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Lux de Luna - Capítulo 28

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  4. Capítulo 28 - 28 Un acuerdo entre caballeros
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28: Un acuerdo entre caballeros 28: Un acuerdo entre caballeros Todos se quedaron sorprendidos, ante la negativa de Conall a reconocer la marca en el cuello de Electra.

— Esa marca no es mía.

—afirmó sin remordimientos.

—Tu hija se ha aparecido con otro lobo.

—explicó Conall con intenciones maliciosas en su tono de voz.

La afirmación cayó en el salón como un golpe seco.

Durante un segundo, nadie respiró.

—¡Eso no puede ser!

—explotó Aria, dando un paso al frente—.

Yo misma la vi salir de tu habitación.

Electra se encogió sobre sí misma.

—Madre… — intentó escusarse.

Conall avanzó apenas un paso.

Su rostro era una máscara impenetrable.

—Yo no pasé la noche en mi habitación, Luna Aria.

—confirmó Conall.

Un murmullo incómodo recorrió el patio.

El Rey miró a Conall con incertidumbre.

—Esto es vergonzoso —sentencia—.

Será mejor que te expliques, Alfa del Norte.

Antes de que Conall pudiera responder, una voz joven se alzó desde un costado del lugar.

—El Alfa Conall estuvo conmigo toda la noche —intervino Zeta—.

En el bosque.

Hablando de asuntos relacionados con la montaña Pico Blanco, padre.

Todos se giraron hacia él.

Allí estaba el príncipe heredero…

allí estaba Zeta y Lux se sonrojó al verle.

Lux sabía que Conall había dormido con ella y no con Electra, pero eso no podía decirlo ¿verdad?

—Es imposible que haya sido él.

—afirmó Zeta.

Conall no miró al príncipe, pero inclinó apenas la cabeza, confirmando la versión.

Eliseo frunció el ceño, claramente molesto.

—Entonces que alguien me explique esto —gruñó—.

¿Quién ha marcado a Lady Electra?

Aria palideció.

—Si el Alfa Conall bebió el brebaje… ¿cómo es posible que no haya sentido el vínculo?

—susurró Aria a Liz, que se encontraba a su lado  Liz bajó la mirada, nerviosa.

—No lo sé, mi señora.

El elixir es muy potente…  —A menos —dijo Liz con cautela— que el Alfa ya hubiera sentido el vínculo con otra loba.

El silencio fue absoluto.

—¿Otra loba?

— pero ¿quién?

Bodolf se giró bruscamente hacia su hija—.

Electra.

Responde.

¿Quién te ha marcado?

Electra no pudo hablar.

El peso de todas las miradas la aplastaba.

Fue entonces cuando, a una orden muda de Conall, uno de sus hombres avanzó.

Se arrodillo ante el Rey con respeto.

—He sido yo, mi Rey.

—Will se aclaró la garganta antes de hablar.

El patio se estalló.

Todos los presentes se quedaron en shock ante las declaraciones de ese lobo.

— ¿Qué ha dicho?

—Bodolf sintió que el aire le abandonaba los pulmones.

—¿Un guerrero personal?

—escupió Aria—.

¿Mi hija vinculada a alguien de tan bajo rango?

No apartó la mirada.

—Custodiaba la entrada del dormitorio de mi Alfa.

Sentí un fuerte aroma que invadió todos mis sentidos… y entre.

—Continúa —ordenó Eliseo, más interesado que indignado.

—Lady Electra estaba desnuda en la cama del Alfa Conall.

No pude controlar mis impulsos y…

Bodolf se dejó caer pesadamente en el primer escalón de la escalinata.

—Esto… esto no puede estar pasando…  —Guerrero, ¿insinúas que ella intentó seducir al Alfa del Norte?

—preguntó el Rey.

—No lo sé, mi Rey —respondió Will—.

Solo sé que el vínculo me arrastró hacia ella.

Electra tragó saliva.

Pensó rápido.

Demasiado rápido.

“Esta es mi única salida”, “Sí dejo que todos crean que Will es mi compañero destinado, no podrán obligarme a irme con Conall”.

Se repetía Electra una y otra vez, ante la mirada inquisitiva de su madre.

—Sí… —dijo al fin—.

No entendí lo que me llevó a esa habitación, hasta que reconocí el olor de Will.

Eliseo sonrió, divertido.

—Entonces, aquí no ha pasado nada malo.

Celebramos otra unión predestinada  Aria hervía de rabia.

—Esto es un desastre —gruñó—.

Apelo a la sensatez del Alfa Conall para intervenir.

Conall se giró hacia Will.

—¿La quieres reclamar como tuya?

Will no lo dudó, él sabía perfectamente lo que debía contestar.

—Sí, mi Alfa.

Es mi compañera.

La quiero.

-¡No!

—Aria avanzó, fuera de sí—.

Electra, recházalo ahora mismo.

No puedes vincularte a alguien así.

Tu destino sería ser la Luna de un Alfa…

— Al parecer, mi guerrero encontró en ella a su compañera.

Y, en este reino, se respeta el vínculo destinado ante cualquier otra cosa.

—argumentó Conall.

Aria hervía en sangre.

No lograba entender como su plan había fracasado tan estrepitosamente.

Will miró a Electra a los ojos y le sonrío apenado.

— Lo siento por no ser lo que esperabas, pero la Madre Luna nos ha elegido por alguna razón.

Prometo protegerte y amarte hasta mi último aliento.

—respondió Will, genuinamente.

—¡Esto es un terrible error!

—gritó Aria totalmente enfurecida.

Su loba rascaba para salir y enfrentarse a ese lobo insignificante que osaba reclamar a su única y perfecta hija.

— Madre…

No te metas en mis asuntos.

Ya no más.

— contestó Electra sin ningún pesar, más que la sensación de estar haciendo lo correcto para su propia supervivencia.

Fue entonces cuando Will se arrodilló frente a Electra y cogiéndole la mano, preguntó.

— ¿Electra, de la manada de las Sombras Plateadas, me aceptas como tu compañero?

Electra respiró hondo.

Miró a Will y una extraña, pero sensación energizante se apoderó de su ser.

Fue entonces cuando escuchó.

—Sí, te acepto, Will, guerrero personal del Alfa del Norte.

Will la abrazó y besó sin pensarlo dos veces.

Aria estuvo a punto de desvanecerse si no fuera por Liz quien la sujetó un último momento y Bodolf permaneció inmóvil, como si ya no estuviera allí.

—Bien —dijo el Rey Eliseo, retomando el control—.

Ahora regresamos a lo que realmente me interesa.

Sus ojos se clavaron en Lux, pero la conversación fue dirigida a un devastado Alfa Bodolf.

—Ya que tu hija más “adecuada” no servirá como Luna, me llevará a tu bastarda como amante real.

Lux sintió que la sangre abandonaba su rostro.

—No… por favor.

Yo no…

El miedo se le notaba en cada gesto.

Conall y Zeta lo percibieron al instante; ambos tensaron el cuerpo, alertas.

Cualquier movimiento, podría hacerlo estallar.

Bodolf, en cambio, sonrió.

—Mi rey, me honra con su interés.

—¡Ay, viejo amigo!

Lo hago por ti y por la manada de las Sombras Plateadas.

Esto te dará algo de poder y estarás mejor visto que ahora.

Además, ya es hora de darle una buena utilidad a la mestiza —añadió Eliseo.

Bodolf se emociona como si hubiera ganado la lotería.

Su hija Electra no sería Luna, pero su bastarda complacería los caprichos más oscuros del Rey otorgándole beneficios, estatus y algo de poder.

Eso fue suficiente.

Conall no lo soportó más, y su bestia rugió en señal de guerra.

Todos se quedaron paralizados al escuchar el grito ensordecedor del Alfa del Norte.

-¡Alto!

—la voz de Conall cortó el aire como una cuchilla.

—No interrumpas una negociación real, muchacho.

— respondió malamente el Rey Eliseo.

—Soy un Alfa —respondió Conall con calma peligrosa—.

Y exijo que se me trate como tal.

Yo también tengo un acuerdo con el Alfa Bodolf.

El Rey oscureció sus ojos pidiendo explicaciones.

—¿Qué acuerdo?

—rugió Eliseo.

—Ayer —dijo Conall—, el Alfa Bodolf me entregó a lady Electra como mi amante.

—Y eso ¿qué importa ahora?

—Importa porque la palabra dada es sagrada —replicó—.

Un Alfa que no cumple lo que promete pierde credibilidad.

El silencio se volvió insoportable.

—No es culpa de Bodolf que su hija encontrará a su compañero —continuó—   — Eso a mí no me importa.

Pero quiero recordarles que el Alfa Bodolf, en realidad, tiene dos hijas.

El Rey se tensó al comprender por dónde iba Conall.

—¡No!

—bramó Eliseo.

—Padre… —intervino Zeta.

—¡Calla!

—siguió exclamando un enfurecido rey.

—Si este muchacho cree que voy a permitir semejante tontería, es que no me conoce bien  Zeta apretó los dientes.

—Padre, él tiene razón —dijo finalmente—.

Si se prometió una amante al Alfa Conall, deberá entregarse una.

Bodolf cerró los ojos.

Sabía que había perdido a sus dos hijas, malamente.

Lux sintió que el mundo se inclinaba bajo sus pies.

— ¿Conall me quiere como amantede repuesto?

¿Y Zeta lo permite?

Ese pensamiento le atravesó el pecho como una herida.

Y todavía no sabía que aquello…  era solo el principio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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