Maestro de la Lujuria - Capítulo 48
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48: Enfrentamiento entre Amanda y Lisa 48: Enfrentamiento entre Amanda y Lisa Capítulo – 48
Con su nuevo Range Rover aparcado a un lado de la carretera, esperaba a cierta persona.
Tamborileaba con los dedos en el volante, la expectación crecía mientras navegaba por su teléfono, mirando algunos Tik Toks.
Había una chica en particular que seguía y que hacía cosplay.
Pero en los últimos días, la chica le resultaba familiar.
Simplemente no conseguía ubicarla.
Pero mientras miraba sus vídeos, alguien llamó de repente a la ventanilla del copiloto.
Sobresaltado, Rick giró la cabeza para ver quién era.
Cuando vio a la persona, una sonrisa traviesa se extendió por su rostro.
Era Lisa, la enfermera que le robó el novio a Amanda y a quien Rick utilizó para entender mejor su sistema.
Aquella noche en la discoteca, le tendió una trampa hábilmente para que tuviera un encuentro ardiente con Max.
Lisa hizo un gesto con las manos, pidiéndole a Rick que bajara la ventanilla.
Y Rick obedeció.
Bajó la ventanilla y Lisa se asomó, sus ojos recorriendo con avidez el lujoso interior del Range Rover.
—Vaya, vaya, vaya, si es Lisa —dijo Rick con un guiño juguetón—.
Qué casualidad encontrarte aquí.
Lisa miró el interior del Range Rover con una mezcla de asombro y deseo, sus ojos se detuvieron en los asientos de lujo y el elegante interior.
Luego, volvió a centrar su atención en Rick, intentando recomponerse.
—Rick —empezó, con la voz cargada de una mezcla de exasperación y curiosidad—, ¿cómo pudiste dejarme plantada en la discoteca esa noche?
¡Desapareciste sin dejar rastro!
¿Sabes cuánto te esperé?
Rick se reclinó en su asiento, con una sonrisa juguetona en el rostro.
—¿Que me esperaste?
Cuando volví de mear, no estabas por ninguna parte.
—Y curiosamente, ese tipo… con el que estabas hablando antes tampoco estaba —rio Rick, con los ojos brillando de diversión—.
Dime… ¿le estoy dando demasiadas vueltas?
Las mejillas de Lisa se sonrojaron ligeramente y cambió de postura.
—¿Max?
No sé nada de él.
Te esperé y, como no volvías, salí a buscarte.
Y de ahí, me fui a casa, decepcionada.
—Sabes, Lisa —comenzó Rick con un tono falsamente serio—, siempre he creído en la lealtad y el compromiso.
Lisa enarcó una ceja, con un atisbo de diversión en los ojos.
—¿Ah, sí?
En eso nos parecemos.
—¿Ah, sí?
—Rick se acercó más, su voz destilaba sarcasmo—.
Entonces, ¿por qué será que no me apetece creerte?
Lisa enarcó una ceja, con la mirada fija en Rick.
Decidió no volver a sacar el tema de Max ni de la noche apasionada que pasaron juntos.
—Además, Lisa —empezó Rick con una sonrisa de superioridad—, nunca he sido fan de las robanovios.
La lealtad es una joya rara en el mundo de hoy.
Los ojos de Lisa brillaron con una mezcla de molestia y desafío, pero se mantuvo firme.
No entendía por qué Rick sacaba ese tema o si solo se estaba metiendo con ella.
—Tienes un don con las palabras, Rick.
Pero ¿no tienes la lengua un poco afilada?
Rick rio entre dientes, con un tono ligero y burlón.
—Bueno, yo digo las cosas como las veo.
—¿Ah, sí?
—rio Lisa, con los ojos brillando de picardía—.
Entonces no tienes que preocuparte por nada.
Yo no soy como ninguna de esas chicas.
Pero entonces miró a Rick con coquetería, mordiéndose los labios.
—Basta de eso… Ahora, ¿puedo dar una vuelta?
Rick enarcó una ceja, fingiendo sorpresa.
—Ah, ¿quieres dar una vuelta?
¿Estás segura de que puedes con esta bestia?
Lisa se inclinó dentro del coche por la ventanilla, sus labios peligrosamente cerca de la oreja de Rick.
—Puedo con cualquier cosa que me eches, Rick.
~ ~ ~ ~ ~
Amanda salió del hospital, el calor del sol acariciaba su piel mientras ojeaba los alrededores.
Sus ojos oscuros se movían de un lado a otro, buscando alguna señal de Rick, pero no se le veía por ninguna parte.
«¿Dónde se habrá metido?».
Con un suspiro decidido, Amanda metió la mano en su bolso bandolera y sacó el teléfono.
Marcó rápidamente el número de Rick, la expectación creciendo con cada tono.
Finalmente, él respondió.
—Hola, Amanda —la voz de Rick llegó a través del teléfono, llena de ese encanto inconfundible.
Amanda no pudo evitar sentirse aliviada al oír su voz.
—Rick, ¿dónde estás?
Acabo de salir del hospital.
Rick rio al otro lado de la línea.
—No te preocupes, Amanda.
Te tengo una pequeña sorpresa.
Te estoy esperando fuera de esa cafetería de la que me hablaste.
Amanda se dirigió hacia la cafetería, invadida por una sensación de curiosidad.
¿Qué clase de sorpresa le tendría preparada Rick?
En un santiamén, Amanda estaba frente a la cafetería y sus ojos se abrieron como platos por la sorpresa.
Allí, de pie junto a un magnífico Range Rover, estaba el propio Rick.
Se veía tan apuesto como siempre, apoyado despreocupadamente en el coche.
Pero lo que de verdad captó la atención de Amanda fue la presencia de otra mujer: Lisa.
Lisa, con su expresión de suficiencia, también estaba apoyada en el Range Rover, y Amanda no pudo evitar fruncir el ceño.
¿Qué estaba pasando aquí?
Rick le dedicó a Amanda una sonrisa encantadora al notar su llegada.
—Amanda, mi amor… Por fin estás aquí.
Amanda se acercó a ellos con cautela, su mirada alternando entre Rick y Lisa.
—Rick, ¿qué hace ella aquí?
Lisa, con la expresión aún engreída, extendió una mano hacia Amanda.
—Vamos, Amanda, no actúes tan distante.
Somos amigas, ¿no?
—¿Rick?
—Amanda enarcó una ceja hacia Rick.
Rick, siempre el anfitrión carismático, intentó aligerar la tensión.
—Amanda, Lisa y yo nos hemos encontrado por casualidad, justo ahora que te estaba esperando.
—Es verdad.
Y decidimos ponernos al día.
Rick y yo tenemos un poco de historia, ya sabes —dijo Lisa mientras jugaba con su pelo y caminaba para ponerse al lado de Rick.
Amanda no pudo evitar fruncir más el ceño.
—¿Historia?
—A lo que tuvimos apenas se le puede llamar un momento, y mucho menos una historia —dijo Rick, apartando a Lisa.
—Pero basta de eso, mira, me he comprado un coche nuevo hoy.
¿Qué te parece?
Un buen reemplazo para mi moto, ¿no?
—preguntó Rick.
Pero el ceño de Amanda permaneció fruncido mientras miraba a Lisa.
Apenas le importaba el coche de cien mil dólares que tenía delante en ese momento.
La atmósfera entre ellos estaba cargada de tensión.
No sabía exactamente qué era, pero sentía que había algo más de lo que Rick dejaba entrever.
—Lisa —empezó finalmente Amanda, su tono educado pero firme, incapaz de contener más la inquietud—, ¿no tienes otro sitio donde estar?
Quizá es hora de que te vayas —dijo Amanda, con la voz teñida de un toque de irritación.
Lisa, sin embargo, parecía una completa descarada.
Se apoyó en el Range Rover, su expresión de suficiencia inquebrantable.
—Oh, Amanda, no tengo ninguna prisa.
Estoy disfrutando de ponerme al día con Rick.
La paciencia de Amanda se agotó, y no pudo evitar sentir que Lisa se estaba quedando más de la cuenta.
Se volvió hacia Rick, con la frustración a flor de piel.
—Rick, ¿puedes pedirle que se vaya, por favor?
Rick, con su encantadora sonrisa que nunca flaqueaba, habló: —Amanda, no le prestes demasiada atención a una puta rastrera y robanovios de la calle.
Tú y yo tenemos cosas más importantes en las que centrarnos.
—¿Qué has dicho?
—Lisa casi perdió el equilibrio contra el coche de Rick—.
¿Rastrera y robanovios?
¿Puta?
—Rick, pase lo que pase, no tienes derecho a decirme esas cosas —frunció el ceño Lisa.
—¿Qué ha dicho que no sea verdad?
Todo el mundo en el hospital sabe lo tuyo —dijo Amanda, empujando a Rick detrás de ella y dando un paso al frente para enfrentarse a Lisa—.
¿Crees que no sé lo vuestro, lo de Zack y tú?
¿Lo que os traéis a mis espaldas?
Amanda estaba totalmente dispuesta a enfrentarse a Lisa.
Llevaba todo este tiempo queriendo desahogar toda su ira reprimida, pero no encontraba una salida adecuada.
Y, para ser sincera, cerca de Rick, siempre estaba tranquila, siempre contenta y reconfortada.
[
Misión: Reclama a Amanda como tu mujer
Duración de tiempo: 5 minutos
Recompensa: Radar de Romance: +1
]
—No hay necesidad de desenterrar cadáveres —dijo Rick.
Dicho esto, deslizó su brazo alrededor de la cintura de Amanda, atrayéndola hacia él.
Se inclinó y depositó un beso suave y prolongado en su nuca, provocándole un escalofrío por la espalda.
Fue un gesto posesivo, un mensaje silencioso de que Amanda era suya.
Rick le susurró a Amanda al oído, con la voz deliberadamente lo bastante alta como para que Lisa la oyera.
—Amanda, ahora eres mi mujer.
Me pone celoso que hables de otro hombre.
¿Entiendes?
—Uhm… —El aliento de Rick contra su cuello le provocó cosquillas por todo el cuerpo.
El corazón de Amanda se aceleró ante las palabras de Rick, y no pudo evitar sonrojarse por la intimidad del momento.
El encanto y el carisma de Rick tenían el poder de hacerla sentir la persona más importante del mundo.
A pesar de las circunstancias poco convencionales y de la inoportuna presencia de Lisa, Rick sabía cómo hacerla sentir especial y apreciada.
¡Ding!
De repente, en un instante, la expresión de suficiencia de Lisa se tornó en una de frustración e ira al ver a Rick reclamar a Amanda como suya.
La audacia del acto la dejó echando humo, y no pudo evitar amenazar a Rick con las consecuencias de sus actos.
—Te arrepentirás de esto, Rick —siseó Lisa antes de darse la vuelta y marcharse, sus pasos llenos de determinación—.
Espera a que se lo cuente a Zack —dijo mientras se alejaba.
«¿Acaso esa zorra no lo sabe ya?».
Rick observó su figura en retirada con una sonrisa despreocupada, impávido ante sus palabras de despedida.
Sabía cómo manejar a Lisa, y sus amenazas no eran más que fanfarronadas vacías.
Amanda, por otro lado, era una mezcla de sorpresa y felicidad mientras veía a Lisa alejarse.
Sus ojos se dirigieron hacia Rick, con una diversión juguetona bailando en sus profundidades.
Pensamientos contradictorios se arremolinaban en su interior, pero una cosa estaba clara: Rick tenía la habilidad de poner su mundo patas arriba.
Volviéndose hacia Rick, Amanda enarcó una ceja divertida, sus labios se curvaron en una sonrisa cómplice.
—Bueno, eso ha sido inesperado.
[
1.
Estar de acuerdo con Amanda (Tentación +5)
2.
Decirle que aún hay algo más inesperado y besarla (Tentación +15)
]
—¿Lo es?
Porque tengo algo aún más increíble —dijo Rick sonriendo.
La sonrisa de Rick era de lo más traviesa cuando se inclinó, capturando los labios de Amanda en un beso apasionado.
El mundo a su alrededor pareció desvanecerse cuando sus bocas se encontraron, su conexión eléctrica e innegable.
La mano de Rick acunó suavemente la mejilla de Amanda, su tacto a la vez posesivo y tierno mientras sus lenguas danzaban con un ritmo tentador.
El beso se profundizó, convirtiéndose en una embriagadora mezcla de deseo y anhelo.
La pasión entre ellos se encendió como un reguero de pólvora y se perdieron en el embriagador momento.
El corazón de Amanda se aceleró mientras se rendía a la intensidad del beso, sus dedos enredándose en el pelo de Rick mientras sus cuerpos se apretaban más.
Fue un momento de atracción y deseo innegables, una atracción magnética que los acercaba más con cada segundo que pasaba.
Rick finalmente se apartó, sus ojos fijos en los de Amanda con un hambre que no dejaba lugar a dudas.
Su voz era un susurro bajo y seductor cuando habló.
—Amanda, eres la única que me importa.
La respiración de Amanda era entrecortada cuando se encontró con la mirada de Rick, su voz apenas un susurro al responder: —Rick, eres un problema.
La sonrisa de Rick era incontenible.
—Pero te encantan los problemas, ¿a que sí?
—Pero todo el mundo está mirando.
Rick rio entre dientes, sus dedos trazando un suave camino por la mejilla de Amanda.
—Siempre he sido de los que dejan claras sus intenciones.
—Eso sí que es verdad —asintió Amanda.
—Entonces, ¿a tu apartamento?
—…
* * * * *
[N/A: No olviden dejar una reseña si han llegado hasta aquí.
Y dejen comentarios.
Me ayudará a entender si hay alguna deficiencia en la historia.]
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