Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LOS INICIADOS: LA FUNDACIÓN DE LA GRAN OBRA - Capítulo 39

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. LOS INICIADOS: LA FUNDACIÓN DE LA GRAN OBRA
  4. Capítulo 39 - 39 Un nuevo rumbo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

39: Un nuevo rumbo 39: Un nuevo rumbo 16 Un nuevo rumbo Hasta el momento, Da Vinci había dejado atónitos a todos, ahora le tocaba a él recibir su tanda de noticias inquietantes.

—Ayer soñé con Francesco —empezó Flamel.

Todos miraron al joven.

—¡Leonardo!

—dijo Francesco, con los ojos chispeantes y los brazos abiertos, y se lanzó hacia su maestro para celebrar la buena nueva.

Perenelle y la criada se conmovieron contemplando su ternura, y también se abrazaron de la emoción.

—No ha sido el único —cortó Flamel.

Ambas parejas se soltaron y lo miraron, expectantes—.

He soñado con otro Elegido.

Debo irme a Suiza.

Da Vinci saltó enseguida.

No imaginaba perder a su maestro tan pronto.

Era impensable.

Aquellas palabras sonaron como una bofetada que le quitaron hasta la tremenda resaca que llevaba encima por la jarana y la sesión maratoniana de creación artística de la noche anterior.

Y le dijo decidido: —¡Yo voy!

—Francesco os necesita ahora —objetó Nicolás.

El joven no podía irse de viaje con ellos, necesitaba tiempo para entregarse al Magisterio.

Flamel no podía dedicarle el suyo por seguir con su batida por Europa.

—No, maestro, id —atajó el joven, de corazón—.

He vivido las fases todo este tiempo.

He aprendido mucho.

Me las arreglaré.

Además, ¿no sois vos el que siempre pregonáis: «¡Pobre discípulo el que no deja atrás a su maestro!»?

Le pasó una mano por el hombro con cariño.

—Volveremos a vernos.

—Le regaló una sonrisa de puro y simple agradecimiento por haber sido su mentor, y que le robó a Leonardo unas lágrimas calientes que venían del corazón—.

Asimismo, cuando llegue la suerte, cógela bien del flequillo porque puedo decirte que por detrás es calva.

—Le guiñó un ojo porque también era una frase que su maestro le repetía a menudo.

—Es decisión vuestra —concluyó Nicolás, e hizo una seña a las mujeres para que desalojaran la sala y dejaran intimidad a los hombres.

El matrimonio se marchó a hacer el equipaje.

No acababan de llenar la primera maleta que ya tenían a Leonardo con las suyas en la espalda, apoyado en el marco de la puerta y una sonrisa juguetona en la boca, listo para partir con ellos.

Un año después, Francesco obtuvo por su cuenta su primera Hija Filosofal y sembró de Iniciados el país, ya cultivado desde antaño por el propio Flamel.

Por su parte, tardaron dos largas décadas en llegar a Suiza.

A pesar de estar vecina a Francia, de camino soñaron con otros Elegidos, y se enredaron recorriendo un tour por las principales ciudades francesas: Reims, Chartres, Amiens, Bourges, Toulouse, París, Évreux.

Iniciaban a nuevos adeptos y aprovechaban el camino para hacer turismo por sus catedrales, estudiando esos libros en piedra cargados de simbolismo hermético, levantados por los brazos y sudor de los constructores masones.

Con una mirada profunda y un estudio exhaustivo, descubrieron los parámetros que esos expertos habían tenido en cuenta al construirlas: eran enormes instrumentos musicales, la elevación vertical de líneas horizontales, capiteles, el cordón en la base del triforio, en las ventanas y la base de la bóveda se escalonaban en progresión musical, creando una acústica increíble, ayudando a la creación de armonía en el edificio.

Los masones también habían tenido en cuenta la ley metafísica «como es arriba es abajo», estableciendo una correlación entre el firmamento y la tierra al erigir esas magníficas elevaciones celestiales: las habían dedicado a Notre Dame, Nuestra Señora, la Virgen (Virgo), asignando a cada templo una estrella; el conjunto reflejaba en el plano/tierra la constelación de Virgo.

Ese sendero estrellado representaba las energías femeninas y la ruta alquímica lunar para la transformación espiritual.

Su complemento masculino se hallaba en España, en el Camino de Santiago, reflejo de la Vía Láctea: Compostela (campus stellae), el campo de las estrellas, las energías masculinas y el camino alquímico solar para la transmutación corporal.

En cada parada, dejaban a mendigos petrificados como los muros de los templos.

A las puertas de las catedrales, se agrupaban esos despojos humanos plagados de enfermedades que las epidemias se habían encargado de minar.

Muchos vivían allí, mendigando limosnas y rezando por milagros tan improbables que, de ser escuchados, solo podría ser en un lugar tan sacro como las puertas de la casa de Dios.

Flamel y Leonardo se apiadaban y les hacían regalos anónimos.

Al entrar en la iglesia, cuidándose de que no se diesen cuenta, les dejaban escarcelas y pequeños cofres colmados de monedas de oro, piedras preciosas, y polvos rojos para paliar el hambre y sus tormentos.

De lejos, los alquimistas se llenaban de gozo contemplando sus desaforadas reacciones al figurarse que a su lado había comparecido una recompensa recién caída del cielo: entraban en la catedral, gritando en un estado de arrebato, como poseídos por el diablo, y rezaban a los pies del Amado porque las plegarias de años y años habían sido respondidas.

Ese era el corazón de la sagrada alquimia: a través de sus peones, los Señores del Fuego, que a su paso aliviaban el sufrimiento humano, abrasaba piadosa de misericordia a los desamparados y olvidados por el hombre, pero no dejados de la mano de Dios.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo