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Magic Demon - Capítulo 34

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Capítulo 34: capitulo 34: la verdadera amenaza

Korid corre hacia el cuerpo de Keds, sus pies hundiéndose en la nieve mientras se apresura. Kedsi lo deja pasar sin hacerle daño, observando con una calma perturbadora, como un depredador que disfruta el espectáculo antes de la cacería final.

Korid se arrodilla junto a su hermano. Lo ve inmóvil, pálido. Con manos temblorosas, toca su cuello, justo donde las venas marcan el pulso de la vida.

Lo siente. Débil, pero presente.

Korid: No está muerto… solo se desmayó.

Su voz es un susurro de alivio mezclado con pánico.

Korid: No puede ser…

Y mira a Kedsi. Sus ojos se llenan de una furia fría, distinta a todo lo que ha sentido antes.

Kedsi se vuelve a reír. Esa risa. Ese sonido que hiela la sangre. La misma risa de siempre, pero ahora, con Keds caído, es aún más macabra. Más cruel

Kedsi: Ahora te toca a ti, Korid.

Korid: ¿En serio?

Dice con una cara de terror, pero sus piernas ya se están moviendo. El miedo está ahí, presente, pero no lo paraliza.

Se levanta y va hacia adelante, enfrentando a su enemigo.

Korid: ¡Magia de agua: Gran dragón de agua!

Kedsi: ¿Qué es esa técnica?

De las manos de Korid surge un gran dragón de agua, una bestia líquida y rugiente que va hacia Kedsi. Sus fauces abiertas, su cuerpo traslúcido brillando contra la nieve.

Kedsi, con la línea afilada, la corta. El dragón se disuelve en una lluvia de gotas.

Pero ve que adelante no está Korid.

Korid, moviéndose con una velocidad que sorprende incluso a sí mismo, aparece en el lado derecho y conecta una patada directa en el costado de Kedsi.

Kedsi gruñe, sorprendido, e intenta cortarlo con su línea negra. Pero Korid se agacha justo a tiempo, pasando por debajo de las piernas de Kedsi como una serpiente.

Korid: ¡Magia de agua: Pistola de agua!

Pone sus dos manos enfrente, juntas como si sostuvieran una pistola imaginaria.

Varias ráfagas de agua, concentradas y potentes, van hacia Kedsi.

Kedsi: ¡Ahhhh!

Corta todas las técnicas con movimientos frenéticos de su línea negra, pero el agua lo salpica, lo moja, lo desestabiliza por un instante.

Y de la línea lanza una gran bola demoníaca, oscura y pulsante.

Kedsi: ¡¡Toma eso!!

La lanza hacia Korid con toda su fuerza.

Pero Korid, rápido, corre esquivando la técnica. La bola impacta detrás de él.

¡BOOM! Una explosión que movió bastante la nieve, levantando una cortina blanca que lo cubre todo.

Cuando el polvo se asienta, Kedsi está sangrando ligeramente por un corte en el rostro. Su expresión ya no es de burla total. Se sorprende por lo rápido que es Korid

Kedsi: Vaya, es rápido.

Korid: ¡Claro que lo soy!

Korid: ¡Magia de agua: Gran dragón de agua!

Kedsi: ¿La misma técnica?

El mismo dragón de agua surge de las manos de Korid, imponente y rugiente. Y Kedsi lo corta con un movimiento preciso de su línea negra.

Pero Korid está adelante de Kedsi. Usó el dragón como distracción mientras se movía.

Korid: ¡Puch! ¡Puch!

Conecta varios golpes de sus puños en la cara de Kedsi, cada impacto más fuerte que el anterior. La cabeza de Kedsi se mueve con cada golpe.

Kedsi intenta cortarlo con su línea, pero está demasiado cerca, demasiado desequilibrado. No puede.

Kedsi intenta darle una patada, pero Korid se agacha para esquivar y, desde abajo, le da un golpe por la barbilla. La mandíbula de Kedsi choca con un sonido seco. Sangra Kedsi por la boca.

Kedsi: ¡Nooo!

Pero en un movimiento rápido, Kedsi le da una patada fuerte por el cráneo. El impacto es brutal. Korid cae de lado, rodando sobre la nieve.

Korid sangra por la boca, un hilo rojo que tiñe el blanco. Pero aprieta los dientes, pone las manos en el suelo, y se levanta rápido, tambaleándose pero firme.

Mientras, Kedsi con la línea rompe el suelo. La energía negra impacta contra la tierra con furia.

¡BOOM!

Del impacto se levanta toda la nieve y tierra acumulada, una cortina que oscurece el campo por un momento.

Cuando el polvo se asienta, Kedsi lo mira con una mezcla de respeto y odio.

Kedsi: Te estás salvando… si no, ya hubieras muerto

Kedsi: Yo no pensaba pelear en serio… pero veo que es necesario.

Korid: ¿Qué dices?

Kedsi, de su látigo —o línea, como quieran llamarlo— hace varias ráfagas demoníacas que salen directamente del arma, proyectiles oscuros y retorcidos que cortan el aire.

Varias van hacia Korid.

Korid esquiva algunas con movimientos ágiles, girando su cuerpo, saltando hacia los lados. Pero otras lo alcanzan. Le impactan en el brazo derecho, dejando cortes profundos que sangran inmediatamente. Korid aprieta los dientes por el dolor, pero no se detiene.

Korid salta y esquiva varias más mientras avanza, su determinación intacta. En el aire, en medio de un giro, apunta con su mano hacia Kedsi.

Kedsi: ¿Qué?

Korid: ¡¡Ahhhhhhhh!! ¡Magia de agua: 5 bolas de agua!

5 bolas grandes de agua, densas y brillantes, surgen de su mano y van hacia Kedsi en una trayectoria imparable.

Y todas impactan allí. Directo en el pecho de Kedsi.

¡BOOM!

El impacto es tremendo. El agua explota contra él, lanzándolo hacia atrás, empapándolo por completo. El vapor se eleva en el aire frío mientras Kedsi cae de rodillas, tosiendo agua y sangre

Continuará!

Kedsi, viendo el suelo sangrando, dice:

Kedsi: Eres fuerte, Akuman.

Korid: Claro que lo soy, Kedsi. ¡Clon demonio, morirás!

Korid: ¡Magia de agua: Ráfagas de agua!

Varias ráfagas de agua comprimida van hacia Kedsi.

Algunas lo lastiman, abriendo cortes en su piel. Pero Kedsi esquiva algunas y, en un movimiento rápido, con su látigo le da a Korid en su brazo derecho.

Korid: ¡Ahhhh!

Grita de dolor. Ahora su brazo derecho tiene una gran raya, una herida larga y visible que sangra abundantemente. No es profunda, pero sí suficiente para sangrar y debilitarlo.

Korid: ¡Nooo!

Apretando los dientes, ignorando el dolor, Korid vuelve a atacar.

Korid: ¡Magia de agua: Pistola de agua!

Hace la misma pose, manos juntas como una pistola, y varias ráfagas en forma de bala de agua van hacia Kedsi.

Kedsi salta y camina hacia adelante, esquivando y avanzando al mismo tiempo.

Korid también avanza, sin retroceder.

Y ¡PUM! Pegan puño ambos. El choque de sus golpes es brutal. Del impacto, levantan la nieve a su alrededor, un anillo blanco que los envuelve por un instante.

Korid ve dónde está Keds y nota que sigue inconsciente contra las rocas. Con renovada fuerza, le da una patada por el estómago a Kedsi, aprovechando el desequilibrio, lanzándolo lejos.

Kedsi vuela por los aires y pega en unos de los escombros del pueblo destruido. Cae sobre una casa que solo tenía el techo destruido, y con el impacto, todo cae donde Kedsi, enterrándolo bajo madera y nieve.

Mientras, en la barrera demoníaca…

Siguen peleando Danna y los demás. Mader, Frank y Tévez aún combaten, aunque sus demonios están gravemente heridos. Danna, sangrando pero firme, mantiene su posición.

Yamito solo observa, ya que mató a su oponente. Su mirada está fija en algo más allá de la barrera. Él observa y ve lo que ocurre afuera: la pelea de Korid, Keds inconsciente, y Kedsi sepultado entre los escombros. Su expresión es seria, calculadora, listo para actuar en cuanto la barrera caiga

Korid: Sé que no ha muerto… pero ¿estará inconsciente Kedsi?

Kedsi: No lo creo.

Una voz por detrás de Korid se escucha, helada y burlona.

Korid: ¡Mierda!

Korid sangra por la boca de repente, y ve que por su brazo izquierdo es atacado, la misma línea negra abriendo una herida gemela a la del derecho. El dolor es inmediato, punzante.

Korid: ¿¡Cómo te moviste!?

Kedsi, aparecido de la nada, sonríe con esa expresión macabra.

Kedsi: No te lo diré.

Y ¡PUM! Kedsi le pega en el cachete a Korid, un golpe seco y fuerte que lo hace sangrar más por la boca. Korid tambalea, su visión nublándose.

Yamito, en la barrera demoníaca, observando, ve y piensa:

*Yamito: Ese demonio, Kedsi, es inteligente. En realidad era un clon demoníaco. Aunque no sé cómo aprendió esa técnica… ¿Un clon haciendo otro clon? Bueno, no importa. Korid lo tiene que descubrir solo. Es su primera misión. *

Korid: ¿Pero qué pasó?

Dice, sangrando por la boca y cayendo en el suelo, de rodillas primero, luego desplomándose sobre la nieve manchada de rojo

Korid: No puede ser… ¿¿Acaso eras un clon??

Kedsi, con una sonrisa perturbadora, dice:

Kedsi: ¡Así es!

Y ahora Kedsi desaparece el látigo que tenía. Su arma se disuelve en el aire oscuro.

Y ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!

Kedsi le pega en el cachete, en el estómago y en la cabeza a Korid, una ráfaga de golpes brutales y precisos. Korid intenta defenderse, poniendo su brazo como escudo, pero grita de dolor en cuanto los golpes impactan sobre las heridas abiertas de sus brazos.

Korid: ¡Eres fuerte… pero no tanto como yo!

Kedsi: ¿Qué dices?

Korid, jadeante, escupiendo sangre pero con una mirada desafiante:

Korid: Sé que estás peleando a tu máximo poder… Pero yo… te podría decir que no.

Mientras se pegan ambos, intercambiando golpes en un baile brutal de sangre y nieve, Kedsi dice:

Kedsi: Te diste cuenta. Pero no creo que seas más fuerte que yo

Korid: Seguro.

Siguen intercambiando golpes, puño contra puño, sangre mezclándose con la nieve. Cada impacto es un trueno sordo en el silencio blanco.

Korid se aleja de un salto, creando distancia. Su respiración es agitada, sus brazos cuelgan pesadamente, pero sus ojos brillan con determinación.

Korid: Esta técnica no la sé dominar… pero con esta técnica te puedo matar. Y lo sé.

Kedsi: ¿Pero qué dices?

Korid junta sus manos, y el agua comienza a girar. Rápido. Más rápido. El agua se compacta, gira sobre sí misma con una fuerza centrífuga increíble, formando una esfera perfecta y densa en la palma de su mano. No es solo agua; es presión, es poder concentrado, es un torbellino contenido que zumba con energía.

Korid: ¡Magia de agua: Gran bola de agua!

La gran bola de agua brilla, gira, vibra en su mano, lista para destruir.

Korid: ¡Toma esto!

Se lanza hacia adelante e impacta por el estómago de Kedsi con toda la fuerza de su cuerpo y la técnica.

Y ¡BOOM!

La explosión es tremenda. El agua comprimida libera toda su energía de golpe, removiendo y destruyendo cada vez más el lugar. Los escombros vuelan, la nieve se derrite y evapora en un instante. El suelo tiembla.

El humo se levanta, una nube densa de vapor y polvo que lo cubre todo, ocultando el resultado del impacto

Kedsi se ve sangrando por la boca, un hilo oscuro que cae sobre la nieve derretida a su alrededor. Su cuerpo está doblado, tembloroso.

Su estómago se comprimió, como si hubiera desaparecido una parte de él. La carne está hundida, deformada por el impacto de la técnica de Korid.

Korid, cansado, dice con la voz entrecortada por el agotamiento:

Korid: ¿No lo logré?

Kedsi levanta la cabeza con esfuerzo, su mirada aún brillando con odio y algo de admiración.

Kedsi: Sigo vivo… mi cadena interior todavía está. Pero esa técnica… me dolió mucho. Casi me mata.

Mientras, detrás de ellos, en las rocas donde cayó antes, el cuerpo de Keds se levanta poco a poco. Un movimiento leve primero, luego un temblor en los dedos. Parece que Keds está por despertar

Continuará!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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