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Magic Demon - Capítulo 30

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  4. Capítulo 30 - 30 capitulo 30 Lo que realmente pasó
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30: capitulo 30: Lo que realmente pasó 30: capitulo 30: Lo que realmente pasó Ya en el camino, salieron para adelante, dejando que sus pasos los llevaran más allá de las últimas casas y puestos de vigilancia.

La capital quedaba ahora a sus espaldas, una silueta de muros y torres que se hacía más pequeña con cada minuto.

El sendero se extendía frente a ellos, bordeado de árboles jóvenes y arbustos salpicados de pequeñas flores amarillas.

El sol comenzaba a elevarse, calentando sus hombros, pero una brisa constante y fresca aliviaba el calor.

El sonido de sus propias pisadas sobre la tierra y el crujir ocasional de alguna rama bajo sus botas era lo único que rompía el silencio del grupo, cada uno sumido en sus propios pensamientos mientras se adentraban en territorio desconocido Tévez: ¡Ohhh, no!

Con sus manos se toca la cabeza, una mueca de frustración mezclada con vergüenza en su rostro.

Tévez: Se me olvidó decirles que trajeran algo para cubrirse…

¡Está cayendo nieve!

Tévez se ríe, no con una risa de burla, sino con esa risa nerviosa de quien acaba de cometer un error tonto y solo le queda aceptarlo.

Un “se me olvidó” sin necesidad de decirlo con palabras.

Yamito, imperturbable, se ajusta el cuello de su abrigo.

Yamito: Pues yo vine preparado.

Tévez lo señala, como si eso lo justificara todo.

Tévez: Cierto.

Y se ríe con una risa de verdad, más relajada, contagiando un poco de ligereza al grupo.

Keds, cruzándose de brazos y tiritando ligeramente, lo mira con reproche.

Keds: ¿Pero por qué no nos dijiste?

Tévez baja la cabeza, aún sonriendo.

Tévez: Perdón.

Dejando las risas, Tévez dice con un tono más serio, aunque todavía con un dejo de disculpa en la voz Tévez: Les contaré lo que pasó.

Unos demonios atacaron allí.

— Pueblo de Tévez.

Un lugar nevado con mucha nieve, como el polo norte.

Un lugar tranquilo…

hasta que — Tévez: Pues, como ustedes saben, la nieve cae normalmente en mi pueblo y después por todo el mundo.

Pero unos demonios usaron eso como distracción.

Narrador: Para explicarlo mejor, y mientras Tévez se lo cuenta a Keds y a sus amigos: realmente, mientras la nieve caía, la gente estaba distraída.

Unos demonios raros usaron nieve mágica para hacer que esta cayera aún más.

Esa nieve era venenosa.

Envenenó a todos del pueblo…

menos a Tévez, que con su magia hizo una técnica de imperción.

Keds: ¿Qué es la técnica de imperción?

Yamito: La técnica de imperción es una técnica un poco difícil de hacer.

Debes tener mayor control de tu Glos.

Es un aura blanca que te cubre de cualquier técnica, como una técnica de veneno mágica.

Solo te protege de técnicas mágicas.

La técnica de imperción es un aura de protección.

Tévez: En pocas palabras…

es un escudo Korid: Un escudo mágico sin ser magia…

Con razón necesita mayor control de Glos.

Porque si no, no puedes manejarlo.

Mader: Cierto.

Danna y Frank: ¡Korid tiene razón!

Tévez: Exactamente.

*— En el pueblo de Tévez — * La nieve caía silenciosa, hermosa y mortal.

Mientras todos estaban en el suelo, muriendo poco a poco, envenenados por los copos mágicos que seguían descendiendo del cielo gris.

Tévez se da cuenta de que no son demonios comunes.

Estos son diferentes.

Son fuertes.

Pero Tévez, envuelto en su aura blanca de imperción, contraatacó.

Con su magia de tierra, los mató a todos.

Uno por uno, los cuerpos demoníacos quedaron sepultados bajo roca y polvo.

Pero él viene porque sabe que la amenaza no acaba aún.

Esa fue solo la primera oleada.

Después, llegaron otros demonios.

Más numerosos.

Más organizados.

Y pasó lo que pasó momentos antes de llegar a la capital: la persecución, la muerte de su compañero, su propia huida desesperada mientras sangraba por el brazo y cargaba con la urgencia de pedir ayuda Narrador: Realmente todos murieron.

Todos.

Los ancianos, los niños, las familias enteras que vivían en ese pueblo nevado.

Solo Tévez…

y su compañero, al que encontró en el camino desesperado por huir, fueron los que intentaron llegar a la capital.

Pero uno sobrevivió.

Ahora vemos a todos en el camino.

El grupo avanza en silencio, las palabras de Tévez aún pesando en el aire frío.

La nieve comienza a caer de nuevo, copos pequeños y suaves que se posan en los hombros y el cabello de los jóvenes soldados.

Keds está apretando duro su mano.

Tanto que sus nudillos se han vuelto blancos.

Su mirada está fija en el sendero cubierto de blanco, pero su mente está en otra parte, en esas personas que nunca pidieron ser víctimas, en ese pueblo que ya no existe.

Mientras, Korid piensa.

Su respiración forma pequeñas nubes de vapor frente a su rostro.

Korid: Nuestra primera misión…

¿Y si esto es considerado rango bajo?

No me imagino el rango alto…

Debo pelear en serio.

Aprieta los puños con determinación, sintiendo el frío en sus nudillos y el peso de la responsabilidad en su pecho.

El ambiente es blanco y silencioso.

Los árboles a los lados del camino están cubiertos de escarcha, sus ramas inclinadas bajo el peso de la nieve acumulada.

El único sonido es el crujir de las botas sobre la nieve fresca y el viento suave que arrastra los copos en remolinos perezosos.

El cielo es un gris uniforme, sin sol ni sombras, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración Aunque unos momentos atrás estaban en un lugar con árboles verdes y un sol fuerte que daba calor, el paisaje había cambiado drásticamente.

La transición fue casi abrupta: primero algunos copos sueltos, luego una capa delgada en el suelo, hasta que finalmente el camino y los árboles comenzaron a cubrirse completamente de blanco.

Ahora se nota la nieve en los árboles, acumulada en las ramas como algodón espeso.

Algunas ramas más delgadas se inclinan con el peso, dejando caer pequeños montículos de polvo helado con cada ráfaga de viento Y a lo lejos, el pueblo de Tévez.

Apenas una silueta recortada contra el cielo gris.

Las casas, pequeñas y apiñadas, parecen dormir bajo un grueso edredón de nieve.

Pero no hay humo en las chimeneas.

No hay luces en las ventanas.

No hay movimiento.

Solo el silencio blanco y esa quietud incómoda que tienen los lugares donde la vida se ha detenido de golpe Continuará!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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