Magic Demon - Capítulo 18
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18: capitulo 18: hasta el limite 18: capitulo 18: hasta el limite Narrador: después que Keds le dijera a Brosh que lo vencería… Brosh: que dijiste?, te mataré Keds: en serio Keds se relaja mientras varios brazos se lanzan hacia él Keds se mueve rápido, corre hacia el demonio y ataca con bolas de fuego mientras sus pies son veloces gracias a la magia de rayo Algunas bolas de fuego se desvían… Pero eso era lo que Keds quería, mientras otras le daban al demonio Keds se para, relaja su mente y su cuerpo, levanta la mano y lanza una gran bola de fuego Boom!
Una explosión que rompe y quema varios árboles ocurre, y el demonio está sangrando demasiado Algunos de sus brazos caen Brosh, sangrando, dice: Brosh: pero que mierdaa ??!
Keds no desperdicia el momento de claridad.
Corre hacia Brosh con una determinación nueva, serena y letal.
Sus golpes ya no son salvajes; tienen una intención.
Golpea en puntos específicos: las articulaciones de los brazos, el centro del pecho, la mandíbula.
Cada impacto hace que el demonio retrocede y retrocede, no por pura fuerza, sino por la precisión sorprendente.
Brosh, forzado a ceder terreno, gruñe con una frustración que raya en el pánico.
Brosh: ¡Mierdaaaaaa!
Keds, con la voz fría y concentrada, responde: Keds: Estúpido.
Le da varias patadas rápidas en el torso, creando espacio, y salta hacia atrás.
En el aire, realiza algo que antes le era imposible: concentra una magia diferente en cada mano.
En su mano derecha, fuego crepita, formando una esfera llameante.
En su izquierda, rayos serpentean, formando un orbe eléctrico.
¡Ataque simultáneo!
Varias ráfagas de fuego y rayo salen disparadas, entrecruzándose en el aire.
Algunas se desviaron, chocando entre sí o contra el suelo en explosiones caóticas.
Pero otras le dieron al demonio, impactando en sus brazos y torso.
Aunque los golpes no lo lastimaron profundamente, cumplieron su propósito: fueron una distracción perfecta.
El humo, las chispas y el relámpago cegaron y desorientaron a Brosh por un instante crucial.
Brosh, cegado y furioso, grita: Brosh: ¡Maldito niño Akuman, morirás!
Pero Keds ya no está donde él cree.
Se ha movido, aprovechando la cortina de humo.
Desde un ángulo lateral, con un grito que libera toda su convicción, lanza su verdadero ataque.
Keds: ¡Tomaaaaa estoooooo!
Brosh lo mira… arriba Uno de sus brazos va hacia Keds, pero Keds lo esquiva y le da una patada en la cara que lo hace caer al suelo Keds, estando cerca del demonio, hace una técnica combinada de fuego y rayo La técnica no se desvía, explota con fuerza brutal, expulsando a Keds contra un árbol.
Sangrando por la boca por el impacto, queda inconsciente La explosión destruyó a Brosh.
La cadena interior del demonio fue rota Brosh: oh mierda, me advirtieron de la familia Akuman, nunca pensé que sería un problema… Keds no oye nada, todavía inconsciente por el golpe Brosh, mientras hablaba de la fuerza de Keds, se desvanece y muere El atardecer se refleja en el cielo, silencioso, marcando el final de la batalla Después de que Brosh muriera, un silencio profundo y pesado cayó sobre el claro.
El paisaje fue testigo del final.
Era el atardecer, y el cielo se teñía de naranjas, morados y un azul profundo en el este.
La luz dorada y baja filtraba a través del polvo y el humo que aún flotaban en el aire, iluminando las motas de manera etérea.
Los árboles destruidos yacían como gigantes abatidos, troncos partidos y ramas esparcidas como huesos rotos sobre la tierra removida.
El olor a humo de madera quemada y ozono de los rayos se mezclaba con el fresco aroma de la tierra húmeda.
Pero la naturaleza persistía.
Los árboles que no fueron destruidos seguían allí, erguidos y silenciosos, sus copas oscureciéndose contra el cielo crepuscular.
Algunas hojas, agitadas por una suave brisa que empezaba a soplar, caían lentamente, como una lluvia suave sobre el campo de batalla.
Los animales cercanos, que habían huido o guardado un silencio aterrado durante la pelea, comenzaban a reclamar su espacio.
Se escuchaba el canto lejano y tímido de un pájaro desde lo profundo del bosque intacto.
Un insecto raspó su ritmo desde la base de un árbol.
El sonido del viento susurrando entre las hojas altas era el único lamento por la batalla librada.
El mundo, herido pero resistente, empezaba a respirar de nuevo Mientras, en la capital, también se sentía movimiento, aunque de otro tipo.
En un patio de entrenamiento, bajo la última luz del mismo atardecer, Korid, Mader y Frank sudaban y respiraban con fuerza.
Los tres entrenaban juntos, intercambiando golpes controlados, esquivando proyectiles de agua, viento y madera, y puliendo la precisión de sus técnicas.
Finalmente, exhaustos, los tres se tiraron al suelo casi al unísono, jadeando mientras miraban las primeras estrellas que asomaban en el cielo crepuscular sobre ellos.
El silencio entre ellos era cómodo, el de compañeros que habían dado todo en el entrenamiento Danna, observándolos desde el borde del patio, se acercó con una sonrisa tranquila.
Danna: Descansen un poco.
Korid, echando la cabeza hacia atrás, asintió.
Korid: Tienes razón, Danna.
Tomó una botella de agua y bebió largamente, sintiendo el alivio fresco.
Mader y Frank hicieron lo mismo, en silencio, recuperando el aliento.
Después de un momento, Korid miró hacia el camino que llevaba fuera de la capital, su expresión tornándose preocupada.
Korid: Vaya…
mi hermano Keds lleva 2 horas desde que se fue.
¿Vayamos a buscarlo, no?
Mader se incorporó un poco, apoyado en los codos.
Mader: Tienes razón.
Pero Frank, aún tumbado boca arriba, levantó una mano débil.
Frank: Pero estamos cansados…
debemos descansar.
Danna asintió, cruzando los brazos.
Su voz era calmada pero segura.
Danna: Además, Keds debe estar bien.
Él, aunque no controle su Glos, tiene una determinación muy buena.
Korid miró a Danna, luego de nuevo hacia el camino oscurecido.
La lógica de sus amigos se impuso a su inquietud fraternal.
Suspiró, resignado pero aún vigilante.
Korid: Tienes razón, Danna.
Bueno…
esperaremos a que llegue Continuará!
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