco de él y observé su miembro con devoción, lo rodeé con mi mano y comencé a moverla de arriba a abajo, arrancándole varios gemidos.

Tiré de él tomando su mano y nos dirigímos al baño.

Al entrar abrió la ducha, mientras yo seguí masturbando su hermoso miembro. El agua recorría nuestros cuerpos mientras el calor entre nosotros subía. Cada roce , cada beso hacia que nuestras ganas se incentivaran.

Él tomó la esponja de baño y puso un poco de jabón líquido en mi espalda. Con suavidad frotó la esponja por todo mi cuerpo, limpiando cada parte de el.

Se agachó frente a mi, para enjuagar mi vagina, cuando terminó de hacerlo se detuvo apenas unos segundos antes de pedirme que abriera una poco más mi piernas.

No lo pensé mucho y lo hice, tal vez quedó alguna parte sin enjuagar, pensé por un momento.

Para mí sorpresa acercó su rostro a mi entrada y comenzó a lamer mi clítoris con fervor. Colocó uno de sus dedos dentro mío ,metiéndolo y sacándolo una y otra vez mientras seguía chupando y lamiendo.

-Oh Dios, Gianluca- gemía su nombre mientras mi aliento se entrecortaba. Sentía que mi orgasmo ya estaba por llegar.

Para cuándo llegó por fin , mis líquidos fueron bebidos por él.

-Sabes exquisito Lila- dijo mientras se relamía los labios.

Se levantó nuevamente, me alzó mientras colocaba mis piernas alrededor de su cintura, acomodo su miembro en mi entrada y comenzó a penetrarme una y otra vez mientras me besaba.

Mis gemidos se hicieron más constantes, sabía que estaba llegando a mi segundo orgasmo, mientras el seguía bombeando adentro y afuera, una y otra vez. Sentí su pene ensancharse más por lo que me di cuenta que estaba por llegar al climax.

Esta vez ,ambos llegamos a la vez. Fue lo más placentero que sentí en mi vida, para cuándo me bajó de nuevo sentía mis piernas totalmente débiles, el volvió a limpiarme y enjuagar mis partes, luego hice lo mismo con él.

Para cuándo salimos, ambos envueltos en toallas, nos dimos cuenta que habíamos pasado una hora dentro del baño.

Pero fue la mejor ducha de toda mi vida, y sin ninguna duda el mejor despertar de todos

Uno que recordaría y guardaría dentro de mi corazón para siempre. Por qué tuve mi primera vez con el hombre que logró conquistar mi corazón y que esperaba fuera el hombre de mi vida.

Por qué sin duda sería difícil que cualquier persona, sobre la faz de la tierra, pudiera ocupar el lugar que Gianluca Vari, mi jefe.

Gianluca.

Luego de la magnífica noche con Lila, me sentía el hombre más afortunado de todo el mundo. Sentía que al fin podría estar con ella y que le demostraría con creces todo el amor que sentía por ella, o al menos eso pensaba.

Estábamos acostados en su cama, ella en mis brazos y yo no podía dejar de admirar a la hermosa mujer que tenía a mi lado.

– Deja de mirarme, me pones nerviosa- dijo Lila con los ojos cerrados.

– No puedo, eres demasiado. Demasiado preciosa para mirarte- Le digo logrando que se sonroje.

– Estás loco, tu no deberías decir eso de mí, no lo merezco-

– Lila Monroe!! Para mí eres la mujer más bella de todo el universo- contesto algo enojado.

– Está bien, lo siento- me dice apoyando su cabeza en mi pecho mientras me observa con sus hermosos ojos.

Cuando creía que todo iba de maravilla, su teléfono empieza a sonar.

– ring, ring, ring-

-Hola, si soy yo.¿ Si ese es el nombre de mi amigo?¿Cómo dice?- Me mira con espanto- Oh por Dios, si ya voy para allá-

Lila se levanta, tan rápido como puede comienza a vestirse.

– Wow Lila, ¿que sucede?-

– Es Timy, desapareció del hospital, no saben dónde está- dice buscando sus zapatillas.

-¿Cómo que no saben?-

– Se escapó o no se, tal vez esté en el jardín del hospital pero no lo encuentran.-

-Iré contigo, llamaré a Vincent para que nos lleve lo más rápido posible-

-Oh por Dios si algo le pasa a Timothy no me lo perdonaré- dijo ella comenzando a llorar en pánico.

Aunque lo que decía me ponía celoso, entendía que no era fácil soltar a la persona que estuvo tantos años a tu lado y menos en el estado en el que él se encontraba.

Para cuándo llegamos al hospital, el director, nos guío a su oficina.

– Lamento mucho está situación señorita Monroe, entiendo que su novio tendría que estar bajo observación pero escapó de nosotros en un momento de mucho trabajo en la guardia y no pudimos encontrarlo. Revisamos las cámaras y lo único que pudimos ver fue cuando salió del hospital por una puerta lateral perteneciente al personal del hospital.-

La palabra novio junto al nombre de Lila me enojaba, el único novio que va a tener mi hermosa rino iba a ser yo. No otro, ni siquiera ese niño bonito. Pero no podía hacer una escena de celos en medio de la búsqueda de una persona.

– Director no se preocupe, ya puse a disposición mi personal de seguridad y comenzaron con la búsqueda de otras camaras alrededor del hospital en busca del muchacho- digo lo que hace que el director respire profundamente como si la estuviera conteniendo.

– De acuerdo señor Vari, ante cualquier novedad le estaremos avisando-

-Bien, mis hombres harán lo mismo ni bien encuentren a Timothy-

Lila apretaba mi mano en agradecimiento mientras me sonreía con ojos llorosos.

Se que está sufriendo, pero no me gusta que sea por el que no lo merece. No después de lo que le hizo.

Salimos del hospital tomados de la mano, aunque yo estaba feliz por esa acción de parte de ella, al mirarla con su cabeza mirando el suelo por qué estaba llorando, sentía que se me partía el corazón, no quería que sufriera.

Levanté su barbilla, la observé por un rato y le dí un casto beso.

-Lo encontraremos, ¿entiendes? No te preocupes.- le dije besándola de nuevo.

-No quiero verte llorar otra vez por él, por qué cuando lo encuentre juro que lo golpearé- y ella se rió, no fue una risa jocosa pero al menos la hice reír.

-Eres un tonto- golpeó mi pecho no muy fuerte y me abrazó.

Por un momento me quedé sorprendido, pero luego correspondí a su abrazo y la abracé yo también.

-Gracias. Muchas gracias por esto Gianluca- me miró con sus hermosos ojos.

-Todo sea por tí mi pequeña rino, no quiero verte así – le dije y le di un pequeño beso en la frente.

Al regresar al auto, le pedí a Vincent que recorriera un poco el área cerca del hospital, tal vez en el estado en que se encontraba Timy no habría ido muy lejos, pero no lo encontramos.

-Vincent pídele al equipo de seguridad que busquen cada cámara cercana al hospital para ver a donde se dirigía Timothy-

-De acuerdo señor Vari, ya estoy en eso-

Lila solo miraba por la ventana, perdida en sus pensamientos, y creo que ni siquiera escuchó lo que estaba hablando con Vincent.

Su teléfono empezó a sonar nuevamente, pero está vez, era una melodía diferente.

-Es Timy- decía urgando su bolso en busca de su celular.

Hasta tenía una melodía para ese desgraciado, pensaba.

-Hola, Timy. ¿Dónde diablos estás?- lloraba al teléfono mientras hablaba con él-

-¿Dime dónde estás?- elevó su voz, seguramente el desgraciado no quería decirle.

– Timy, Timy, hola. hola. Contesta- alejó el celular de su oído dándose cuenta que había cortado la llamada.

-¿Qué te dijo?- me abrazó llorando.

Acaricié su espalda y la obligué a qué me mirara.

– ¿Qué dijo?-

-Solo dijo que lo sentía, lo decía llorando. Decía que me amaba y que cuando estuviera bien volvería- Yo solo asentí y volví a abrazarla.

-Lo encontraremos, no te preocupes-

Aunque no me cayera bien ese muchacho debía encontrarlo para no verla sufrir a ella.

Demasiado tiempo pasó ella cuidando de él, como para que este niñato ahora se desapareciera y me la hiciera sufrir.

Me prometí a mi mismo que una vez que se recupere completamente ajustaría cuentas con él, por todo lo que le hizo y hace pasar a Lila.

Lo único que quería ahora es estar tranquilo con mi chica y no lo podía hacer por culpa de ese muchacho. Maldito Timothy.. ya me las veré contigo cuando te encuentre.. me decía a mi mismo tratando de calmarme al menos un poco aunque por dentro hervía de furia.

Lila, conmigo a tu lado no sufrirás nunca más, eso te lo prometo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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