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Los sucios asuntos de un vampiro y su madrastra cachonda - Capítulo 71

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  3. Capítulo 71 - 71 Cara a cara con la dura realidad 1
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71: Cara a cara con la dura realidad (1) 71: Cara a cara con la dura realidad (1) El mundo es un pañuelo… ¡jodidamente pequeño!

¿Qué probabilidades había de que el tipo que Melania conoció por internet, y con el que ahora está en una cita… sea Tyler?

Sí, ese Tyler, el exnovio de Naomi.

En serio, ¿qué tan desesperado o enfermo tiene que estar un treintañero para aceptar una cita con una chica que apenas tiene doce años?

Y para colmo, en mitad de la noche; aunque no es que por la tarde hubiera sido muy diferente.

Claro, cualquiera que no lo sepa nunca diría que Melania solo tiene doce años; aparenta por lo menos quince o dieciséis.

Pero una excusa así podría valer para alguien como yo, que solo tengo dieciocho, no para un treintañero.

Sobra decir que Naomi no se lo tomó nada bien.

—Ese cabrón, ese patético saco de mierda… ¡Te juro que voy a llamar a la policía ahora mismo y haré que lo encierren entre rejas el resto de su vida!

—gruñe.

Naomi está tan furiosa que parece que le echa humo por las orejas como una locomotora.

Ahora mismo estamos escondidos entre los árboles en una de las zonas menos concurridas del Parque Central, desierta a estas horas de la noche.

Melania y Tyler están sentados en un banco a unos veinte metros de nosotros, charlando tranquilamente de esto y aquello.

—La verdad, a mí no me parece que estén haciendo nada malo.

Mientras Tyler no haga nada inapropiado, no tiene sentido intervenir —respondo, intentando calmar a Naomi—.

No hay ninguna ley que prohíba a un hombre tener de amiga a una niña de doce años.

—¡¿Eres tonto o qué?!

Es obvio que no han quedado solo como amigos.

¡Si no, no la habría traído a un sitio tan aislado con a saber qué excusa!

Yo también lo sé, y Naomi tiene toda la razón del mundo… pero recuerdo demasiado bien lo que pasó la última vez que interrumpí a Melania durante su «comida» aquella noche en el muelle.

Si se enfadaba, Naomi y yo pagaríamos las consecuencias, y no es un riesgo que me apetezca correr.

Mucho mejor que ese maldito pedófilo se convierta en la víctima sacrificial de los retorcidos antojos de Melania; quizá así se le quiten las ganas de molestar a menores.

Acepté ayudar a Naomi esta noche solo para evitar que hiciera enfurecer a su prima, no porque me preocupe Melania… bueno, también porque me prometió su culo, pero eso son detalles.

Y lo único que puedo hacer ahora es impedir que Naomi cometa una estupidez; tengo que hacer todo lo posible por convencerla de que es solo una salida inocente entre amigos, con la esperanza de que se eche atrás y decida volver a casa antes de que Melania mueva ficha.

A decir verdad, es un auténtico milagro que Melania se haya limitado a hablar con él durante todo este tiempo; ya ha pasado casi media hora desde que los estamos vigilando.

Quizá solo lo está estudiando, intentando averiguar si puede conseguir lo que quiere sin correr riesgos innecesarios al usar su magia seductora en un lugar público.

Sí, sabe de la existencia de los Cazadores de Monstruos y de lo poderosos que son; fui yo quien le advirtió de lo peligroso que es usar sus habilidades de súcubo de una forma tan obvia y temeraria, como hizo aquella noche en el muelle.

—Naomi… llevamos casi media hora aquí viéndolos hablar.

¿Podemos irnos ya?

Si fuera a pasar algo, ya habría pasado —refunfuño, claramente impaciente.

¡No veo la hora de largarme de aquí!

—S-sí, puede que tengas razón… Además, en las semanas que estuve con Tyler, nunca me dio la impresión de que fuera ese tipo de persona… —admite Naomi.

Y, sin embargo, por su voz se nota que todavía duda un poco.

Solo dice eso porque nunca le conté que Tyler la engañó con una chica de dieciséis años, un detalle que, por lo visto, el propio Tyler se cuidó de no mencionar cuando la dejó.

De todos modos, diría que fue mejor así; menos preocupaciones para Naomi.

Pero justo cuando Naomi por fin parece haber renunciado a la idea de acosar a su prima…
—J-Jace… ¿qué coño está pasando?

—tartamudea.

La voz de Naomi está llena de miedo e incredulidad ante lo que sucede justo delante de nuestros ojos.

Melania se ha levantado del banco y ahora está de pie frente a Tyler.

Pero la peor parte… son sus ojos.

Ya no son marrones, sino que están iluminados por un siniestro brillo violeta.

Y no solo sus ojos; todo su cuerpo está envuelto en una tenue y luminosa neblina violácea.

¡¡¡Mierda… mierda… mierda!!!

¡¿Es que esa pequeña súcubo depravada no podía esperar ni un minuto más para poner en marcha su puto plan?!

—J-Jace… ¿por qué Melania brilla en color morado?

—continúa Naomi, con la voz aún más temblorosa y aterrorizada.

Y ahora… ¡¿qué coño se supone que le digo?!

¡No hay ni una sola excusa en el mundo que pueda explicar lo que está pasando!

Y por si no fuera ya bastante difícil de justificar… ahora los ojos de Tyler también han empezado a brillar con la misma luz violeta.

Sus manos se dirigen hacia Melania, se deslizan bajo la falda corta que lleva y, en un instante, le baja las bragas hasta las rodillas.

Luego se inclina hacia delante y entierra la cara entre sus muslos.

Tiene la cabeza oculta bajo la falda, pero por los gemidos de Melania y la forma en que ella le empuja la cabeza con fuerza contra sus partes íntimas… bueno, no hace falta ser un genio para entender lo que está pasando: está claro que no le está haciendo un examen ginecológico a fondo.

El hecho de que Melania haya decidido usar sus poderes después de todo este tiempo significa que se ha dado cuenta de que no tenía otra forma de conseguir lo que quería de Tyler.

Por lo visto, después de que lo pillara tonteando con una menor y lo obligara a dejar a Naomi, debió de aprender la lección.

Pero entonces, ¿por qué aceptó salir con Melania?

A menos que… quizá se escribieron durante mucho tiempo antes de quedar, hablando de sus vidas, y en algún momento surgió que Melania es la prima de Naomi.

Y si Tyler no pretendía hacerle ningún daño a Melania… ¿pudo haber aceptado quedar con ella solo para que le ayudara a arreglar las cosas con Naomi?

De ser así, sería menos capullo —y menos baboso— de lo que pensaba…
Pero también es cierto que, por lo que me dijo esa súcubo, no puede plantar pensamientos obscenos en la mente de sus víctimas; solo puede amplificar los que ya existen.

En otras palabras, en el fondo Tyler sí que siente ese tipo de atracción por ella… Vale, es un pedófilo, pero al menos intentaba mantener sus impulsos a raya, y simplemente tuvo la mala suerte de toparse con la persona equivocada.

En fin, no es momento de perderse en especulaciones.

Al ver la cara de Tyler enterrada entre los muslos de Melania —y esa extraña luz violeta—, Naomi no puede reprimir un grito desesperado.

O más bien, lo habría hecho, si no le hubiera tapado rápidamente la boca con la mano, inmovilizándola.

Sus intentos de zafarse de mi agarre son inútiles, al igual que sus gritos ahogados.

Patalea y se retuerce como una poseída en un exorcismo, y la cosa solo empeora cuando Melania se quita las bragas del todo, las deja caer a sus pies y agarra el cinturón de Tyler.

Lo desabrocha con impaciencia y luego, de un solo tirón brusco, le baja los vaqueros y los calzoncillos, dejando al descubierto una erección dura pero pequeña y palpitante.

Ahora entiendo por qué Naomi seguía buscándome incluso cuando estaba con él: a los catorce, yo ya la tenía más grande que él.

Una sonrisa siniestra y maliciosa se dibuja en el rostro de Melania: la expresión de un depredador que por fin ha atrapado a su presa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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