Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Los Jinetes De Los Cielos: EL Origen - Capítulo 15

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Los Jinetes De Los Cielos: EL Origen
  4. Capítulo 15 - 15 Capítulo 15
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

15: Capítulo 15 15: Capítulo 15 Una vez que los sollozos de Nuros se calmaron y mostró una mayor tranquilidad en su estado de ánimo.

Tomé la decisión de traerlo de regreso al lugar donde habíamos aparecido originalmente, tras cruzar la barrera, para esperar y observar los cambios que ocurrirían.

Sabía que una respuesta no llegaría de forma inmediata y que tendríamos que esperar al menos varias horas para que el consejo de ancianos tomara la resolución de tomar acciones para rescatarnos, y esa “rapidez” en su respuesta solo sería lo más pronto posible, si la presión que estaría ejerciendo mi abuelo a ellos funcionara.

Porque si fuera en circunstancias normales, la espera sería eterna, el problema con las diversas razas de larga vida como los dragones, era que tendían a tomarse un largo tiempo para decidirse en algo.

Esta mala costumbre era la razón por la que las relaciones diplomáticas con otras razas eran muy tensas, a parte del hecho de querer cazarnos para su propio beneficio.

Y es que imagínate, ser un embajador humano, enano o de cualquier raza con una vida útil corta y morir esperando a que respondan las primeras propuestas o alianzas que concertaron.

Era demasiado exasperante.

Debido a esta molesta característica, no tenía ninguna expectativa de poder recibir una respuesta tan pronto, pese a los esfuerzos que probablemente esté haciendo mi familia para agilizar el proceso de rescate, lo más probable era que tendría que esperar al menos ocho horas para recibir respuestas.

Por lo que, al regresar a nuestra ubicación inicial, lo primero que hice fue sacar unas sillas de mi pulsera, para poder sentarnos cómodamente y aprovechar ese tiempo “libre” para tener una seria conversación con mi estudiante, con la esperanza de obtener al fin, algunas de las respuestas a las preguntas que me habían estado atormentando desde el inicio de todo este incidente: —Nuros —lo llamé con voz grave y cortante, captando así toda su atención—.

¿Qué era exactamente lo que buscabas tú y tus amigos al ir tan cerca de la barrera?

¿No entiendes lo peligroso que fue tu acción?

Al escuchar mi pregunta, Nuros se removió con intranquilidad en la silla, antes de responderme, con un tono más bajo de lo habitual: —No buscábamos nada, profesora.

Solo se nos ocurrió que sería divertido hacerle una broma y nos pusimos en acción.

No pensábamos en nada en ese momento, todo fue muy espontáneo.

En circunstancias normales, esa excusa me habría bastado para creerle.

Después de todo, era muy común que Nuros y su grupo de amigos actúen sin pensar y ya ha habido algunas ocasiones en que ya había puesto en acción ese nefasto hábito suyo.

Pero su lenguaje corporal me revelaba otra cosa: su postura encorvada, la evitación de contacto directo con mis ojos, sus manos escondidas, su actitud nerviosa.

Todas esas señales me daban a entender que estaba ocultando algo, había algo más que no me estaba diciendo.

Eso sin contar lo estúpido que era la excusa que me estaba dando.

Y ante esta grave situación, era de imperiosa necesidad averiguar qué era lo que ocultaba, o peor aún a quién.

Así que en preparación para hacer que soltara la sopa, decidí cambiar mi lenguaje corporal y la intensidad de mi mirada: —Mírame a los ojos Nuros y no evites mi mirada.

Dime la verdad ¿Me estas ocultando algo?

Nuros solo se movió, claramente incómodo por mi interrogatorio pero aun así solo dijo: —No, profe.

No le estoy ocultando nada.

Fue algo totalmente espontaneo, solo hicimos una broma.

Una que salió terriblemente mal.

A este punto yo ya estaba pensando con seriedad, si sería necesario considerar en usar algunas de las tácticas psicológicas que utilizábamos con los estudiantes problemáticos para sacarle la verdad.

Era imperativo descubrir la verdad de toda la situación, sobre todo porque existían muchos puntos sospechosos sobre cómo ocurrieron las cosas, comenzando con el hecho de que, unos simples, adolescentes habían podido conseguir una poción tan rara como lo era Nulex, sin contar que esta, era de un rango tan alto como para anular los efectos de la poción que les había hecho beber.

Sobre todo porque la poción que le di a cada uno, no hacían parte de la dotación entregada por el colegio para nuestras clases.

En cambio, esas eran de mi colección personal, las cuales, utilice como medida de seguridad adicional porque tenía miedo de que algo saliera mal en esa clase de vuelo, cuando era tan mala en cuestiones aéreas.

Y de alguna manera, ellos aún lograron sortear sus efectos.

¡Esa opción era de rango magíster!

Era el segundo rango más alto que se podía alcanzar en este mundo en términos de poder y aunque era una poción de nivel bajo, no era algo que unos simples adolescentes de rango magus podrían deshacer por fuerza bruta.

De hecho, ni siquiera un magister de alto nivel podría romper esa poción con fuerza bruta, sin evitar que esta advirtiera a la poción madre su repentina desconexión.

La única manera de eliminar sus efectos sin que yo lo notara era que el oponente fuera un soberano, o que estos niños, tuvieran en su poder una poción Nulex del mismo rango, cuya venta estaba prohibida para los dragones por su insidioso efecto.

Por lo que la posibilidad de conseguir una por casualidad era prácticamente nula y esta probabilidad se reducía aún más cuando te dabas cuenta de que, para librarse de los efectos del Liraën, se necesitaría cuatro pociones del rango magíster, uno por cada estudiante.

Así que lo más probable fue que esta fue entregada por un hábil pocionista con segundas intenciones, ya que ningún magíster que se respete nunca se arriesgaría a violar la ley solo para ayudar a un grupo de adolescentes en una simple travesura.

A menos que tuviera algo que ganar de todo esto.

Que Nuros ahora intentara excusarse diciendo que todo fue “espontáneo” solo significaba una cosa y era que no sabía nada sobre lo raro que era esa poción, de lo contrario, no me habría dado una excusa tan estúpida ni se aferraría a ella con tal fuerza.

Solo de ver su tonta negativa a revelar algo más y su actitud poco dispuesta.

Totalmente inconsciente de que podría haber sido utilizado por desconocidos con intenciones siniestras, hacía que mi enojo, el cual, ya se había calmado, regresará con más intensidad.

Tenía ese impulso intrusivo de agarrarle los hombros y sacudirlos con fuerza, mientras le gritaba unas cuantas verdades.

Pero era una lástima que como persona racional y adulta responsable, no podía ser esclava de mis impulsos.

Por lo que tenía que utilizar tácticas más suaves y confiables para sacarle la verdad.

—Nuros, puse en riesgo mi vida por ti, porque me preocupaba que estuvieras solo y desamparado en un mundo lleno de peligros.

Temía que los ancianos no tomaran en serio tu caso y decidieran abandonarte —dije con un tono suave, tratando de apelar a su conciencia.

Para luego añadir—.

No quiero restregarte mi ayuda en la cara porque fue una decisión personal, y tú no me debes nada por ello.

Pero dime, ¿Acaso crees no que tengo el derecho a conocer los pormenores de toda esta situación?

No te pido mucho, solo quiero la verdad que nos llevó a este horrible desenlace.

Acompañé la frase con un gesto con la mano, para señalarle donde estábamos: fuera de la barrera, sin poder regresar a casa, en una selva con un ambiente hostil.

Quería que observara bien el precio de sus acciones y se percatara de que nuestra situación era muy precaria, al punto que no sabía con seguridad si saldríamos indemnes como para que a estas alturas él insistiera en guardarse los pormenores de lo sucedido.

Nuros guardó silencio ante mis palabras.

Su rostro ya mostraba signos de indecisión, una clara señal de que mis palabras estaban surtiendo efecto.

Yo solo lo observaba con paciencia, atenta a cada gesto, mientras él luchaba consigo mismo.

Tras lo que pareció una eternidad, Nuros al fin alzó la vista y me miró directo a los ojos antes de confesar, con la voz entrecortada: —La verdad es que mentí, profe.

Esa broma no fue un impulso repentino, lo planeamos como una v-venganza contra usted y el vigilante.

Su confesión no me sorprendió en absoluto, hacía ya tiempo que sospechaba del verdadero motivo detrás de sus acciones.

No era la primera vez que mis estudiantes me jugaban una mala pasada, aunque sus consecuencias no fueron tan nefastas como lo ocurrido esta vez.

De hecho, ni siquiera estaba tan interesada en sus motivaciones, lo único que me importaban en este momento, era saber los pormenores de lo sucedido para llevar a cabo su plan y quién era el que los había ayudado al entregarle la poción.

Por lo que, con voz calmada, lo animé a contarme todos los detalles de lo sucedido.

Nuros alentado por mi serenidad, continuó con su relato de manera más segura: “¿Recuerda usted el castigo que nos impuso por jugar con nuestro caldero de pociones en el callejón?

Bueno estábamos enojados porque el supervisor que nos asignó para vigilarnos era el Nari… digo el señor Novikov, quien nos obligó a limpiar el baño cuatro veces seguidas, porque según él, no lo habíamos hecho un bien.

Así que decidimos idear una broma que involucre a los dos y hacerles pagar la injusticia a la que nos sometieron.

P-pero no teníamos ninguna buena idea para crear nuestra broma perfecta y estábamos muy frustrados por eso.

Hasta que Othus nos sugirió que entráramos al laboratorio de su hermana mayor para buscar algún material o reactivo que nos ayude a completar nuestro plan.

Mientras revisábamos su laboratorio en busca de alguno de estos, encontramos varias pociones que estaban etiquetadas como “Nulex”.

Othis cuando vio los frascos, dijo muy emocionado que sabía para qué servía esa poción gracias hermana y nos afirmó que esa era una poción con un efecto muy cool que anulaba los efectos de todas las demás pociones.

Por lo que, al saber lo poderosa que era, las tomamos ya que estábamos muy seguros de que nos resultaría muy útil para nuestros planes.

Cuando nos esteramos que iba a reemplazar al profesor Amlug y esa clase era al aire libre, se nos ocurrió un plan genial… d-digo m-macabro para utilizar esas pociones…” —Para, para, para un momento.

Perdón por interrumpirte, pero tengo una pregunta muy importante.

Ese laboratorio… ¿la hermana de Othus le dio el código de acceso a él?

—pregunté para aclarar mis sospechas.

Mi mejor amiga Liyah era pocionista y, por mucha confianza que teníamos entre nosotras, no era lo suficiente como para que me hubiera habría dado el código de acceso para desactivar las protecciones de su laboratorio personal.

De hecho, ni siquiera sabía dónde estaba su laboratorio.

Su secretismo con respecto a ese tema era muy normal pues para este mundo, esa información era demasiado delicada como para compartirla con otra persona, incluso si eran tus familiares y seres queridos.

Eran como las claves bancarias que existían en mi vida anterior, estas no se compartían cono nadie, ni siquiera con tu propio cónyuge, ahora mucho menos con un hermano adolescente.

—Buenoo… —respondió Nuros nervioso por mi pregunta repentina—.

Ella n-no nos dio nada, Othus lo adivinó todo por su cuenta.

Ante su absurda respuesta, una maldición salió de mis labios, por primera vez en mucho tiempo.

Su habilidad para hacerme perder la calma, era en efecto, de primera categoría.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo