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Magic Demon - Capítulo 13

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13: capitulo 13:entre los arboles 13: capitulo 13:entre los arboles El aire del bosque se vuelve pesado y denso.

El sol apenas ilumina el claro, y las sombras de los árboles se alargan, mezclándose con algo más… algo oscuro Keds corre rápidamente hacia el origen del grito.

Entre los árboles, lo que parecía ser un simple grupo de brazos extraños ahora se revela con horror: no son siete… son 200 Algunos de esos brazos cubren la boca de un humano aterrorizado, mientras otros se extienden hacia afuera, listos para atacar.

Los brazos que permanecen pegados al cuerpo del demonio se mueven con independencia, cada uno capaz de golpear con fuerza mortal El humano no puede creer lo que ve: los ojos rojos del demonio, brillando entre la sombra de los árboles, llenos de una malicia indescriptible que congela la sangre El demonio, con un movimiento brutal, presionó su mano contra la boca del humano y, con fuerza sobrenatural, le rompió la cara.

Un crujido húmedo y seco resonó, seguido de un agudo sonido de dolor que se cortó de golpe.

Vimos al demonio disfrutar, divertido por lo que había hecho, con una sonrisa grotesca que se extendía en su rostro.

Otras personas cerca, testigos del horror, a pesar de no ser soldados mágicos, reaccionaron con un valor desesperado.

Empezaron a atacar.

Pero el demonio, con sus siete brazos, fue un torbellino de muerte.

A uno lo partió por la mitad de un solo golpe.

A los otros cuatro los lastimó y golpeó con saña, lanzándolos por los aires como muñecos rotos.

En segundos, dejó casi muertos a todos, tendidos en el suelo.

El demonio observaba, satisfecho, cuando uno de los cuatro caídos, sangrando profusamente, logró levantarse.

Con los ojos desencajados, miró al ser que los había masacrado y, en un instante de terrible claridad, vio que era el famoso demonio de 200 brazos: Brosh.

El hombre, con un hilo de voz, escupió sangre y palabras.

Brosh: Parece que tienes miedo.

Y entonces, Brosh se rió.

No era una risa normal, sino la risa de un psicópata, o algo peor.

Un sonido que helaba la sangre y retorcía el alma.

Esa risa asustó tanto a la persona que la escuchó, que el pánico lo dominó por completo.

En un acto de desesperación final, intentó suicidarse, llevándose algo puntiagudo al cuello.

Pero Brosh fue más rápido.

Le pegó en el estómago con su pie, con una fuerza tan descomunal que lo mató en el acto, arrojándolo lejos como un trapo.

Mientras tanto, lejos de allí, Keds corría y corría.

Su respiración era un jadeo desesperado en el pecho, sus pasos golpeaban el suelo sin rumbo.

Corría sin saber qué estaba pasando, pero por el grito, el corría para ver qué pasaba Keds corrió hacia donde creyó escuchar el grito anterior, pero la verdad era que no sabía dónde había sido.

La desorientación y la fatiga lo vencieron.

Se detuvo a descansar, sintiendo el cansancio de correr y pelear acumulado en sus músculos.

Con un suspiro profundo, se sentó en el pasto, bajo la sombra de un árbol.

La quietud del lugar era engañosa.

Mientras él recuperaba el aliento, entre los árboles del mismo bosque, el demonio Brahun caminaba.

Su presencia era sigilosa, un acecho constante entre la maleza.

Sin que Keds lo supiera, y sin que Brahun lo notara aún por completo, sus caminos se alineaban.

Estaban casi cerca de encontrarse, separados solo por unos metros de follaje y el azar de un próximo paso Keds, aún sentado y cansado, dejó que sus pensamientos tomaran forma.

¿Qué fue ese grito?

reflexionó, su mente repitiendo el sonido desgarrador.

Se escuchó como que fue un humano…

¿acaso fue un demonio que lo atacó?

La inquietud lo obligó a moverse.

Keds se levantó, pero como aún estaba fatigado, el movimiento fue lento, pesado.

Solo se incorporó y, casi por instinto, miró hacia el cielo.

Un detalle lo golpeó de inmediato: el silencio.

Las aves alegres que habían estado antes, se habían ido.

No se escuchaba ningún trino, ningún aleteo.

Solo un vacío sonoro que pesaba sobre el bosque.

Para Keds, no había duda.

Eso confirmaba que había un demonio cerca.

Era la única explicación para un silencio tan total y repentino.

Esa fue su perspectiva, la certeza instantánea y sombría que se instaló en su mente Mientras tanto, en otra parte del bosque, los 200 brazos pegados de Brosh se movían y retorcían entre sí, como un nido de serpientes inquietas.

El demonio caminaba y caminaba, sin prisa pero con propósito.

Su avance lo llevó al borde de un claro.

Allí, otras personas estaban cerca, haciendo una fogata para pasar la noche, ajenas al peligro.

El demonio se dio cuenta.

Sin cambiar su ritmo, uno de sus innumerables brazos se lanzó como un látigo desde la oscuridad.

Agarró a una persona por la cabeza y la hizo explotar, reventando su cara con un sonido húmedo y crujiente.

Todos los que estaban allí gritaron.

El horror fue instantáneo.

La mano del demonio quedó mega cubierta de sangre, goteando en el pasto.

Los otros, en un acto de defensa desesperada, lanzaron ataques simples de magia: bolas de fuego, chorros de agua, estalagmitas de roca.

Pero no fue suficiente.

Ningún ataque le hizo nada a la masa monstruosa de brazos y carne que era Brosh.

Los elementos se estrellaban y se disipaban contra él sin dejar marca.

Entonces, el demonio hizo varios movimientos.

Sus brazos se convirtieron en un torbellino de muerte, golpeando, apuñalando y aplastando.

En segundos, mató a las otras personas en el acto, dejando el claro en un silencio repentino, roto solo por el crepitar de la fogata abandonada.

A lo lejos, el eco de esos últimos gritos desesperados llegó hasta Keds.

Él los escuchó, claramente, y se detuvo en seco.

El pánico y la confusión se apoderaron de él.

Keds: (Con la voz entrecortada por la incredulidad y el miedo) ¿Pero qué está pasando!??

Está historia continuara!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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