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Lux de Luna - Capítulo 1

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1: La mestiza 1: La mestiza Lux era la hija bastarda del Alfa de la manada Sombras Plateadas.

Eso era lo único que todos parecían recordar.

Su madre, una humana, había muerto al traerla al mundo.

Y desde aquel día, Lux se convirtió en el recordatorio viviente del error más grande de su padre.

Un error que la manada jamás le perdonó.

Ella no tenía lobo.

No tenía protección.

No tenía un lugar propio…

Ella no era nadie.

El despacho del Alfa olía a poder.

Bodolf estaba de pie tras su escritorio, con los puños apoyados sobre la superficie, cuando su Beta interrumpió el silencio.

—Será mejor que sea algo importante —gruñó—  Redmond tragó saliva antes de hablar.

—La situación en el Norte se ha complicado.

Han llegado noticias muy alarmantes.

Bodolf tomó la nota que había llegado a través de los cuervos.

Él tenía informantes en algunas manadas.

Sus ojos recorrieron el mensaje una sola vez antes de arrugar el papel con furia.

—¡Demonios!

El golpe de su puño contra el escritorio resonó en el ambiente.

—Tendría que haber matado a ese muchacho cuando tuve la oportunidad.

Diez años atrás, Bodolf había desatado la guerra contra las manadas del Norte.

Había exterminado alfas, betas y gammas con la certeza de que, sin líderes, el territorio caería en el caos y él podría dominarlo todo.

Pero se equivocó.

El Norte resistió.

Y de sus cenizas nació un solo alfa.

Conall.

—¿Qué dice la nota?

—preguntó Redmond.

—Conall ha revocado todos los tratos comerciales con el resto de las manadas.

Redmond palideció.

—Eso significa que ya no tendremos acceso a las piedras rúnicas…  —Exacto —escupió Bodolf—.

Y sin ellas, el Rey Eliseo no estará muy contento.

El silencio se cargó de tensión.

—Si Conall quiere jugar sucio —dijo finalmente el alfa—, jugaremos sucio.

——————–  En la cocina de la casa de la manada, una figura delgada se deslizó en la oscuridad.

Lux caminaba despacio, descalza, con el estómago retorciéndose de dolor.

Llevaba dos días sin comer y cada paso le costaba más que el anterior.

—Creo que voy a desmayarme… —susurró para sí misma.

A simple vista, cualquiera habría pensado que era una omega robando comida.

Nadie imaginaría que aquella muchacha frágil, era hija bastarda del Alfa Bodolf.

El crujido de un paso la sorprendió y el corazón de Lux, comenzó a acelerarse.

—Señorita Lux… ¿qué hace aquí?

—¡Sabine, me has asustado!

La omega se acercó rápidamente, nerviosa, mirando alrededor para asegurarse de que nadie la observaba.

—Es peligroso que alguien la vea —susurró—.

Si la Luna Aria se entera…  —No hace falta que me llames señorita —murmuró Lux—.

Nadie más lo hace.

Puedes tratarme de tu.

Sabine apretó los labios.

—Regresa a tu habitación.

Antes de que sea peor.

Lux bajó la mirada.

—Sabine… tengo hambre.

Lux estaba al borde de la desesperación, su cuerpo era un recordatorio constante de su sufrimiento.

La realidad era que el hambre apuñalaba su estómago como una bestia feroz.

—Sabine, por favor —insistió, mientras los labios se le secaban y la voz temblaba—.

No puedo más.

Tengo que comer algo…

Sabine, se fijó en el rostro pálido y demacrado de Lux, primero cerró sus ojos por la impotencia del mismo hecho, y luego los abrió.

Miró a su alrededor para verificar que nadie más se encontraba por allí.

La tensión en el aire era palpable, un susurro de peligro que podría caer sobre ellas en cualquier momento.

—No es seguro, Lux —replicó la omega, tratando de mantener la firmeza a pesar de la angustia que la consumía—.

Si te atrapan, té castigarán y puede, que a mí también.

—¿Te importa eso?

—preguntó Lux, su mirada fija en el suelo.

Le preocupaba saber que su amistad podría poner a Sabine en riesgo.

Pero el hambre era un monstruo demasiado fuerte.

—Por supuesto que me importa —dijo Sabine, su voz se volvió casi un grito en el silencio de la cocina —.

Eres la hija del alfa.

Tienes un lugar en este mundo, aunque ahora lo niegues.

Las palabras de Sabine eran un eco desgarrador, una súplica.

Sus ojos, normalmente tan firmes, temblaban con el miedo de lo que aquello podía significar.

Lux levantó la vista, sintiendo una punzada de dolor por la angustia de su amiga.

—Entonces, ¿qué haremos?

—preguntó Lux, sintiéndose más frágil que nunca.

—Déjame pensar —respondió Sabine, tragando su propia tristeza—.

Tal vez haya algo de sobras en la nevera.

No puedes seguir así.

El silencio entre ellas creció, marcado por la desesperanza.

En ese instante, Lux entendió que sin la ayuda de Sabine estaba acabada.

— No te preocupes, será mejor que regrese al sótano.

Los ojos de la omega se llenaron de lágrimas.

— Espera, Lux.

Veré qué puedo hacer.

Lux regresó a su cuarto.

Una celda de piedra sin ventanas, sin calor y sin consuelo.

Se sentó en la cama fría, abrazándose a sí misma, esperando.

Un rato después, Sabine apareció con dos sándwiches envueltos en tela.

Lux no habló.

Los devoró.

—Despacio —le advirtió—.

Te vas a atragantar.

-Mmm…  Comía como si cada bocado fuera el último.

—Lamento tanto cómo te tratan todos —susurró Sabine—.

No es justo.

Lux lamió las últimas migas.

—Si no fuera por ti… ya estaría muerta.

— ¿Qué ha pasado esta vez?

—preguntó la omega con suavidad.

Lux dudó.

La imagen volvió a su mente como un golpe.

“Encierren a la mestiza.”  “Que desaparezca unos días.”  — Mi puerta estaba trancada —dijo al final—.

No pude salir en dos días.

Sabine cerró los ojos con angustia.

—Esa mujer… —susurró—.

¿Quieren matarte de hambre?

—No me importa morir —respondió Lux, con una sonrisa cansada—.

Sabine la abrazó con fuerza.

—Nunca digas que morir sería mejor —le dijo al oído—.

Todos tenemos una misión.

Lux soltó una risa sin humor.

—¿Yo?

¿Una misión?

Soy todo lo que está mal.

—No —replicó Sabine—.

Algo grande vendrá.

Lo puedo sentir.

Esa noche, mientras Lux permanecía dormida sobre la piedra fría, el destino comenzaba a moverse.

Y nadie estaba preparado para lo que vendría.

—————— La imagen de Lux, en los comentarios…

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Qdico_80 Me gustaría contar con todo vuestro apoyo.

Soy nueva en esto y estoy deseando conocer vuestras opiniones.

Gracias por elegir esta novela, significa mucho para mí.

“Romina Suozzo” Autora

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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