Los guerreros dragone s elementales forjando el poder - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Despertar del agua
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4: Despertar del agua 4: Despertar del agua Habían pasado seis años desde aquella noche.
Seis años desde que el Guardián Oscuro robó a Jaison y Aiko.
Desde que el abuelo Shirou dejó de respirar.
Desde que la nieve dejó de parecerle hermosa.
Xelamg, ahora con 16 años, estaba recostado sobre el pupitre.
Audífonos puestos, frituras en la mano, un episodio de anime en su celular.
Pero su mirada…
estaba ausente.
Vacía.
Hundida.
-Me llamo Xelamg Iván Takeda -pensó-.
Todos creen que soy un chico normal…
pero yo sé lo que perdí.
Sé que algo dentro de mí…
sigue esperando.
Esperando algo que nunca regresó.
Mientras caminaba, las voces lo apuñalaban sin tocarlo.
-Dicen que vive solo con su abuela…
-¿Viste que nunca habla con nadie?
Un empujón.
La mochila al suelo.
Sus cuadernos y una figura de acción rodaron entre los estudiantes.
-¿Otra vez viendo tus caricaturas, gordito?
-se burló Akira.
-No te cansas de perder siempre -añadió Iori.
Xelamg no respondió.
Solo recogió sus cosas.
Con cada gesto, contenía la tormenta que crecía bajo su piel.
En su habitación, la única luz era la del reloj que había pertenecido a su abuelo.
Xelamg se miraba al espejo.
No había lágrimas.
Solo una pregunta.
-¿Por qué sigo aquí?
Se arrodilló.
Respiró hondo.
Y entrenó.
– Flexiones hasta temblar.
– Golpes contra un saco improvisado.
– Práctica con una lanza hecha de madera.
– Meditación frente a una vela encendida.
Cada día, el dolor lo formaba.
“Solo aquellos que han enfrentado la sombra en soledad pueden invocar a su guardián.
Pero el guardián no responde al grito…
responde al silencio.” Xelamg jadeaba.
El sudor le empapaba la espalda.
Su reloj brillaba en azul.
El agua de su botella comenzó a levitar.
Las gotas giraban…
como si obedecieran a algo más.
Una figura emergió de la neblina.
Cabello azul.
Ojos como el océano.
Sonrisa suave.
-¡Pues fíjate que sí!
-dijo la voz.
Xelamg dio un paso atrás.
-¿Quién eres?
-Soy Ashli, guardiana dragón del agua.
Tu alma me llamó.
Y ahora…
el legado ha comenzado.
La habitación se desvaneció.
Xelamg cayó en un abismo líquido.
No podía respirar.
No podía gritar.
A su alrededor, sombras burlonas: Akira, Iori, todos los que lo humillaron.
-Siempre serás débil -decían.
-Nunca serás nada.
Del fondo, una luz emergió.
Era Shirou.
Su voz era firme.
-No pelees contra el agua…
Fluye con ella.
Xelamg abrió los ojos.
Sus venas se iluminaron en azul.
Nadó hacia la superficie.
Despertó jadeando.
Ashli lo miraba con orgullo.
-Has superado la prueba.
Ahora sabes lo que hay dentro de ti.
-¿Qué sigue?
-Ahora…
entrenamos de verdad.
Entre las estatuas de piedra y las inscripciones de los antiguos, Xelamg levantó su arma por primera vez.
No era solo un chico.
Ya no.
Era Místic Aqua, guerrero elemental del agua.
La nieve seguía cayendo.
Pero esta vez…
no le dolía verla.
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