Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LOS INICIADOS: LA FUNDACIÓN DE LA GRAN OBRA - Capítulo 60

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. LOS INICIADOS: LA FUNDACIÓN DE LA GRAN OBRA
  4. Capítulo 60 - 60 Nalvage
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

60: Nalvage 60: Nalvage 7 Nalvage Les bastaron unos días para montar el mobiliario y los complementos mágicos.

Estaban de estreno: sentados a la mesa de madera con todos los bellos grabados, los sellos de cera en las patas y el mayor bajo la bola de Uriel, los talismanes y las tablillas preparadas encima de la Mesa Santa.

Rezaron; Dee con fervor, el otro maquinando.

De pronto apareció el ángel Nalvage en la luna del specularium.

De la bola de cristal salió la luz hacia la cabeza de Kelley para canalizar las instrucciones que darían por resultado el siguiente mensaje: Es el mismísimo Arte, que te es entregado a ti como una doctrina infalible, conteniendo en ella las aguas que corren a través de muchos Portales: incluso sobre el Portal de Inocencia, donde se te enseña a descubrir la dignidad y corrupción de la naturaleza: también a tomar parte en los Juzgamientos Secretos del Todopoderoso para manifestarse, y para ser puestos en ejecución.

Yo estoy por lo tanto para instruirte e informarte, de acuerdo a la doctrina entregada, la cual está contenida en cuarenta y nueve Tablas.

En cuarenta y nueve Voces o Llamadas: las cuales son las Llaves Naturales para abrir aquellos, no los cuarenta y nueve, sino los cuarenta y ocho (porque uno no es para ser abierto) Portales del Entendimiento; por medio de ellas tú obtendrás el conocimiento para mover cada Portal, y para llamar tanto como quieras, o será pensado necesariamente, lo que puede muy bien, honradamente, y sabiamente abrir hacia ti los secretos de sus Ciudades, y hacerte comprender perfectamente el contenido de las Tablas.

John escribía lo más deprisa que podía, bañando la pluma en el tintero, que, por el apuro del doctor, se derramaba una y otra vez sobre la mesa.

Recogido el extenso discurso y después de traducirlo, Nalvage salió del espejo y les facilitó más tablillas sagradas como las que les había dado Ave, algunas totalmente escritas mientras que otras solo contenían letras en cuadrados alternos.

Una vez entregadas, la luz se retiró de la cabeza de Kelley y se replegó en la bola de cristal; se cortó el contacto y cesó la habilidad tanto de ver en el espejo como de recibir los mensajes.

De hecho, el médium no se acordaba de muchas de las partes durante el trance.

Como una ouija, el puntero que había sobre la mesa apuntó algunas letras de las tablillas.

Siguiendo las indicaciones por parte Kelley, Dee recogía en papel la secuencia de grafías señaladas para construir después las frases.

Tanto si el ángel se lo comunicaba en enoquiano como a través del puntero, el médium adoptaba el papel de orientador en la frenética búsqueda de signos en las cartas.

Nalvage les estaba transmitiendo la primera de las cuarenta y nueve Llamadas de las que les había hablado.

Una de ellas, la que correspondería a la posición cero, jamás podría ser desvelada, pues su uso supondría abrir un portal hacia un conocimiento y dimensión tan peligrosos que alterarían el orden a escala cósmica, sumiendo el universo en un caos de dimensiones catastróficas.

Dada la relevancia del discurso, esta vez el ángel había preferido evitar las instrucciones orales para encontrar las letras, y así salvaguardar el mensaje.

Nalvage consideraba que era demasiado arriesgado comunicarlo en angélico, aun de forma indirecta, ya que cada palabra era un conjuro tan poderoso que su pronunciación habría evocado poderes y fuerzas indeseables.

Al terminar, la presencia se esfumó como relámpago, rodeado de anillos luminosos en el espejo de obsidiana.

Cuando lo trascribieron al inglés, salió un desbarajuste de letras inconexas.

Se dieron cuenta de que la prédica, como de costumbre, había sido dada al revés.

Escribieron la Llamada de atrás hacia adelante y, aunque faltaban trozos, pudieron rescatar: «Reino sobre ti», dijo Satán, exaltado en poder en lo alto del firmamento y sobre las estrellas; en sus manos el sol es una espada y la luna un fuego penetrante que mide tus prendas en medio de mis atributos.

«Te ato a las palmas de mi mano, enciendo tus vestiduras con luz Infernal.

Hago una ley para que gobernéis a mis hijos e hijas, te entrego la verdad y te otorgo el poder del conocimiento.

Además, levantasteis vuestras voces para jurar lealtad y fe a Satán/Lucifer, el que vive triunfante, cuyo principio no es ni puede ser.

Que brilla como una llama en medio de vuestros palacios, y reina sobre vosotros como el equilibrio y verdad.

¡Moveos y apareced!

¡Abrid los misterios de vuestra creación!

¡Mostraros amables hacia mí, puesto que soy el sirviente de lo mismo!

El verdadero adorador de Lucifer en gloria y poder exaltado del reino del sur».

—¿Qué nos querrá decir esta Llamada?

—preguntó John.

—Parece una proclamación inicial de Satán.

—Estas claves angélicas son portales al conocimiento.

—Como todas las puertas pueden ser peligrosas.

—Frunció el ceño y giró los ojos hacia un lado para expresar sus dudas.

—¡Conoceremos las cortes celestiales y sus misterios!

—John se santiguó para alabar a Dios y agradecer que se les abrieran las puertas a dimensiones de conocimiento.

—No he podido recoger todo el discurso, pero Nalvage ha dicho que estamos poco instruidos —tergiversó para enredar a John.

En realidad, cuando el ángel se había comunicado con su mente al principio de la sesión, no había dicho más que lo que el doctor había recogido.

Pero él aprovechaba para intercalar mensajes propios para dominar a Dee a su antojo y, como sus propuestas eran la voluntad de los ángeles, eran respetadas a rajatabla.

Incluso, con el tiempo, al trabajar y conocer más las tablillas, llegaría a recitar instrucciones falsas, que supuestamente le estaba dictando la inteligencia angélica, para recoger las letras que resultarían el mensaje que a él le interesaba.

—Nalvage no cree que podamos hacerlo solos.

¡Es tan grande este llamado!

—El sordo fingió sentir ilusión.

A veces el papel que interpretaba era tan realista que hasta una parte de él se lo creía—.

Tenemos que buscar los mejores médiums para que nos ayuden.

Además, ha dicho que debemos reconducir algunos gobernantes y gentes influyentes que están contribuyendo al declive, y se verán abocados al fracaso por su egoísmo y malos actos.

La última declaración tenía su parte de verdad.

Aunque todavía los ángeles no les habían mencionado nada sobre eso, a futuro les insistirían, cada vez con mayor ahínco, para que fuesen a la caza de monarcas y personajes destacados para introducirlos en la magia angélica.

Los seres celestiales querían acercarse a la humanidad con el propósito de allanar el terreno para su próxima venida al mundo.

¡Y qué mejor que empezar por adentrarse en los círculos de poder con capacidad de influir a las masas humildes!

De momento, el ladino nigromante quería usar ese pretexto en beneficio propio para viajar gratis a costa de John y acceder a figuras reputadas.

—¿Eso ha dicho?

—se preocupó el ingenuo.

—¡Debemos irnos cuanto antes!

—Edward simuló estar angustiado por el destino de la humanidad, tomando bocanadas de aire y pasándose un pañuelo por la frente para hacer más creíble la comedia—.

¡Los ángeles tienen un tiempo concreto para detener el desastre que se cierne sobre el hombre!

Había caído en la trampa.

Ese mismo día, el dúo hizo las maletas: las de Kelley eran modestas; las de John, un regimiento que superaba los setecientos libros —para él, imprescindibles como el aire— y sus colecciones más preciadas, incluido el escarabajo gigante.

Y cada uno con sus propias esperanzas puestas en el viaje: uno se sentía un profeta y un salvador, como el mismísimo Jesucristo encomendado a Dios; el otro contentado con el tour gratuito que se daría por Europa, en el que aprovecharía para hacer turismo esotérico tras los mejores psíquicos, y entusiasmado con la cantidad de presas de entre las altas esferas que atraparía en su red de embustes; que al fin lo harían rico tras una vida de pequeños timos y saqueos en tumbas.

Aunque increíble, se había juntado en una sola pareja la personificación viviente del bien y el mal: uno era la luz, la santidad, el cielo; el otro, la oscuridad, la perversión, el infierno.

En adelante, cualquier desatino podía salir de aquella alianza.

Dejaron Londres e iniciaron un periplo por el continente en busca de magos, videntes, brujos, médiums, alquimistas, ricos, nobles y reyes, y toda clase de libros de un sinfín de conocimientos, en su mayoría esotéricos, para completar la angélica Obra de Dios.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo