Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Los Jinetes De Los Cielos: EL Origen - Capítulo 30

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Los Jinetes De Los Cielos: EL Origen
  4. Capítulo 30 - Capítulo 30: Capítulo 29
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 30: Capítulo 29

Observé con gran nerviosismo como Dharai atravesaba con una exasperante lentitud la barrera para encontrarse con nuestros dos visitantes.

Si nuestros dos intrusos habían sentido alguna sorpresa por encontrarse con un “humano” en medio de una peligrosa cordillera, no lo demostraron en su rostro, pues el hombre todavía tenía esa sonrisa suave y cortés en su rostro mientras que el lobo se mantenía relajado, a pesar de que el lenguaje corporal de Dharai gritaba rechazo a su presencia y esta los superaban en rango.

—Buenas días señorita —saludó el extraño con una inusual alegría—. Me alegro de que el destino nos haya llevado a encontrarnos cuando las probabilidades estaban en nuestra contra. ¿Me permitiría el placer de conocer su nombre?

—Pasemos de las presentaciones, no me interesa nada de ti —respondió la guerrera, destilando frialdad en cada una de sus palabras—. Y no diré de mí hasta que no confirmemos si sus intenciones son perjudiciales.

—Entiendo, estaré dispuesto a responder todas las preguntas que desees hacerme —respondió el extraño, manteniendo aún su sonrisa cortés, como si el tono de Dharai no le ofendiera en los más mínimo.

—Entonces dime cómo nos encontraste —Preguntó con desconfianza—. Nuestros artefactos de ocultamiento son de gran calidad y un archimago como tú, no debería ser capaz de detectar nuestra presencia.

El intruso no se inmutó ante el claro desprecio de Dharai por su rango, después de todo, la guerrera al ser un “magíster de bajo nivel”, tenía el derecho de hacerlo.

—Sobre eso, debo reconocer que el artefacto está magníficamente construido, el artesano que lo hizo debe ser muy poderoso y hábil —dijo el hombre, la suavidad y la dulzura que adornaba sus halagos, era extraña y no me causaba nada de confianza.

Dharai debía de sentir los mismo porque no reaccionó a sus comentarios y solo lo miraba con una dura expresión.

—Es una lástima que un artesano tan asombroso, posea un conocimiento muy limitado sobre cómo funcionan las almas en la realidad y aunque su trabajo ocultarlas hasta cierto punto, este no funciona muy bien con las almas poderosas y peculiares —respondió el hombre, tratando de no ofender con sus palabras.

Después de decir eso, hizo una breve pausa en su discurso, como si meditara muy bien sus palabras, y continuó con un tono más amable:

—Entiendo que, por la precaria situación de tu raza, no obtuvieron el derecho de estar registrados en el tratado de los tres continentes. Por eso, no pueden acceder al conocimiento básico de una subclase tan oscura como la nuestra. Aun así, el artesano ha sido bastante ingenioso en su trabajo y me gustaría llegar a conocerlo algún día para intercambiar conocimientos, sería una conversación muy fructífera.

Su respuesta contenía tanta información que, por un momento, no supe qué parte debía abordar, si sobre el tratado o que los tres continentes se hubieran unido para poder hacerlo o qué tan generosos fueron con sus conocimientos al compartirlo.

Cada parte de esta era vital para nuestra supervivencia, sin embargo, no podíamos preguntar de forma directa las respuestas que tanto anhelaba, lo que aumentaba mi frustración.

A pesar de recibir tanta información de golpe, la guerrera permaneció impasible y no revelo nada en su rostro que pudiera ser utilizado en contra de nosotros.

En cambio, fue directo a lo que nos afectaban en ese momento.

—¿Por qué agregaste el adjetivo “peculiar” al describir mi alma?

—No es la tuya, sino la de tu compañera —respondió, confirmando nuestras sospechas—. Por alguna extraña razón, sus almas son más fuertes que las demás de su mismo rango. Exceptuando claro está, la subclase nigromante y la de tu compañera tiene un brillo especial que llama mi atención.

Ante sus palabras, Dharai se tensó aún más, molesta con lo que acababa de revelar el intruso, pues no esperaba una filtración tan grande.

Pero el extranjero ignorando su estado de ánimo prosiguió con tranquilidad:

—Su barrera debería ser capaz de ocultar su presencia de simples archimagos como yo. De hecho, se necesitaría de un magíster de nivel medio para detectar sus almas en circunstancias normales —explicó con amabilidad el hombre. Luego intentó consolarnos por nuestro fiasco—. Pero sus almas, al ser muy fuertes, tiende a ser muy llamativas y son más difíciles de ocultar.

Tal vez pensando que su consuelo no era suficiente y que podríamos ofendernos por sus palabras, comenzó a prodigar elogios al creador de la barrera.

—En cuanto a los otros campos teóricos, su dominio es fascinante. Ni siquiera yo puedo ver muy bien su barrera y tuve que caminar con cuidado porque comenzaba a dudar de mi cordura al ver a dos personas dentro de un árbol —dijo con diversión.

No obstante, a Dharai no le pareció tan divertido su comentario y no hizo nada para cambiar el tenso ambiente.

Su discurso siempre parecía ir acompañado con demasiada información y prodigiosos elogios.

Sospechaba que lo hacía adrede, con el fin de mostrar su buena voluntad y su valía ante nosotras, tal vez con la esperanza de que estuviéramos más interesadas en comunicarnos más con él.

Era obvio que deseaba algo de nosotras y lo que sea que quiera, debía ser muy importante como para tirar cebos tan tentadores de forma “casual”.

Y su simple estrategia parecía funcionar muy bien, al menos conmigo, porque cada vez que responde a las preguntas de Dharai, aumenta más mi curiosidad y sed de información.

Tenía tantas preguntas que hacerle y tanto que deseaba aprender que incluso estaba considerando presidir las negociaciones con tal de obtener las respuestas que quería, en contra de mi mejor juicio.

Porque quizás ellos sean nuestra única oportunidad para cambiar nuestra pasiva situación actual y aumentar las posibilidades de supervivencia de los dragones, solo que no sabía cuál era el precio que teníamos que pagar para obtener lo que deseaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo