Magic Demon - Capítulo 39
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Capítulo 39: capitulo 39: entrenamiento parte 1
Mientras tanto, en el claro apartado donde Keds entrena…
Keds respira hondo, el aire frío quemando sus pulmones. Sin el traje, su torso sudoroso brilla bajo la pálida luz que se filtra entre las nubes.
Comienza con golpes básicos. Directos. Ganchos. Uppercuts. Cada golpe corta el aire con un silbido, su forma cada vez más precisa a medida que repite los movimientos una y otra vez.
Luego cambia a patadas. Patadas frontales, laterales, giratorias. La nieve vuela a su alrededor con cada movimiento, sus pies marcando el ritmo en el suelo blando.
Se detiene un momento, jadeando, y observa sus manos. Las cierra con fuerza, sintiendo el poder en sus puños.
Keds: Concéntrate… fuego.
Extiende una mano y una pequeña llama brota de su palma, bailando en el aire frío. La observa un momento, luego la aprierta y la apaga.
Vuelve a las flexiones, esta vez más rápidas, más intensas.
Keds: 501… 502… 503…
El sudor cae de su frente, derritiendo pequeños círculos en la nieve bajo su cara. Sus músculos se tensan y relajan con cada repetición, el cansancio acumulándose pero su voluntad manteniéndose firme.
Se levanta y corre en círculos, haciendo sprints cortos alrededor del claro, esquivando árboles imaginarios, saltando troncos caídos. Entrena como si su vida dependiera de ello. Porque sabe que algún día, dependerá.
Finalmente se detiene, manos en las rodillas, jadeando fuertemente. El vapor sale de su cuerpo como si estuviera ardiendo por dentro.
Keds: Más… tengo que ser más fuerte.
Y continúa, una y otra vez, golpe tras golpe, en la soledad blanca del bosque nevado
Keds respira profundo, el aire helado llenando sus pulmones mientras el sudor sigue cayendo por su pecho. Sin el traje, su torso juvenil brilla bajo la luz gris, los músculos aún en desarrollo marcando el esfuerzo de años.
Se pone en posición de combate. Los pies separados, las rodillas flexionadas, los puños en guardia. Cierra los ojos por un momento, sintiendo el latido de su corazón, el flujo de su Glos recorriendo cada parte de su cuerpo.
Abre los ojos. Y comienza.
¡Pah! ¡Pah! ¡Pah!
Golpes secos al aire, directos rápidos que cortan el silencio del bosque. Uno tras otro, su forma mejorando con cada repetición. El viento helado choca contra su piel caliente, creando pequeñas nubes de vapor a su alrededor.
Cambia el ritmo. Ganchos. Uppercuts. Combinaciones de tres, cuatro, cinco golpes. Su respiración se vuelve más controlada, un ritmo que acompaña cada movimiento.
Keds: Concéntrate… imagina que Kedsi está frente a ti.
La imagen de su contraparte demoníaca aparece en su mente. Esa sonrisa burlona. Esa línea negra y mortal. La forma en que Korid casi muere por protegerlo.
Sus golpes se vuelven más feroces. Más rápidos. Más fuertes.
¡Dah! ¡Dah! ¡Pum!
Golpea un árbol cercano con el puño, la corteza astillándose bajo el impacto. El dolor agudo en sus nudillos lo ancla al presente. Sangra un poco, pero no le importa.
Retrocede y patadas. Frontales, laterales, giratorias. La nieve vuela a su alrededor con cada movimiento circular. Gira sobre sí mismo y lanza una patada alta que corta el aire con un silbido.
Se detiene. Jadea. El vapor sale de su boca en nubes espesas.
Keds: Ahora… fuego.
Extiende su mano derecha. La llama brota vacilante al principio, pequeña y temblorosa. Pero él la sostiene, la alimenta con su voluntad. Crece. Baila. Ilumina su rostro sudoroso con un brillo anaranjado.
Keds: Magia de fuego… Pistola de fuego.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Tres ráfagas de fuego salen disparadas contra un tronco caído. La madera vieja arde, el humo gris elevándose hacia el cielo. Observa las llamas un momento, el calor llegando hasta él.
Luego apaga el fuego pisoteando la madera con sus botas. Vuelve a las flexiones.
Keds: 510… 511… 512…
Sus brazos tiemblan pero no se detiene. La nieve bajo su cara se derrite formando un pequeño charco.
Keds: 520… 521… 522…
Se levanta de un salto. Corre alrededor del claro, zigzagueando entre los árboles cubiertos de nieve. Salta sobre rocas, se agacha bajo ramas bajas, se mueve como si estuviera en combate real.
Imagina ataques. Esquiva a la izquierda. Rueda sobre la nieve. Se levanta y contraataca contra un enemigo invisible.
Keds: ¡Toma eso! ¡Y eso!
Golpea otro árbol. Y otro. Sus nudillos sangran más ahora, pequeños cortes abiertos en la piel. Pero sigue. No puede parar. Si se detiene, el sentimiento de inutilidad lo aplastará.
Finalmente se deja caer de espaldas sobre la nieve, jadeando como un animal herido. El cielo gris gira sobre él. Sus músculos arden. Sus manos sangran. Su pecho sube y baja con cada respiración forzada.
Keds: Aún… no soy lo suficientemente fuerte…
Cierra los ojos un momento. La nieve fría contra su espalda caliente. El sonido de su propio corazón latiendo fuerte en sus oídos.
Keds: Pero lo seré… lo juro.
Se incorpora lentamente. Toma su cantimplora y bebe el agua helada, sintiéndola bajar por su garganta. Se limpia el sudor y la sangre con el dorso de la mano.
Keds se detiene antes de recoger su traje. Sus manos aún sangran, su cuerpo arde, pero su mirada se vuelve más intensa.
Keds: Entrenaré mi magia de rayo… Aunque no controle mi Glos, lo debo hacer
Continuará!
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