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Lux de Luna - Capítulo 79

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  4. Capítulo 79 - Capítulo 79: La llegada de Iris
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Capítulo 79: La llegada de Iris

Las puertas de la manada estaban tranquilas aquella tarde.

Dos guerreros vigilaban el portón de hierro reforzado cuando una figura apareció entre los árboles del bosque. Caminaba despacio, como si estuviera evaluando cada paso.

Una mujer.

Pequeña, delgada… y con un cabello rojo intenso que brillaba bajo la luz del sol.

La mujer se detuvo frente a la entrada y suspiró.

—Espero que Hanna esté en lo correcto… —murmuró para sí misma.

Los guerreros intercambiaron miradas.

Uno de ellos activó el enlace mental de la manada.

—Beta Anaisha, tenemos una visita. Una mujer desconocida… pelirroja. Pregunta por el hada.

Dentro de la manada, Anaisha frunció el ceño al recibir el mensaje.

Pelirroja.

Eso ya era extraño.

Salió de la casa de la manada y caminó hacia la entrada. Cuando llegó y vio a la visitante… se detuvo en seco.

La mujer tenía el mismo tono de cabello que Lux.

Anaisha entrecerró los ojos.

—¿Quién eres?

La desconocida la observará con calma, como si evaluara su carácter.

—Mi nombre es Iris.

Hizo una pequeña inclinación de cabeza.

—Hanna me ha mandado a buscar.

Anaisha iba a responder cuando la puerta de una de las casitas cercanas se abrió de golpe.

—¡Menos mal que ya estás aquí!

Hanna salió casi corriendo para llegar cuanto antes.

Al ver a la pelirroja, su rostro se iluminó.

-¡Iris!

Las dos mujeres se abrazaron brevemente.

Anaisha levantó una ceja.

—¿Sabes quién es?

Hanna se acercó como si aquello fuera obvio.

—Claro.

Señaló a Iris.

—Ella es mi prima hermana.

Anaisha miró a una.

Luego a la otra.

Después volvió a mirar a Iris.

Y finalmente a Hanna.

La diferencia era… evidente.

Hanna tenía piel oscura, ojos profundos y rasgos completamente distintos. Por no mencionar que llevaba en la espalda dos pequeñas alas difíciles de no ver.

Iris, en cambio, era pálida, con pecas suaves y cabello rojo brillante.

Anaisha cruzó los brazos.

—¿Tu prima hermana?

Hanna sonrió con descaro.

—Sí. ¿Algún problema?

Anaisha suspiró.

—¿El Alfa sabe que vendría?

Hanna respondió con absoluta tranquilidad.

—El Alfa me agradecerá que la haya hecho venir.

Anaisha dudó un segundo.

—Entonces le avisaré para que venga a recibirla.

Hanna se encogió de hombros.

—Como quieras.

Luego tomó a Iris del brazo.

—Estaremos en mi casa.

Las dos mujeres caminaron hacia la pequeña caseta.

Cuando entraron y cerraron la puerta… la sonrisa de Hanna desapareció.

Su rostro cambió completamente.

—Tenemos un problema… muy, pero muy feo.

Iris suspiró con cansancio.

—Hanna, me has hecho venir desde muy lejos.

La miró con advertencia.

—Espero que no sea otra de tus tonterías.

Hanna tragó saliva.

—Marcus ha regresado.

El silencio cayó como una piedra.

Iris parpadeó.

—¿Qué?

Hanna afirmó con gravedad.

—Y no parece contento…

Iris se llevó una mano a la frente.

—¡Recórcholis!

Sacudió la cabeza.

—Eso no es un problema feo…

La miró fijamente.

—Eso es catastrófico.

———————-

Un rato después, Conall caminaba hacia la casa de Hanna.

A su lado iban sus dos guerreros personales.

Will y Sion.

Al llegar a la puerta, Conall se detuvo.

—Esperad aquí fuera.

—Sí, mi Alfa.

Will asintió.

Sion también… aunque su expresión era extraña.

Conall entró a la casa.

En cuanto la puerta se cerró, Will miró a su compañero.

—¿Estás bien?

Sion frunció el ceño.

—Me siento raro.

Will soltó una risa.

—Tú eres raro.

Sion resopló.

—Mira quién habló.

Will se apoyará contra la pared.

—Será mejor que te comportes… o el Alfa perderá la paciencia y terminará matándote.—agregó Sion.

Will suspiró.

—Me enamoré, Sion.

Sion lo miró como si acabara de decir la cosa más absurda del mundo.

—No seas cursi.

Se cruzó de brazos.

—Eso no existe.

Will negó lentamente.

—Yo creía lo mismo…

Su mirada se perdió un momento.

—Hasta que me sumergí dentro de ella… y ahora no puedo despegarme de su olor.

Sion puso cara de asco.

—Por los dioses…

—Es en serio.

Sion lo miró con seriedad ahora.

—Sabes que tu vínculo con Electra es una farsa.

Will bajó la mirada.

—Lo sé.

—Y sabes que cuando terminemos con ella… tendrás que rechazarla para que se convierta en renegada.

Will apretó la mandíbula.

—No quiero hacerlo.

Sion lo observó con dureza.

—Ella maltrató a nuestra Luna.

Will respondió en voz baja.

—Electra ha cambiado.

Sion negó con la cabeza.

—Debe pagar por sus pecados.

Will lo miró fijamente.

—Quiere ayudar.

Sion soltó una carcajada seca.

—¿Estás dispuesto a perderlo todo por ella?

Will no respondió.

Solo dijo algo que dejó a Sion en silencio.

—No lo entiendes porque no has encontrado a tu pareja.

Lo miró con seriedad.

—Pero créeme…

Su voz fue casi un susurro.

—Cuando la encuentres… estarás dispuesto a todo por ella.

———————-

Dentro de la casa de Hanna, Conall acababa de entrar.

Y se detuvo en seco.

Frente a él había una mujer pequeña, de cabello rojo… casi idéntico al de Lux.

Sus ojos se estrecharon.

—Así que ella es tu prima hermana.

Hanna asintió con naturalidad.

—Si.

Iris observó a Conall de arriba abajo.

Con curiosidad.

Con análisis.

Como si estuviera estudiando a un animal salvaje.

—¿Es él?

Hanna respondió.

—Si.

Conall cruzó los brazos.

—¿Quién eres… y qué haces aquí?

Iris dio un paso adelante.

—Me llamo Iris.

Su voz era firme.

—Vengo del Reino Sagrado.

Conall frunció el ceño.

—Soy una sanadora.

Una pausa.

—Como Lux.

———————–

Mientras tanto, en la casa de la manada…

Lux terminaba de vestirse.

Estaba frente al espejo arreglando su cabello cuando la puerta se abrió.

—Lux…

Era Sabine…

Lux sonrió.

—Hola, Sabine. Entra.

Se giró hacia ella.

—¿Qué tal ha ido tu entrenamiento?

Sabine se dejó caer en una silla.

—Agotador.

Suspiró dramáticamente.

—El Alfa Conall es una bestia infernal.

Lux se encogió un poco.

—¿Tan malo es?

Sabine pensó un segundo.

—Bueno…

Se encogió de hombros.

—Un poco.

Lux bajó la mirada.

—¿Será que Electra tiene razón sobre él?—la duda le atravesó la mente.

Entonces pensó otra cosa.

—¿Sabine sabrá si ellos han tenido algo íntimo?

Lux respiró hondo.

—Sabine…

—¿Si?

—¿Sabes si Conall y Electra han pasado alguna noche juntos?

Sabine se quedó congelada.

Luego miró hacia otro lado.

Claramente incómoda.

—Lux… ¿me puedes ayudar con algo?

Lux frunció el ceño.

—¿Qué necesitas?

Sabine se mordió el labio.

—Esta noche me toca…ya sabes…

Lux parpadeó.

—¿Qué?

Sabine se sonrojó.

—La ceremonia de apareamiento con Leo.

Lux abrió los ojos.

—¡Oh!

Sabine suspiró.

—No sé qué ponerme.

Miró su ropa.

—La ropa que traje de Sombras Plateadas no sirve para esta ocasión.

Lux sonrió suavemente.

Se acercó a ella.

—¿Para qué están las amigas?

Sabine parpadeó.

—¿Amigas?

Lux asintió.

—Claro.

Su voz fue sincera.

—Tú lo eres para mí.

Sabine se sorprendió.

Lux continuó:

—Nunca me ha dejado sola en mis peores momentos.

Sabine bajó la mirada.

—Me hubiera gustado poder hacer más por ti, ya sabes…

Lux negó.

—Ni lo menciones.

Se giró hacia el armario.

—Le pediremos ayuda a Anaisha para el maquillaje y el pelo.

Abrió la puerta.

—Pero mientras tanto… vamos a probarte uno de mis vestidos.

Sabine abrió los ojos.

—¿Un vestido tuyo?

Lux sonrió traviesa.

—Claro, ¿de quién más?

Lus se encogió de hombros como restando importancia.

—No puedo, el Alfa Conall me matará si lo acepto.

Sabine se rió nerviosa.

Lux le guiñó un ojo.

—Yo me encargo de él.

Sabine suspiró aliviada.

—Gracias, Lux.

—Gracias a ti por nunca dejarme sola, amiga.

Mientras tanto, en la casa de Hanna…

Iris terminó de explicar algo importante.

—Lux necesita despertar todo su poder.

Conall la observaba con intensidad.

—Quiero saber más sobre esta historia.

Iris asintió.

—Si consigue despertar todos sus poderes antes de la Luna de Sangre…

Sus ojos brillaron.

—Será la sanadora más poderosa que haya existido nunca.

Conall frunció el ceño.

—¿Y después?

—Después —dijo Iris— Hanna y yo la entrenaremos.

Conall la interrumpió.

—Vuestro objetivo es llevárosla de aquí.

Iris lo miró con calma.

—Conall…

Su voz fue seria.

—Lux no pertenece a este reino.

El silencio se volvió pesado.

—Es peligroso que descubran quién es en realidad.

Conall no respondió.

Iris continuó.

—Podrían obligarla a usar sus poderes para hacer daño.

Sus ojos se oscurecieron.

—Mediante tortura.

—Sometimiento.

Hanna habló entonces.

—Nuestro antiguo rey no quiso entrar en razón.

Bajó la mirada.

—Y eso llevó a su hija a la muerte.

Conall frunció el ceño.

—Lilian, la madre de Lux también era una sanadora.

—Pero no logró despertar todo su poder.—añadió Hanna.

Iris suspiró.

—En un intento desesperado por proteger a su bebé… murió.

Conall habló con firmeza.

—No estoy dispuesto a perderla.

Iris negó lentamente.

—No podemos mezclarnos, Conall.

Lo miró con seriedad.

—Tu especie y la nuestra no somos compatibles.

Conall dio un paso adelante.

—Ella me pertenece.

Iris miró a Hanna.

—Uf…

Sacudió la cabeza.

—Qué terco es.

Hanna sospechó.

—Ya te lo dije.

Iris volvió a mirar a Conall.

—Las sanadoras no tenemos compañeros destinados.

Conall apretón los puños.

—Yo lo sentí.

Su voz fue firme.

—Ella es mi compañera.

Iris negó.

—Eso ocurre porque un poder divino bastante oscuro y perverso se apoderó de ti.

Los ojos de Conall se estrecharon.

—Te manipuló para poder encontrarla. A ella… a Lux.

Iris habló con claridad.

—El primer protector de su madre.

Conall respiró hondo.

—¿Quién?

Iris respondió.

—Marcus…

Un escalofrío recorrió a Hanna.

—Él maneja el poder negro para hacer el mal.

Iris bajó la voz.

—Y ha regresado para buscar venganza.

Conall se tensó al pensar que había cedido al Lycan el poder de apoderarse de él en algunas situaciones a cambio de fuerza y poder para matar a Zeta…

¡Qué lío!

Iris lo miró fijamente.

—Lilian lo maldijo. Le arrebató su alma. Y lo encerró en una cueva para proteger al otro protector.

—El padre de Lux.

El silencio se volvió brutal.

Iris continuó.

—Ahora Marcus ha regresado.

Sus ojos se endurecieron.

—Y quiere vengarse de Lilian, arrebatándonos a nuestra futura Reina.

Entonces Conall comprendió algo.

Algo horrible. Todo esto había sido su culpa…

Sus ojos se abrieron de golpe.

—Espera…

Iris lo miró con gravedad.

Conall se llevó una mano a la cabeza.

—¡Mierda!

Su voz salió llena de pánico.

—¿Qué he hecho…?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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