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Lucien "El tiempo contigo" - Capítulo 30

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Capítulo 30: Capítulo 29

La luz suave del alba se filtraba por las persianas de la habitación. El reloj marcaba un tiempo distinto: ya no de espera, sino de prueba.​

Los párpados de Lucien temblaron apenas, y luego se abrieron por completo. Sus ojos dorados, antes apagados por la fiebre y la inconsciencia, enfocaron lentamente el mundo frente a él.​

Primero vio el techo, luego la luz leve… y, al final, un rostro inclinado sobre él, demasiado cerca, demasiado real.

Un hombre con bata blanca, ojeras profundas y ojos grises lo miraba como si acabara de recuperar algo irremplazable. La mano de Lucien estaba encerrada con la suya.​

—¿…Doctor? —murmuró Lucien, la voz áspera, como si no la hubiera usado en mucho tiempo.​

Theron reaccionó al instante. Enderezó la espalda, los ojos grises abriéndose de golpe, buscando los dorados de Lucien como si necesitara confirmación de que no estaba soñando.​

—Lucien.., jm jm—carraspeo su garganta y corrió su forma de hablar suave pero correcta—Sr Veylin, despertó — trató de sonar correcto, pero fue como un susurró, un alivio que le quebró un poco la voz—.

Lucien parpadeó, frunciendo ligeramente el ceño.

—Su voz… —susurró, más para sí que para el otro—. Ya la había oído antes.

El corazón de Theron dio un vuelco, pero su expresión se mantuvo en la frontera entre lo profesional y lo que se le escapaba por los ojos.​

—He estado hablándote todo este tiempo —respondió, con un hilo de sonrisa cansada—. Parece que, al final, sí me escuchabas.​

Lucien bajó la mirada a su mano atrapadas entre la de él. Sentía ese calor firme, casi obstinado, que lo había acompañado incluso en la oscuridad.​

—Entonces… ¿fue usted? —preguntó con esfuerzo—. ¿El que me decía “vuelve”?

Theron sostuvo su mirada dorada un segundo de más, sin darse cuenta de que aun sostenía con amabilidad la mano de Lucien. El protocolo le decía que respondiera con neutralidad; algo dentro de él, no.​

—Sí —admitió finalmente—. Fui yo.

Se aclaró la garganta, y soltó la cálida mano e intentando recuperar el tono médico.

—Soy el doctor Theron D’Arthen —añadió, como si de pronto recordara la presentación básica—. He estado cuidando de su estado de salud desde que entró al hospital.​

Lucien lo observó en silencio. La forma en que pronunciaba su nombre. No era solo un médico cumpliendo con su turno.​

—Entonces… gracias —dijo despacio—. Por no dejar de llamarme.

Algo se aflojó en los hombros de Theron. El modo médico seguía allí, pero sus ojos grises tenían un brillo distinto.​

—No tienes que agradecerme por hacer mi trabajo —respondió, pero la voz le salió más suave de lo que pretendía—.

Se inclinó un poco hacia él.

—Pero si quieres agradecer por algo… —añadió, casi en un susurro—, hazlo descansando.

Lucien dejó escapar una pequeña risa ronca.

—Haré…, doctor —murmuró—. Solo… siga hablando. Es menos aterrador despertar cuando escucho su voz.

Theron desvió la mirada un segundo, como si necesitara refugiarse en la pantalla del monitor.

—Está bien —concedió—. Entonces, por indicación médica… seguiré hablando.

Volvió a tomar su mano mientras le revisaba signos, hacía preguntas básicas y explicaba con calma qué había pasado, su tono se movía en esa línea delicada: mitad médico profesional, mitad hombre que, sin decirlo, había esperado demasiado tiempo a que esos ojos dorados se abrieran.​

La habitación se sumió en un silencio cómodo, roto solo por el murmullo de los equipos médicos que Theron ajustaba con una precisión que sus manos, todavía algo temblorosas, intentaban fingir.​

—¿Por qué me mira así? —preguntó Lucien de repente. Sus ojos dorados seguían cada movimiento del doctor, notando cómo la mandíbula de Theron se tensaba cada vez que sus miradas se cruzaban.

Theron se detuvo y suspiró, dejando caer los hombros por primera vez en días.

—Porque casi te pierdo… Y, en este hospital, yo no pierdo a mis pacientes. Pero contigo… —hizo una pausa, buscando la palabra adecuada, mientras el aroma a almizcle de su preocupación se suavizaba hacia algo más protector—. Contigo no se sentía como una estadística. Se sentía como un vacío personal.​

Lucien bajó la vista, un leve rubor asomando en sus mejillas pálidas. El recuerdo de la voz en la oscuridad —esa voz que ahora sabía que pertenecía al hombre frente a él— lo hacía sentir extrañamente expuesto.​

—Usted no es como los otros médicos —murmuró Lucien—. Los otros huelen a desinfectante y a prisa. Usted… usted huele a refugio.

El aire en la habitación cambió. Como alfa, Theron sintió un impulso casi eléctrico de acercarse. Pero, antes de que pudiera responder, la puerta se deslizó silenciosamente.

Era una enfermera joven, seguida de lejos por la mirada analítica del Dr. Shinohara, que observaba desde el pasillo. La burbuja se rompió.​

—Doctor Theron, el director solicita un informe sobre la crisis del paciente —dijo la enfermera con voz neutra—. Y debe prepararse para la ronda general.​

Theron apretó los dientes, recuperando instantáneamente su máscara de frialdad quirúrgica. Se enderezó la bata y le dedicó a Lucien una última mirada, una que prometía que esto no se quedaría así.​

—Tengo que irme —dijo Theron, su voz recuperando la firmeza—. Pero el Dr Shinohara estará cerca, —no podía prometer que volvería, lo habían atado de pies y manos. — yo pasare en otro momento.​

Lucien asintió con una pequeña sonrisa, sintiendo cómo el frío regresaba ligeramente al lugar donde la mano de Theron lo había sostenido.

—No tengo a dónde ir, doctor. Creo que mi tiempo aquí… apenas comienza.

Theron salió de la habitación, pero, antes de alejarse, se cruzó con Shinohara en el pasillo. El médico de ojos rubíes le dedicó una sonrisa enigmática.​

—Cuidado, Theron —susurró Shinohara al pasar a su lado—. Los milagros médicos son fascinantes, pero los vínculos emocionales en este hospital son… peligrosos.​

Theron no respondió, pero sus pasos resonaron con una determinación nueva por el pasillo de luces blancas. El tiempo ya no soplaba en su contra; ahora, cada segundo contaba para proteger lo que acababa de recuperar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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