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Magic Demon - Capítulo 26

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26: capitulo 26: la fuerza única 26: capitulo 26: la fuerza única Sunzuki mira a su alrededor buscando a la demonio, su mirada ahora no solo es de determinación, sino de una claridad fría, como si hubiera aceptado algo profundo.

Sunzuki: Eres una estúpida demonio.

Te mataré.

¡¡¡Sal, demonio!!!

Gih sale de los escombros, su expresión es una máscara de rabia y desesperación.

Grita: Gih: ¡Ráfagas demoníacas!

Varias técnicas entre rojo y negro surgen de sus manos, serpenteando hacia Sunzuki.

Sunzuki cortó todas las técnicas con movimientos precisos de su espada.

¡Boom!

Mini explosiones iluminan el aire a su alrededor.

Y después vemos que Sunzuki corre rápido, un destello verde en sus pasos.

Y ella también, lanzándose al encuentro.

Sunzuki tira su espada hacia arriba, y se pega cuerpo a cuerpo con la demonio.

Se dan en la mano, un intercambio de golpes.

Le pega en la cara a Gih con un gancho certero que la hace tambalear.

Después agarra su espada al vuelo y casi la corta con un tajo lateral.

Ella escapa por la mínima, una línea roja marcando su costado.

Sunzuki sigue su ritmo, implacable.

Sunzuki: ¡¡Magia de árbol divino: Ráfagas de árbol!!!

Varias técnicas con forma de ramas afiladas y hojas de energía salían de la espada, buscando a Gih.

Gih, acorralada, grita el nombre de su ataque más poderoso: Gih: ¡Toma esto, Rebrain!!

Una bola demoníaca grande, oscura y pulsante con energía corrupta, iba hacia Sunzuki.

Sunzuki la corta de frente con su espada envuelta en aura verde.

¡BOOM!

Una explosión de verdad estalla, una onda de choque que lanza lejos a Sunzuki.

Da contra unos escombros y cae de rodillas.

Sunzuki está sangrando por la boca, un hilo rojo que contrasta con su palidez.

Se levanta, tosiendo.

Sunzuki: Vaya…

eres fuerte.

Pero no me ganarás…

Escupe la sangre al suelo, limpiándose con el brazo.

Luego, ve a la demonio con una mirada que ya no tiene dudas.

Es la mirada de quien sabe cómo terminará esto, y está listo Sunzuki: Parece que gané.

Gih: ¿A qué te refieres??

Pero entonces, un espasmo recorre su cuerpo.

Gih: Oh, mierda…

Su cuerpo cae por la mitad, separándose en dos con un sonido húmedo y definitivo.

Se mira mucha sangre, oscura y espesa, empapando la tierra.

Su cadena interior fue cortada limpiamente, brillando por un instante antes de apagarse.

Ahora está partida por la mitad.

Gih, con su mirada llena de incredulidad, alcanza a preguntar: Gih: Pero…

¿en qué momento…?

Sunzuki, con calma, explica: Sunzuki: Una ráfaga fue demasiado rápida.

Momento exacto de la técnica (flashback): Mientras sus “Ráfagas de Árbol” volaban, Sunzuki pensó: “mientras atacaba…” Y, en medio del caos visual, lanzó una mini ráfaga pero letal, delgada como un filo.

Ella hizo lo suyo, concentrándose en la bola grande “Rebrain” y esquivando los ataques más evidentes.

Se mira cómo esa ráfaga casi invisible impacta en el cuerpo de Gih a la altura de la cintura, y se corta por la mitad con un destello de luz verde, para después caer ya muerta antes de que la explosión principal la lanzara.

Sunzuki ríe, no con alegría, sino con la satisfacción fría de un trabajo terminado.

Sunzuki: ¡Misión completada!

Sunzuki: Aunque eres fuerte…

En sus últimos momentos, Gih, con una expresión que ya no es de odio sino de una tristeza profunda, sonríe débilmente.

Gih: Te amo, Sunzuki.

Sunzuki, completamente desconcertado, se acerca un paso.

Sunzuki: ¿A qué te refieres?

Gih, con un hilo de voz antes de que su cuerpo comience a desintegrarse en partículas oscuras, revela: Gih: No me llamo Gih…

soy Janna.

Sunzuki repite el nombre, como si lo estuviera recordando de un sueño lejano.

Sunzuki: Janna…

Su mirada se mira a los ojos de la demonio, y por un instante, antes de que desaparezca por completo, ve algo familiar, un destello de la persona que alguna vez conoció.

Cuando solo queda el silencio y el polvo oscuro dispersándose, Sunzuki se lleva las manos a la cabeza, un peso insoportable cayendo sobre él.

Sunzuki: ¿En serio ella era Janna?

La chica que protegí y de la que me enamoré…

¿o no?

Se frota los ojos, pero la verdad es clara y dolorosa.

Sunzuki: No tenía opción.

Tenía que morir, Janna.

Lo siento.

Descansa en paz.

Después de un momento de recogimiento, vemos que quita la barrera mágica protectora con un gesto de su mano.

La cúpula verde se disuelve.

Los sobrevivientes del pueblo, que observaron todo desde la seguridad del escudo, se acercan.

Lentamente al principio, luego con euforia creciente, levantan a Sunzuki y gritan al unísono.

Sobreviviente del pueblo: ¡Ooooolee!

¡Oooooleeee!

Mientras lo tiraban para arriba varias veces, en un acto de gratitud y celebración, Sunzuki solo sonreía.

Pero era una sonrisa que no llegaba a sus ojos, una sonrisa que cargaba el peso de una victoria amarga y un recuerdo que ahora sería un fantasma más en su camino Sunzuki: Y así fue como me encargué yo solo.

Se ríe, un sonido seco que intenta ahogar la tristeza con una pizca de orgullo profesional.

Sobreviviente: Fue interesante.

El comentario del sobreviviente es simple, casi ingenuo, una respuesta de alguien que solo vio la pelea, no los fantasmas que se enfrentaron en ella.

Sunzuki asiente, aceptando el elogio superficial mientras guarda el peso real de la victoria en lo más profundo de su pecho.

La misión estaba completa, pero el costo personal acababa de ser revelado Sobreviviente: ¿Por qué lloras?

Sunzuki, desviando la mirada hacia el horizonte donde la noche empieza a ceder ante el amanecer, responde con voz apenas audible: Sunzuki: Por nada.

Mientras, contra su voluntad, sus lágrimas caen al suelo, mezclándose con el polvo y las cenizas de la batalla.

Cada gota parece pesar más que su espada.

Luego, con un gesto rápido y firme, como borrando una debilidad, se seca sus lágrimas con el dorso de la mano.

La sonrisa forzada regresa a su rostro, una máscara lista para enfrentar a los demás y a sí mismo Continuará!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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