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Los Jinetes De Los Cielos: EL Origen - Capítulo 29

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Capítulo 29: Capítulo 28

Ante mis ojos, saliendo del follaje que nos rodeaba, aparecieron dos figuras distintas, el primero era la de un hombre de aspecto joven, con orejas puntiagudas y unos ojos dorados tan intensos que parecían generar luz por cuenta propia.

Su cabello gris plateado, no se quedaba atrás en pomposidad, pues capturaba la luz de tal manera que parecía estar hecho de hilos de plata que, junto a sus rasgos delicados, le daban una apariencia amable, inofensiva y de otro mundo.

Pues pareciera como si fuera uno de esos protagonistas de cuento de hadas que había salido a un paseo tranquilo con su “mascota” para explorar un bosque encantado.

Sin embargo, Rubbersilu no era un bosque, esta era una cordillera famosa por nada más que su peligrosidad.

Nadie caminaba por aquí sin una muy buena razón, y mucho menos si esa persona iba acompañada por una bestia despertada que semejaba un lobo gigante de pelaje pardo. Su manto, que reflejaba un cuidado meticuloso, resultaba difícil de mantener en un terreno tan hostil, a menos que poseyeran la fuerza y la astucia necesarias para enfrentar los desafíos de la cordillera.

Todos esos extraños detalles solo hacían que mis instintos me advirtieran con fuerza sobre lo sospechosos que eran sus presencias en este lugar.

Lo único favorable de la situación era que ambos extranjeros estaban en el rango de archimago de alto nivel y, sin importar su subclase mágica, tendríamos la ventaja, si estallaba una pelea.

Ya que Dharai se encontraba en un rango completo por encima de ellos, sin contar que ella no estaba sola. Yo también era una archimaga de nivel medio con un arsenal impresionante, incluso si no era muy buena como guerrera.

Así que con esos pensamientos tranquilizadores, esperé, junto con mi confiable guardaespaldas, sus siguientes movimientos.

Aun así, yo todavía tenía la esperanza de que todo esto fuera una desafortunada coincidencia, y solo buscaban un claro para descansar del largo viaje.

Si era así, teníamos una buena posibilidad de pasar desapercibidos, ya que la barrera tenía una fuerte runa de ilusión que la hacía parecer un árbol gigante. Incluso si se acercaran y recostara sobre ella, su sensación y toque sería la de un árbol común muy viejo.

Después de todo, que dos archimagos pudieran sortear las runas de ocultación hechas por mi abuelo, quien era un soberano, era algo demasiado absurdo y aterrador.

Sin embargo, cuando faltaban solo unos metros para que ellos se tropezaran con “el árbol” en medio del claro, sentí con claridad, como la mirada del hombre se asentaba sobre nosotras.

Era como si pudiera vernos a través de la barrera sin ningún obstáculo. Su fisgoneo me puso más nerviosa de lo que estaba porque sentía que en esos ojos tan exóticos, este hombre estaba seguro de mi presencia, pero ¿cómo podría ser posible algo así?, ¿Acaso cien mil años bastaron para cambiar toda la estructura de poder?

Me pregunté casi incapaz de contener mis emociones, ya que la posibilidad de que alguno de mis pensamientos fuera real, me llenaba de un terror y desesperanza inmensos por nuestro futuro.

La única razón por la que mi pesimismo no me había dominado del todo, era la certeza de que teníamos la ventaja en fuerza y la seguridad de que saldríamos airosas de cualquier situación que se nos presentara.

Matarlo para silenciarlos no debería ser complicado.

Por eso, al confirmar que ellos seguían avanzando hacia nosotros sin mostrar alguna intención de desviarse. Dharai sacó sus labrys de su brazalete y ajustó su postura para el combate.

Yo, en cambio, saqué algunas pociones ofensivas de alto rango y mi arco para defenderme, en caso de que la peor de nuestras predicciones de cumpliera.

Listas para actuar, aguardábamos con creciente preocupación el momento en que los dos desconocidos se “estrellaran” contra nuestra protección y comprobaran que esta era solo un árbol común y nos dejaran en paz; sin embargo, nuestras ya escasas expectativas volvieron a romperse por la inesperada acción de los extranjeros.

Cuando solo faltaban unos pasos para la esperada “colisión”, los dos se detuvieron de forma súbita.

En medio del mudo asombro de las dos, fuimos testigos de un hecho insólito: el hombre, con sus delicados nudillos tocó con suavidad la barrera tres veces, como si esta fuera una puerta a la que llamar.

—Disculpen mi grosería al presentarme sin previo aviso, pero necesitaba hablar con ustedes —dijo con voz suave y etérea.

Su encanto podría estremecerte confundiendo tus neuronas para hacerte creer que, todas sus acciones hasta ese momento, eran las más naturales y lógicas del mundo, cuando en realidad no era así.

Su voz, parecía tener el poder suficiente para desarmar a cualquier enemigo y bajar la guardia del hasta el más paranoico, si el receptor de esa suave melodía fuera una persona común y corriente.

Era una lástima que ninguno de los presentes éramos normales, como dragones, nuestras escamas nos hacía muy resistentes ante cualquier manipulación mágica, incluso cuando estas no se veían en nuestra forma humanoide.

Su truco solo hizo que nuestra guardia aumentara un grado más, pues alguien que utilizara ese tipo de táctica durante su primer encuentro no era alguien de fiar.

El hombre, al darse cuenta de nuestra falta de acción, continuó con su discurso:

—Sé que parezco sospechoso y está bien en ser cautelosos, solo quiero que me escuchen y juzguen imparcialmente mis intenciones.

Luego de decir esas palabras hizo una ligera reverencia hacia nosotras, con una elegancia y encanto que me hicieron sospechar que su verdadera raza podría ser la mítica sirena de las historias de mi vida pasada.

—Mi nombre es Sylion Thandoril, soy un archimago nigromante y este es mi compañero Kaelun, es una bestia despertada de clase desastre —se presentó el hombre—. Sé que nuestra presencia es inoportuna, sobre todo porque estamos en Rubbersilu, un lugar peligroso y sin ley, pero tengo una razón muy importante para molestarlos y no lo haré sin darles antes un pago generoso por su ayuda.

Después de decir esas crípticas palabras, se quedó en silencio, esperando nuestra respuesta. Como si pudiéramos decidir con tan poca información.

Dharai y yo solo nos mirábamos desconcertadas por tal bizarra situación: un desconocido apareció de la nada en uno de los lugares más peligros del mundo y nos informó que, por justa casualidad, nosotras poseíamos algo “muy importante” para él y estaba dispuesto a realizar un intercambio.

Todo era tan extraño y no pude evitar sentirme un poco paranoica con todo lo que estaba pasando.

—Señorita Vritragon ¿cómo desea abordar esta situación? —interrumpió Dharai mis pensamientos pesimista, los cuales, ya se estaban yendo a escenarios muy alocados.

Traté de calmarme y analizar la situación desde un punto de vista racional, buscando el mejor resultado posible para nosotros, por eso me tomé un tiempo, antes de responderle a Dharai.

Durante esos minutos de indecisión, tanto la guerrera como nuestra visita inoportuna permanecieron en silencio, aguardando con paciencia mi decisión.

Por fin, después de intentar en vano sopesar las ventajas y desventajas de tomar la iniciativa de comunicarme con extraños, llegué a una resolución en menos de diez minutos, un nuevo récord personal.

—Necesitamos más información antes de tomar una decisión definitiva —le expliqué a Dharai, mientras la miraba en busca de una señal de desacuerdo.

—Tiene razón, señorita —respondió la guerrera sin una expresión en su rostro—. ¿Quieres que salga de la barrera para interrogarlos?

—Si no te opones, eso sería lo ideal. Eres lo suficiente poderosa como para sobrevivir al ataque combinado de esos dos y contraatacar.

—Entiendo —aceptó la guerrera con tranquilidad—. ¿Hay alguna información en particular qué quieras averiguar?

—Bueno, me gustaría que averiguaras cómo nos encontró, después de todo, estos artefactos fueron creados por mi abuelo y todavía me parece inverosímil que un archimago haya visto a través de ellos, incluso si no sabemos mucho sobre las almas y su subclase ¡eso son dos reinos enteros de diferencia! —exclamé confundida por haber sido encontrada se esa forma.

Necesitaba llegar al fondo de este asunto, por el bien de mi familia y por nuestra raza. Quería confirmar, si nuestros conocimientos por el que estamos tan orgullosos, eran una reliquia del pasado, superados por el tiempo o había algo más en nuestros intrusos de lo que dejaban ver.

—No se preocupe señorita, como profesional artesana estoy muy interesada en esto, si no me lo hubiera pedido, aun tomaría la iniciativa en preguntarle —aseguró Dharai con solemnidad, su expresión que al fin había cambiado, transmitía igual preocupación por lo sucedido.

El hecho de que un archimago haya podido ver a través de uno de los trabajos de un soberano, demostraba que había un grave problema con nuestra herencia artesana.

Yo solo esperaba que mi mayor miedo no se ha hiciera realidad y nuestro aislamiento involuntario, no fuera una decisión fatal para la supervivencia de los dragones.

Algo que había aprendido en mi vida pasada sobre la historia de las civilizaciones, era que esta podría permanecer estable durante milenios y de un momento a otro sufrir una revolución tecnológica que la tranformaría por completo en tan solo cincuenta años.

Así que no podíamos subestimar los cambios ocurridos a través del tiempo, sobre todo porque cien mil años es un período muy largo donde todo podría cambiar, hasta el estatus quo de las razas.

Después de todo, Darwin alguna vez había dicho que las especies que sobrevivían más tiempo eran las que mejor se adaptaban al medio donde viven. Entonces, ¿qué ocurría con aquellas especies que se negaban a interactuar con este?

Nada bueno, eso era seguro, solo de pensar en las posibilidades futuras, me producía escalofríos.

Con sinceridad, esperaba que, por el bien de los dragones, las civilizaciones de los tres continentes siguieran estancadas y no hubieran desencadenado una revolución tan loca como la que fui testigo en mi vida pasada.

De lo contrario, todos los dragones estaríamos condenados y no sería solo una cuestión de cómo, sino más bien de cuándo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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