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Magic Demon - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - 29 capitulo 29 las órdenes del Rey fah
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29: capitulo 29: las órdenes del Rey fah 29: capitulo 29: las órdenes del Rey fah El Rey Fah llama a los soldados mágicos, repito, el Rey Fah llama a los soldados mágicos.

La orden, amplificada por magia o por voces que se transmitían de puesto en puesto, se escuchaba por las calles de la capital, un llamado urgente que resonaba entre los edificios.

Los soldados mágicos cercanos respondían, intercambiando miradas de curiosidad y alerta.

Soldados mágicos: ¿Para qué nos llama en esta ocasión?

Otro, que parecía tener más información o una corazonada, respondía rápido mientras se ajustaba el equipo.

Soldado Mágico: ¡Dará misiones!

¡Dará misiones!

Entonces, varios soldados mágicos estaban llegando al palacio central desde diferentes puntos, formando un flujo constante de figuras con uniformes hacia la gran entrada.

Keds y Korid, los hermanos Akuman, estaban en un rincón del patio de entrenamiento, normal, descansando un poco y bebiendo agua.

Keds: Ufff, ¿qué calor hace, no, Korid?

Korid: Sí, hermano.

Un calor insoportable.

En ese momento, el soldado mágico llega donde los hermanos, deteniéndose frente a ellos.

Soldado Mágico: Vengan.

El señor Fah los llama.

Korid se endereza, sorprendido.

Korid: ¿En serio?

Keds traga saliva, una mezcla de nerviosismo y anticipación recorriéndolo.

Keds: ¿Para qué será…?

Ya después, el soldado mágico llega donde Danna, Mader y Frank y les dice lo mismo.

Sin perder tiempo, los tres jóvenes van para el palacio central, uniéndose al flujo de soldados que convergía en el corazón del poder.

La calma del descanso había terminado abruptamente Ya después, llegaron aproximadamente 200 soldados mágicos, formando una multitud ordenada pero imponente.

Todos estaban en la parte trasera del palacio central, un gran patio de formación utilizado para asambleas.

Un soldado mágico cercano murmuraba a su compañero: Soldado Mágico: ¿Para qué nos llama el Rey Fah?

En ese momento, el Rey Fah salió a un balcón elevado que daba al patio.

Su voz, clara y proyectada, se escuchó para todos.

Rey Fah: ¡Hoy daré misiones!

Algunos soldados mágicos ven a Tévez entre la multitud y lo reconocen.

Soldado Mágico: ¡Pero si es Tévez!

¡Cuánto tiempo!

Tévez los saluda con una sonrisa tensa, aún marcado por el cansancio y las heridas.

Tévez: Ah, hola.

Mientras tanto, allí el Rey Fah comenzaba a organizar.

Estaba haciendo grupos de entre 7 a 10 soldados mágicos, asignándoles líderes y les decía a algunos el lugar donde tenían que ir y el objetivo de su misión, uno por uno.

Keds, Korid, Mader, Frank y Danna observan desde un costado, expectantes pero sin ser mandados a una misión aún.

Se intercambiaban miradas de incertidumbre mientras veían a los grupos más experimentados recibir sus órdenes y partir.

El Rey Fah ya estaba dando órdenes de manera eficiente, y el patio se iba despejando a medida que los equipos se formaban y salían.

La espera de los jóvenes se hacía más palpable con cada grupo que se marchaba Rey Fah detiene su mirada en el grupo que esperaba.

Ve a los chicos.

Fah: Bueno, ustedes cinco —Keds, Korid, Mader, Frank y Danna— irán al pueblo de Tévez.

Keds parpadea, procesando.

Keds: ¿Tévez?

Tévez, el soldado herido, mira al Rey con una expresión de duda.

Tévez: ¿Está seguro, Rey Fah?

Son novatos, ¿no?

Rey Fah responde con una calma que inspira confianza.

Rey Fah: Yo sé lo que hago, Tévez.

No te preocupes.

Además, de capitán irá…

mi hijo.

Keds, Korid, Mader, Frank y Danna reaccionan al unísono, con sorpresa.

Todos: ¿¿Hijo??

En ese momento, Yamito se acerca al grupo, con su habitual serenidad.

Yamito: Hola.

Keds, aún más sorprendido, lo mira directamente.

Keds: ¿Tú eres el hijo del Rey de la capital?

Apuntando hacia Yamito, su mente conecta los puntos.

Los otros también se sorprenden, intercambiando miradas de asombro.

Yamito ignora por un momento la revelación y ve a Tévez.

Yamito: ¿Nos vamos ya, Tévez?

Tévez, viendo la determinación en Yamito, asiente, su preocupación disminuyendo un poco.

Tévez: Será mejor, Yamito.

Rey Fah, observando la escena, añade con una sonrisa amplia: Rey Fah: Bueno, además no se tienen que preocupar.

Ya que aquí hay varios soldados mágicos en la capital, ni mandé la mitad.

Se ríe con una carcajada de tranquilidad, un sonido que busca disipar las últimas dudas.

Yamito ve a su padre alegre, y un destello de afecto cruza su rostro antes de volver a su expresión profesional.

Yamito: Volveremos, Papá Yamito ve a los chicos, sus rostros aún marcados por la sorpresa.

Una leve sonrisa se dibuja en su rostro, y finalmente, Yamito se ríe suavemente, un sonido honesto y relajado.

Yamito: Me gustó mucho su reacción al saber que Fah era mi padre.

Su comentario es cálido, rompiendo un poco la tensión del momento y mostrando un lado más humano del siempre serio Yamito.

Les hace un gesto con la cabeza, invitándolos a seguirlo, antes de volver su atención al camino que tienen por delante Todos están saliendo de la capital, atravesando la gran puerta principal que se cierra tras ellos con un sonido resonante.

El grupo, liderado por Yamito y guiado por Tévez, se adentra en el camino de tierra que serpentea hacia las tierras exteriores.

El ambiente es de transición.

A sus espaldas queda el rumor amortiguado de la capital, el olor a actividad humana y piedra pulida.

Frente a ellos se extiende un paisaje de colinas verdes y bosques dispersos, bajo un cielo amplio y despejado de un azul intenso, con algunas nubes blancas y esponjosas.

El aire es más fresco y limpio, cargado con el aroma a hierba, tierra y flores silvestres.

Se escucha el canto constante de los pájaros y el susurro del viento meciendo las copas de los árboles cercanos.

Es un camino que invita a la aventura, pero la urgencia en el paso de Tévez y la seriedad en los ojos de Yamito recuerdan a todos que este no es un simple paseo Continuará!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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