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Magic Demon - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 Capitulo 4 Las cadenas del demonio
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4: Capitulo 4: Las cadenas del demonio 4: Capitulo 4: Las cadenas del demonio Las calles de la capital comienzan a llenarse de luces al caer la tarde.

Keds y Korid caminan juntos, riendo, como si la tragedia vivida horas antes no hubiera ocurrido.

—Seguimos vivos… eso ya es una victoria —dice Korid.

Keds sonríe, aunque por un segundo su expresión se apaga.

En otro sector de la capital, Franklin y Mader caminan en silencio.

El ruido de la ciudad no logra ocultar la preocupación en sus rostros Mader se ríe.

—Vamos, ya dime tu nombre de una vez… Frank.

Frank se detiene.

—No me llames así.

—Sabes que no me gusta.

El ambiente cambia.

—Venimos de muy lejos… —dice Frank—.

—Ahora vivimos en la capital, lejos de nuestra familia.

Frank aprieta los puños.

—¿Tú no extrañas a la tuya, Mader?

Mader responde Claro que la extraño.

Luego sonríe con determinación.

Pero ahora somos soldados mágicos.

Nos volveremos más fuertes.

Y cuando regresemos a casa… nadie volverá a tocar a nuestra familia Danna mira al cielo mientras las nubes se mueven lentamente.

Suspiro suave escapa de sus labios y piensa: Danna (pensando): Para qué dije que me iba para mi casa… si vivo tan lejos.

Ahora tendré que entrenar.

De todos modos me pagarán, y con eso podré comer.

Siente un pequeño escalofrío, pero aprieta los puños con determinación y comienza a caminar hacia el lugar de entrenamiento Mientras tanto, donde estaban Keds y Korid, ambos hermanos se reían, disfrutando de un momento de alivio.

Keds: Jajajaja, esto es increíble, hermano.

¡Ahora somos soldados mágicos!

Korid: Sí, hermanito, lo somos.

Somos personas determinadas, hermano.

¡Jajajaja!

Korid piensa: Ahora te tengo que entrenar para que controles tu Glos, hermano Algunas personas ven a Keds y Korid mientras caminan por la capital.

Los miran con admiración y aplauden por haberse convertido en soldados mágicos.

Keds se toca la cabeza, avergonzado por la atención.

Korid sonríe, disfrutando del momento y la admiración de la gente Mientras tanto, en el palacio central, el Rey Fah conversa con Yamito y Sunzuki.

Rey Fah: Bueno, ese niño es de la familia Akuman, ¿no?

O mejor dicho… ellos dos, ¿verdad?

Yamito: Sí, lo son.

Sunzuki frunce el ceño, claramente molesto: Aún no entiendo por qué tuve que ser la carnada contra ese demonio… solo para elegir a los nuevos soldados mágicos.

Yamito ríe suavemente, divertido por la reacción de Sunzuki Mientras Yamito y Sunzuki hablaban con el Rey Fah, desde las ventanas del palacio se podía ver la capital extendiéndose a lo lejos.

Los tejados de piedra y madera brillaban bajo la luz del sol, y la gente se movía apresurada por las calles, celebrando la llegada de los nuevos soldados mágicos.

los comerciantes ofrecían sus productos con entusiasmo.

Las banderas con el emblema de la capital ondeaban sobre los edificios, y algunas fuentes lanzaban agua cristalina que reflejaba el cielo azul.

Entre la multitud, se podían escuchar risas, pasos apresurados y el sonido de espadas chocando suavemente mientras los cadetes practicaban A lo lejos, la gran muralla de la capital se levantaba imponente, con su capa protectora rosada ligeramente agrietada por los recientes ataques, recordando que la tranquilidad siempre podía romperse de un momento a otro Rey Fah: Bueno, ese niño… Keds Akuman, ¿no?

No puede controlar su Glos, ¿verdad?

Yamito: Así es, señor.

Rey Fah frunce el ceño: Eso es una desventaja muy grande.

Debe entrenar muy duro.

El Glos, explica Rey Fah, es la energía mágica que existe en todas las personas del mundo.

Cada quien puede usar magia gracias a su Glos, pero algunos no logran controlarlo.

La magia puede desviarse o fallar, y si Keds no aprende a dominar su Glos, podría morir rápidamente.

Rey Fah mira a Yamito y Sunzuki con firmeza: Yamito, Sunzuki… entrenen a ese niño.

Yamito y Sunzuki: Sí, señor.

Mientras tanto, Keds y Korid caminaban hacia su casa, riendo y bromeando como si el mundo se hubiera detenido solo para ellos.

Korid: —Iré a comprar la comida, hermano.

Keds: —Ok, hermano.

El sol se ocultaba detrás de los tejados de la capital, y las sombras empezaban a alargarse por las calles.

Pero algo en el aire hizo que Keds frunciera el ceño, un presentimiento frío recorriéndole la espalda.

Nadie sabía que algo muy malo estaba por suceder… Arriba de la gran muralla, un demonio aparece de repente y cae hacia abajo, su risa retumbando por toda la ciudad.

Demonio: ¡Jajajaja!

¡Con que hoy me divertiré!

¡Jajajaja!

Algunas personas gritan aterrorizadas, retrocediendo sin saber qué hacer.

De sus manos salen cadenas que brillan con un aura oscura, girando en el aire con violencia.

Demonio: ¡Soy el famoso demonio de cadenas… Krapus!

Keds y korid salen de sus casa para ver que pasa Varios soldados mágicos llegan corriendo al lugar y rápidamente reconocen al demonio: es Krapus… el temido demonio de cadenas.

Sin dudar, Krapus lanza sus cadenas hacia los presentes, cortando a personas y a algunos soldados mágicos.

Los gritos de dolor y terror se escuchan por toda la zona, llenando el aire de miedo.

Los ruidos llegan hasta el palacio central, alertando al Rey Fah.

Sin perder tiempo, da la orden: Rey Fah: ¡Yamito, Sunzuki!

¡Vayan a ver qué está pasando de inmediato!

Keds y Korid llegan corriendo al lugar y quedan paralizados al ver al demonio.

Su forma es extraña y aterradora: un solo cuerno sobresale del lado derecho de su cabeza, sus pies recuerdan a los de una oveja, y su cara es completamente tenebrosa, como hecha para infundir miedo.

Su cuerpo es negro, con líneas rojas que recorren su piel, brillando de manera perturbadora bajo la luz del sol.

Ambos hermanos sienten un escalofrío recorrerles la espalda, sabiendo que frente a ellos no había un enemigo común… sino algo mucho más peligroso Está historia continuara!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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