Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Los sucios asuntos de un vampiro y su madrastra cachonda - Capítulo 102

  1. Inicio
  2. Los sucios asuntos de un vampiro y su madrastra cachonda
  3. Capítulo 102 - 102 Un polvo que llevaba esperando demasiado tiempo 1
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

102: Un polvo que llevaba esperando demasiado tiempo (1) 102: Un polvo que llevaba esperando demasiado tiempo (1) «Y-yo también quiero, Jace… También quiero tener sexo contigo…».

Kimberly… ¿de verdad ha dicho lo que creo que ha dicho?

Mis oídos no me están jugando una mala pasada, ¿verdad?

Pero ni siquiera tengo tiempo de abrir la boca para preguntarle si habla en serio o solo bromea, porque me coloca la mano firmemente sobre los ojos.

—L-lo haré contigo, pero con una condición… —continúa—.

N-no quiero que me mires mientras lo hacemos… sería demasiado vergonzoso….

Asiento, aunque sinceramente no puedo entender el motivo de una petición tan extraña.

—Está bien, no hay problema.

¿Pero puedo saber al menos por qué?

—T-te lo explico enseguida —tartamudea, manteniendo su mano apretada sobre mis ojos mientras, con la otra, está haciendo algo, aunque no puedo distinguir el qué—.

Hablar de Mia me ha hecho darme cuenta de lo mucho que te pareces a ella… y cuanto más te miro, más me la recuerdas.

Q-quizás por eso mi cuerpo pide que me tomes ahora mismo… y es precisamente por ese parecido por lo que no quiero que me mires, igual que no dejé que ella me mirara cuando lo hicimos… Mia Volkom —y, por extensión, tú también— sois demasiado… demasiado hermosos.

Mucho más que yo… y eso me incomoda profundamente.

Y, además, lo que estoy haciendo es una traición, tanto para el Dios de la Luz como para Mia.

No quiero que nadie me vea mientras mancho mi cuerpo y mi alma de esta forma…
Vale, no es la primera vez que me doy cuenta de que Kimberly está obsesionada con el Dios de la Luz y todas esas estúpidas doctrinas sobre la pureza y demás… ¡pero su razonamiento sigue sin tener sentido!

¡Quiero decir, que yo no la vea no significa por arte de magia que no estemos teniendo sexo!

—No es muy agradable que llames a tener sexo conmigo «mancharte», que lo sepas… Y de todos modos, tu argumento no tiene ningún sentido.

Primero, porque tú eres mucho más hermosa que yo; créeme, lo digo de verdad, no es solo para ligar.

Y segundo, ¡tú y Mia no estáis juntas!

Me dijiste que no os veis desde hace dos años, y dudo mucho que una chica de nuestra edad —y encima, una vampiro— se haya mantenido con las piernas cerradas solo por un amor platónico.

¡Probablemente ya lo ha superado, y puede que hasta se esté divirtiendo ahora mismo!

¡Y tú deberías hacer lo mismo!

Pero mis palabras le entran por un oído y le salen por el otro.

Un completo desperdicio de saliva.

—¡M-me da igual si para ti no tiene sentido!

—espeta—.

¡Lo que importa es que lo tiene para mí, y no tengo por qué ponerme a convencerte de las razones de mis decisiones!

¡Así que o lo hacemos a mi manera, o no lo hacemos!

—Ugh… está bien, tú ganas… —murmuro con resignación.

Después de todo, es mejor tener sexo con Kimberly con los ojos cerrados que no tenerlo en absoluto.

En ese momento, siento que la mano que me cubría los ojos se retira, pero al mismo tiempo me venda los ojos con un trozo de tela, atándolo alrededor de mi cabeza.

Parece… ¿encaje?

Oh, mierda… ¡¿son sus bragas?!

¿Así que eso es lo que estaba haciendo con la otra mano, quitárselas…?

Es la primera vez que tengo sexo con los ojos vendados con la ropa interior de una chica.

¡Melania nunca pensó en algo así!

Y pensar que era la chica pura y casta… ¡dudo mucho que aprendiera trucos como este en la iglesia!

Y solo la idea de tener sus bragas en mi cara me pone tan duro que temo poder rasgar mis pantalones de chándal, aunque no me duran mucho puestos.

Con los ojos completamente vendados, solo puedo imaginar lo que está haciendo.

Primero, me baja los pantalones hasta los tobillos, luego los calzoncillos.

Después… nada, durante varios segundos.

¿Un cambio de opinión?

¡Joder, espero que no!

Y, por suerte, pronto me doy cuenta de que no es el caso.

La siento sentarse a horcajadas sobre mí.

Instintivamente, estiro las manos hacia delante y las yemas de mis dedos rozan la piel suave y desnuda de sus muslos.

Cierto: esta noche llevaba mallas.

Eso significa que para quitarse las bragas… ha tenido que quitarse las mallas primero.

Un suave gemido llega a mis oídos cuando le agarro los muslos.

Siento cómo baja lentamente… hasta que algo húmedo toca la punta de mi polla; sin duda, su coño.

Todavía no me lo puedo creer… ¡de verdad estoy a punto de follármela!

Claro, ha hecho falta el miedo a una muerte inminente y un parecido asombroso con esa Mia Volkom de la que está perdidamente enamorada… ¡pero a quién le importa!

Se hunde sobre mí con una lentitud insoportable, probablemente por miedo al dolor que una polla como la mía podría causarle a un coño completamente inexperto como el suyo.

Pero finalmente, siento sus muslos desnudos presionar contra los míos, sus pechos contra mi pecho… y cada centímetro de mi polla enterrado dentro de ella.

Y después de eso… se queda completamente quieta.

Bueno, teniendo en cuenta que solo ha tenido sexo una vez en su vida —y con una mujer—, supongo que necesita un poco de guía.

Mis manos se deslizan de sus muslos a su culo firme y atlético, y se lo aprieto con fuerza, haciendo que suelte un gemido más agudo.

Luego empiezo a mover sus caderas hacia delante y hacia atrás sobre mí; al principio lentamente, por los pequeños jadeos de dolor que deja escapar mientras se acostumbra a mi tamaño, pero a medida que ese dolor se convierte en placer, la guío cada vez más rápido, hasta que finalmente ella misma toma la iniciativa.

Siento cómo se inclina sobre mí, sus brazos rodeando mi cuello… y su lengua deslizándose en mi boca, mientras sus caderas se balancean cada vez con más intensidad.

Incluso su forma de besar es torpe: mecánica y repetitiva, como un robot programado para realizar un único movimiento.

Su lengua traza círculos con el mismo ritmo y dirección cada vez, pero no me sorprende.

Desde el momento en que la vi por primera vez, ya sabía que si alguna vez conseguía follármela, probablemente sería decepcionante.

Pero me da la impresión de que aprende rápido, y la idea de ser el hombre que, por primera vez —y quizás por última—, le abra los ojos a los placeres de la carne… ¡me excita una barbaridad!

Todavía quedan varias horas antes del comienzo de esa misión suicida… ¡y pienso pasar cada segundo posible con mi polla dentro de ella!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo