Magic Demon - Capítulo 14
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
14: capitulo 14: cara a cara 14: capitulo 14: cara a cara Keds corre siguiendo los gritos, sin detenerse, con el corazón acelerado.
Las ramas lo golpean mientras avanza entre los árboles A lo lejos, el demonio de los 200 brazos camina con calma.
Algunos de sus brazos están manchados, otros se mueven lentamente, como si tuvieran vida propia El silencio del bosque vuelve a caer Keds frena de golpe.
Desde unos arbustos, algo llama su atención.
Se agacha con cuidado… y se asoma Lo ve.
El demonio está ahí Brazos brotan desde su torso, desde su abdomen, desde su espalda.
Algunos se retuercen, otros cuelgan inmóviles, otros se mueven como si esperaran atacar Keds abre los ojos, incrédulo Keds (pensamiento): Ese demonio… Tiene demasiados brazos… El sudor corre por su rostro.
Keds (pensamiento): ¿Cuántos son…?
El demonio se detiene.
El bosque queda en completo silencio El demonio Brosh, con su mirada penetrante, observó los arbustos que temblaban ligeramente.
Entre las hojas, vio a un niño asustado: Keds.
Keds, con el corazón a punto de estallarle en el pecho, pensó rápidamente: ¡Mierda, me vio!
Tendré que pelear sin controlar mi Glos.
Claro…
Apretó el puño con fuerza, sintiendo la determinación arder a pesar del miedo.
Debo superarme.
No debo rendirme.
Con esa resolución, se levantó de entre los arbustos, enfrentando la monstruosa figura.
Brosh, el demonio de 200 brazos, lo miró con una mezcla de curiosidad y burla.
Brosh: Vaya.
Un niño.
Un pequeño soldado mágico.
Una risa baja y perturbadora salió de su boca, un sonido que erizaba la piel.
Brosh: Te mataré fácil, niño.
Keds tragó saliva, secándose una mano sudorosa en el pantalón.
Alzó la voz, temblorosa pero clara: Keds: ¿En serio?
Yo me convertí en soldado mágico para proteger a mi hermano.
Y más que eso…
al mundo entero.
Brosh pareció encontrar eso absurdamente gracioso.
Brosh: ¿Hermano?
¿Mundo entero?
Un niño que quiere salvar a todos.
Se rió de nuevo, la carcajada retumbando en el claro silencioso, marcado por la sangre y la fogata moribunda.
Mientras, Keds no apartaba la mirada.
Sus ojos, aún llenos de miedo, también comenzaban a brillar con una tenaz chispa de desafío.
Observaba cada uno de los 200 brazos, buscando una apertura, preparándose para lo imposible Keds: Puede que te tenga miedo.
Pero sé que puedo superarme.
Puedo ser alguien más en la vida.
Me convertí en soldado mágico para salvar a mi hermano…
y a todos.
Brosh: Un sueño estúpido.
Keds: Pero creo que ya tengo mi meta fija.
Keds clavó la mirada en el demonio, y su voz adquirió una firmeza nueva.
Keds: No sé cómo te llamas.
Pero te mataré a ti y a todos los demonios.
Ese es mi sueño.
Brosh: ¿Matar…
a todos los demonios?
La idea le pareció tan absurda que soltó una carcajada profunda y retumbante, llena de desprecio.
Para él, eso solo podía ser el sueño iluso de un niño.
Cuando la risa se apagó, su tono cambió a una curiosidad burlona.
Brosh: ¿Cómo te llamas, niño?
Keds: Mi nombre es Keds Akuman.
Brosh: ¿Akuman?
La sorpresa fue genuina.
Su multitud de brazos pareció detenerse por un instante.
Brosh: Vaya.
Debes de ser fuerte…
Pero eres un niño.
Debes ser débil.
Keds, confundido por la reacción, respondió con orgullo herido.
Keds: ¿Por qué te sorprendes?
Y claro que no soy débil.
¡Soy fuerte!
Brosh: ¿Y qué magias usas, niño Akuman?
Keds respondió, tratando de que su voz no delatara el temblor interno.
Keds: Magia de fuego.
Brosh: Ya veo.
Siento que me voy a divertir un poco contigo.
¿Aguantarás 20 minutos con un demonio como yo?
Keds se enderezó, apretando los puños hasta que los nudillos palidecieron.
Keds: Debo hacerlo.
Soy un soldado mágico.
Debo ser fuerte.
Mientras, en su mente, una voz más íntima y determinante resonaba, un fuego interno que comenzaba a arder más intensamente que sus propias llamas: Keds: Aunque apenas haya iniciado…
seré fuerte.
Seré lo suficientemente fuerte para cumplir mi sueño Se ven cara a cara.
La diferencia era abismal.
Keds, aunque manteniendo su postura firme, apenas medía 1.67 metros.
Frente a él, la masa monstruosa de Brosh se alzaba imponente, con una estatura aproximada de 3 metros y una envergadura aterradora gracias a sus cientos de brazos.
Pero Keds no se dejaba intimidar.
El miedo seguía allí, latente, pero ahora estaba cubierto por una capa de determinación sólida como una roca.
Sus ojos no se apartaban de los del demonio.
Keds: Te derrotaré.
Brosh inclinó ligeramente su enorme torso, como si examinara un insecto particularmente osado.
Su voz resonó con una mezcla de burla y genuina curiosidad ante tal desafío.
Brosh: ¿En serio, pequeño?
Brosh: Porque no lo creo.
Y se ríe.
No es la risa fuerte y burlona de antes, sino una risa más baja, gutural y cargada de condescendencia.
Un sonido que parece decir “pobre criatura ingenua” sin necesidad de palabras, mientras sus múltiples brazos se agitan suavemente, como anticipando el entretenimiento que cree que tendrá Brosh: Pelearé en serio, niño.
En un movimiento repentino, uno de sus 200 brazos se lanza como un látigo hacia Keds, buscando aplastarlo Pero Keds se mueve rápido, una reacción instintiva y adrenalínica.
Con un salto lateral, lo esquiva por un margen estrechísimo, sintiendo el aire moverse por el golpe fallido.
Brosh, en su mente, registra el movimiento con un interés creciente: Brosh: Es rápido.
Un poco rápido para ser un niño.
Por su parte, Keds, mientras aterriza, piensa con el corazón aún acelerado: Keds: ¡Ohh, mierda!
Es rápido…
por poco lo esquivé Traga saliva, intentando calmar los nervios.
Luego, su pensamiento se endurece, regañándose a sí mismo: Keds: Pero no debo tener miedo.
¡Debo derrotarlo yo solo!
Está historia continuara!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com