Los enredos de la chica gordita - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 capítulo 8 Bajo el yugo del jefecito
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8: capítulo 8: Bajo el yugo del jefecito 8: capítulo 8: Bajo el yugo del jefecito Lila.
Subo en el elevador que me lleva a la oficina de mi jefe, perdida en mis pensamientos mientras siento las miradas de los empleados puestas en mí, trato de no pensar en lo que pueden estar hablando, aunque se que seguramente es sobre lo que pasó en la calle.
– Dios , no veo la hora en que este día termine rápido – pienso.
Las puertas se abren en el piso 40, tratando de no pensar en lo que me espera, doy un paso adelante y después otro hasta llegar a mi escritorio, cuando estoy por dejar mis cosas, Vincent se acerca y me pide que ingrese a la oficina del jefe; aunque ya me lo esperaba no quería que fuera tan pronto.
– Vincent, está muy enojado?- pregunto – Creo que debería entrar señorita Monroe- suspira él..
Creo que mi carrera como abogada así como casi empieza se esfumó de golpe.
– Bueno Vincent, deséame suerte- me acerco a la puerta, doy dos golpes y espero que me deje ingresar; Escucho el llamado e ingreso.
-Bueno, bueno , bueno, que nos ha traído el ratón- dice mi jefe con el seño fruncido, lo único que puedo pensar es en una disculpa aunque no se por dónde empezar..
– Señor Vari, digo jefe, digo señor- empiezo a tartamudear de los nervios, y peor me incómoda cuando se levanta y empieza a acercarse – Señorita rinoceronte, quiero que me explique por qué he recibido un golpe y quiero que me diga por qué me tengo que abstener de demandar a su amiguito, ya que asumo que lo es ; ya que dudo que salga con usted y sea su novio o amante o como usted quiera decirle por qué su aspecto no la favorece- me dice cruelmente.
Lo único que logro, es contener las lágrimas que quieren salir por las cosas que está diciendo.
Aunque no estoy muy contenta por como me veo , no me parece justo que una persona de supuesto carácter amable me trate de esa manera; con una ráfaga de valor que no se de dónde salió levanto la mirada hacia ese Adonis despiadado y logro decir algo de lo que seguro me arrepentiré más tarde – Escuchéme señor Vari , usted puede decirme lo que a usted le plazca con respecto al golpe que recibió de mi amigo y no me ofenderé por qué tiene razón , el no debió reaccionar de esa manera pero escuchéme bien, no le permito que me trate así, por qué de mi boca jamás salió un insulto hacia usted ni mucho menos lo trate de mala manera como para que me esté rebajando como persona y menos le voy a permitir que me ponga sobrenombres para definir como usted se siente por mi aspecto, ya que me hace pensar que le gusto y como no sabe cómo dirigirse a mi para no quedar expuesto me pone nombres.
Además creo que la debe tener chiquita y por eso usted es así- Termino de decir eso y contengo el aliento al darme cuenta que aunque debería estar orgullosa de mi por defenderme, acabo de insultar al jefe hablando de su miembro, que carajos!!
Gianluca.
Acabo de oír lo que creo que oí??
La secretaria callada ,en su segundo día me acaba de decir que la tengo chiquita?!
Que demonios pasa hoy?
Trato de sonar calmado, aunque trato con todas mis fuerzas de contenerme y le digo -SEÑORITA RINOCERONTE, QUE ACABA DE DECIRME???ESTOY ACASO ESCUCHANDO MAL?
SE DA CUENTA DE LO QUE HIZO SU ACOMPAÑANTE Y ENCIMA USTED ME INSULTA, SOY SU JEFE NO CUALQUIER AMIGO DE USTED- voy viendo cómo se pone pálida y cuando menos lo espero se tambalea y cae desmayada arriba mío, como puedo trato de levantarla, gritando para que Vincent venga lo antes posible, y lo único que logro es caerme al suelo con ella encima; – Señor, señor.
Está usted bien ??- – Vincent por favor trata de sacarla de encima mío y llama al médico – -Si señor, enseguida- La levanta como puede , así puedo salir de abajo de este elefante, aunque en realidad no es tan pesada ,solo debe pesar un poco más de lo normal y al fin logro estabilizarme.
La colocamos en el sillón mientras esperamos que venga el médico y llamo a Isobel para pedirle que le traiga algo a esta chica, ya que seguramente le bajó el azúcar.
Cuando despierte tendrá que escuchar lo que tengo que decir y va a tener que acceder a ser mi esclava, ya que eso es lo que será desde ahora hasta que terminen estos tres meses mientras esté bajo mi yugo..
por qué no pretendo despedirla, le haré la vida imposible mientras esté aquí…
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