Maestría de Bestias Global: Solo Yo Puedo Ver las Pistas - Capítulo 229
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- Capítulo 229 - 229 Capítulo 229 Solo hay una cosa en mi vida
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229: Capítulo 229: Solo hay una cosa en mi vida 229: Capítulo 229: Solo hay una cosa en mi vida Dentro de la jaula octagonal subterránea en Genosha Calivia, Finn permanecía inexpresivo en la jaula octagonal más grande, rodeado por una multitud de espectadores emocionados y frenéticos.
Shannon estaba a su lado sin una pizca de preocupación, pues tenía una gran confianza en las habilidades de Finn.
Esta vez había venido del Reino de Piedra, en parte para ver a su amigo, al que no veía desde hacía mucho, y en parte para conseguir un puesto para la subasta del tesoro oculto de Yarutania.
La subasta de esa noche transcurrió sin problemas y consiguió un puesto con éxito.
La mitad de la misión ya estaba cumplida, y ahora era el momento de ver a su amigo superar con éxito el desafío de la «Guadaña del Segador».
Para Shannon, si Finn fracasaba en este desafío, ¡nadie más en Genosha podría conseguirlo!
En ese momento, unas cuantas personas se abrieron paso entre el abarrotado público y se acercaron a la jaula octagonal.
El hombre calvo que había cogido el micrófono al principio tomó un documento de las manos de uno de los presentes, luego entró en la jaula octagonal y le dijo a Finn:
—Ya conoces las reglas, firma este acuerdo de muerte y el combate comenzará en breve.
Finn aceptó el documento con calma, lo examinó con atención y, al no encontrar ningún problema, lo firmó.
Al ver esto, el rostro del hombre calvo mostró un atisbo de emoción.
Se dio la vuelta, levantó de nuevo el micrófono y gritó: —¡Este joven ha firmado!
¡Damas y caballeros, el sangriento y brutal combate está a punto de comenzar!
En medio de los vítores de la multitud, tres medallistas de oro de la jaula octagonal subterránea entraron lentamente en la jaula.
Entonces, el hombre calvo cerró la puerta de la jaula y gritó con fervor: —¡Declaro el combate oficialmente iniciado!
Al instante siguiente,
¡Finn salió disparado como una bala, lanzando un ataque directo contra el Maestro de Bestias de nivel cuatro más cercano!
Su estrategia era eliminar a un enemigo lo más rápido posible.
¡Si lo conseguía, los dos restantes ya no supondrían ninguna amenaza para él!
Sin embargo, los tres medallistas de oro tenían una amplia experiencia en combate y reconocieron de inmediato las intenciones de Finn.
¡El medallista de oro atacado era muy consciente de que, mientras pudiera contener a Finn, el combate no tardaría en terminar!
Por lo tanto, adoptó inmediatamente una postura defensiva, con la esperanza de resistir el ataque de Finn.
Mientras tanto, los otros dos medallistas de oro optaron por no ayudar a su compañero.
¡Estaban centrados en una sola cosa!
Y era aprovechar la oportunidad mientras Finn atacaba y era incapaz de defenderse.
Si podían aprovechar ese momento, ¡el ataque combinado de los dos Maestros de Bestias de nivel cuatro seguramente dejaría a Finn gravemente herido, poniendo fin al combate!
—Parece que el plan de este joven está a punto de fracasar.
Si se enfrentara a un Maestro de Bestias corriente, seguro que lo conseguiría, ¡pero ahora se enfrenta a tres Maestros de Bestias de nivel cuatro y medallistas de oro!
—dijo el hombre calvo con un deje de lástima.
Era raro que alguien desafiara la «Guadaña del Segador», y él de verdad esperaba que Finn ganara este combate.
¡Si eso ocurriera, la noticia de que un aspirante lo había conseguido se extendería por toda Calivia!
¡Innumerables personas acudirían en masa al mundo subterráneo para presenciar este desafío tan poco común!
¡En ese momento, solo la venta de entradas reportaría una cantidad considerable de oro a la jaula octagonal subterránea!
Justo cuando todos pensaban que Finn estaba a punto de fracasar, ocurrió algo inesperado.
¡El cuerpo de Finn cambió de dirección de una forma increíblemente peculiar, alterando la trayectoria de su ataque!
El público estalló en gritos de desconcierto, y alguien exclamó a sus compañeros: —¿¡Cómo es posible!?
¡Esto desafía toda lógica!
—¡Exacto!
¿Cómo ha podido hacer eso?
Ha cambiado la dirección de su ataque en un instante, sin ninguna vacilación, ¡y parece que no ha perdido nada de potencia!
—¡Ya entiendo!
¡Debe de tener alguna técnica de combate especial!
—¡Sí, esa es la única explicación!
Los más avispados se dieron cuenta de que Finn debía de dominar alguna técnica de combate única, y observaron la jaula octagonal con atención, ansiosos por ver qué ocurriría a continuación.
Bajo la mirada de la multitud, las pupilas del medallista de oro de nivel cuatro más cercano se contrajeron de repente.
¡Jamás habría imaginado que Finn pudiera redirigir su ataque!
¡En una fracción de segundo, la mano derecha de Finn se movió en un ángulo extraño, cerca de la mandíbula de su oponente, y con un repentino estallido de fuerza, derribó al medallista de oro al suelo!
Sangre de un rojo brillante brotó de la boca del Maestro de Bestias de nivel cuatro, salpicando el aire.
El público estalló en una mezcla de vítores y gritos de ira.
—¡Genial!
¡Se ha cargado a uno rapidísimo!
Este chaval es impresionante, ¡me alegro de haber apostado a que ganaba!
—¡Mierda!
¿Pero qué coño?
¡Lo han derrotado así de fácil!
¿Qué clase de Maestro de Bestias de nivel cuatro y medallista de oro es este?
¡Demasiado débil!
—No pasa nada, aún quedan dos Maestros de Bestias de nivel cuatro y medallistas de oro.
¡Todavía hay esperanza!
¡Yo aposté a que este chaval perdía!
El griterío era tan fuerte que la emisión en directo recogía cada palabra.
Carlos se quedó muy pensativo; el reciente ataque de Finn había sido realmente inesperado.
Al principio pensó que Finn tendría algún poderoso medio de ataque,
¡pero no esperaba que cambiara de forma tan extraña la dirección de su ataque a esa velocidad sin perder nada de fuerza!
«Esto es interesante.
No necesito ver el resto del combate, esos dos Maestros de Bestias de nivel cuatro y medallistas de oro probablemente serán derrotados pronto», pensó Carlos.
Efectivamente, las imágenes de la emisión en directo confirmaron sus expectativas.
En apenas treinta segundos, los dos Maestros de Bestias de nivel cuatro de élite yacían en el suelo, completamente inconscientes.
Tras salir de la emisión en directo, Carlos simuló continuamente en su mente cómo atacaría y se defendería si se enfrentara a Finn.
Finn no era un tipo sencillo, desde luego.
El mero hecho de inscribirse en el combate de la «Guadaña del Segador» no significaba que hubiera revelado toda su fuerza.
Para comprender de verdad las capacidades de Finn, tendría que esperar a los combates posteriores.
Carlos sintió una punzada de ansiedad, porque el material de alquimia que Colton necesitaba era único y no se podía encontrar en ningún otro lugar.
Solo superando con éxito la «Guadaña del Segador» podría obtenerlo.
Si Finn superaba el desafío, aunque Carlos lo consiguiera después, no podría obtener ese material de alquimia.
En ese caso, tendría que negociar con Finn para ver si estaba dispuesto a intercambiarlo.
Pero en ese caso, la iniciativa estaría en manos de Finn.
Carlos suspiró; no había esperado que alguien se atreviera a desafiar la «Guadaña del Segador» antes que él.
Sin embargo, como ya había ocurrido, no tenía sentido darle más vueltas.
Superar con éxito la «Guadaña del Segador» no era solo por Colton; Carlos también quería ver si podía obtener información de la Organización Amanecer sobre el caso de la desaparición de niños.
¡Estaba deseando investigar quién estaba implicado en ese asunto!
Ahora, la tarea prioritaria era dominar rápidamente las técnicas de combate que él mismo había creado y acelerar su mejora física.
Todo lo demás tendría que esperar.
Con eso en mente, Carlos se aseó rápidamente, se tumbó en la cama, despejó su mente y se quedó dormido.
A la mañana siguiente, temprano, después de desayunar, Carlos entró en la torre de entrenamiento una vez más sin dudarlo.
Lo que no sabía era que, en las redes de Genosha,
lo que había ocurrido la noche anterior ya era de dominio público, y todo el mundo debatía sobre un tema: las habilidades de Finn y si podría superar con éxito el desafío de la «Guadaña del Segador».
—Este Finn parece muy fuerte, pero ¿por qué no había oído hablar de él antes?
—Es de la Academia Aredale, conocido como el Maestro de Bestias de nivel cuatro más fuerte.
Simplemente no es muy famoso, pero su fuerza es impresionante.
—¿El Maestro de Bestias de nivel cuatro más fuerte?
Son palabras mayores.
¡Carlos también es un Maestro de Bestias de nivel cuatro y él no ha dicho que sea el más fuerte!
—Pues yo creo que Finn es más fuerte que Carlos.
Todos visteis el combate de anoche, ¿no?
¡Derrotó sin esfuerzo a tres Maestros de Bestias de nivel cuatro y medallistas de oro!
¿Quién más puede hacer eso?
—¡Carlos también puede hacerlo!
¡Estos últimos días ha estado desafiando a tres Maestros de Bestias de su mismo rango en la torre de entrenamiento de la Academia Ciber, él también podría conseguirlo!
—¡Anda ya, eso no es un combate real!
¡No creo que Carlos sea capaz de hacerlo!
Pronto, el debate sobre quién era más fuerte, si Carlos o Finn, acaparó rápidamente los titulares de varios medios en línea, despertando una gran curiosidad.
Todo el mundo quería saber más sobre Carlos, una estrella en ascenso de la Academia Ciber aclamado como un monstruo,
y sobre Finn, un desconocido que de repente había causado un gran revuelo, reconocido como el Maestro de Bestias de nivel cuatro más fuerte.
Si los dos se enfrentaran, ¿quién saldría victorioso?
Shannon se mofó del tema y levantó su teléfono para mostrarle a Finn la información de la pantalla.
Dijo: —¿Y este Carlos qué?
Puedes derrotarlo fácilmente, ¿verdad?
Finn no respondió; estaba concentrado en su entrenamiento.
Esa noche, el desafío de la «Guadaña del Segador» comenzaría oficialmente, y el único oponente al que se enfrentaría sería el Maestro de Bestias de élite de nivel cuatro de la jaula octagonal subterránea de Genosha.
Solo que no sabía a cuál de ellos se enfrentaría.
Al ver que Finn lo ignoraba,
Shannon repasó con aburrimiento la información de su teléfono, que estaba llena de detalles sobre los Maestros de Bestias de élite de la jaula octagonal subterránea de Genosha.
—¿Crees que hoy te enfrentarás al más débil de los de élite?
Si empezaran con el más fuerte, ¿cómo iban a sacar dinero?
—comentó Shannon.
Aquello pareció despertar el interés de Finn.
Interrumpió su entrenamiento, se secó el sudor de la frente y dijo con firmeza: —¡No importa quién sea, nada se interpondrá en mi camino!
Al ver la seriedad de Finn, Shannon dejó instintivamente el teléfono y suspiró.
—Sé que quieres venganza.
Solo si te unes a Amanecer descubrirás más información oculta y tendrás la oportunidad de aumentar tu fuerza rápidamente.
—Pero, Finn, no puedes vivir solo para la venganza.
Siempre habrá otras cosas que le den sentido a tu vida.
Finn se quedó en silencio.
Levantó las manos, miró las cicatrices que las cubrían y dijo lentamente: —¡Lo único que hay en mi vida es la venganza!
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