Magic Demon - Capítulo 40
- Inicio
- Todas las novelas
- Magic Demon
- Capítulo 40 - Capítulo 40: capitulo 40: entrenamiento parte 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 40: capitulo 40: entrenamiento parte 2
Keds Respira hondo. Sabe que es un riesgo. Que si falla, podría lastimarse o quedar inconsciente otra vez. Pero la imagen de Korid peleando solo, de Kedsi escapando, de su propia inutilidad en la batalla… eso pesa más que cualquier miedo.
Extiende su mano derecha, temblorosa por el cansancio. Cierra los ojos. Busca dentro de sí esa otra energía, esa chispa diferente al fuego.
Concéntrate, Keds. Recuerda la sensación cuando te pasó sin querer. Ese cosquilleo. Esa electricidad recorriendo tus venas.
Por un momento, nada. Solo el viento y su respiración agitada.
Pero entonces…
*Crack. *
Una pequeña chispa amarilla salta entre sus dedos. Pequeña. Casi insignificante. Pero está ahí.
Keds abre los ojos, sorprendido. Una sonrisa se dibuja en su rostro sudoroso.
Keds: Lo hice… lo estoy haciendo.
Intenta de nuevo. Esta vez con más intención. Su mano derecha empieza a brillar débilmente, pequeñas descargas eléctricas saltando entre sus dedos como serpientes diminutas. No es un ataque poderoso, no es control total, pero es un comienzo
Keds: Magia de rayo… chispa.
¡Crack! ¡Crack!
Dos pequeñas descargas saltan de su mano, impactando en las rocas a sus pies. El sonido es seco, eléctrico. Pequeños cráteres humeantes quedan marcados en el blanco.
Keds jadea, el esfuerzo de mantener la magia agotándolo más. Pero no puede evitar sonreír.
Keds: Si puedo… si puedo hacer esto, puedo aprender a controlarlo.
Practica una y otra vez. Pequeñas chispas. Descargas controladas. A veces falla, a veces duele cuando la electricidad se rebela, pero sigue intentando
La nieve a su alrededor comienza a llenarse de pequeños puntos negros donde sus chispas han impactado. El aire huele a ozono, ese olor característico de la electricidad.
Keds: Una vez más…
¡Crack!
Otra chispa. Otra pequeña victoria.
Y así, en la soledad del bosque nevado, el joven Akuman sigue entrenando, empeñado en dominar el poder que lleva dentro, aunque el mundo aún no sepa que existe
Keds: ¡Vamos, tú puedes! ¡Tú puedes!
Keds sigue tirando rayo. Esta vez le sale, pequeñas descargas amarillas que saltan de sus dedos como chispas nerviosas. Pero algunas veces no, la electricidad se niega a fluir, dejando su mano temblando sin resultado.
No se rinde. Lo intenta otra vez. Y otra.
¡Crack! Sale. ¡Crack! Vuelve a salir. …Nada. Falla. Aprieta los dientes y lo intenta de nuevo.
Y también salta árboles, buscando ese otro aspecto de la magia de rayo: la velocidad. Corre hacia un tronco caído y salta, intentando que le salga rayo en los pies en el aire, ese impulso eléctrico que lo haría más rápido.
Aterriza pesadamente en la nieve. Nada.
Lo intenta otra vez. Corre, salta, se concentra en sus pies… y esta vez, una pequeña chispa brota de sus talones justo antes de caer. No es suficiente para impulsarlo, pero es algo.
Keds: ¡Sí! Ahí va…
Sigue. Corre entre los árboles, saltando raíces y rocas, buscando ese momento, esa conexión. A veces el rayo responde, a veces no. Pero cada acierto es una pequeña victoria.
El bosque se llena de pequeños destellos azules, chispas que iluminan la nieve, y el sonido constante de un niño cayendo, levantándose, e intentándolo de nuevo
Keds: ¡Claro! ¿Todavía no sé cómo controlar mi Glos y ahora quiero sacar rayo en mis pies? ¡Maldición!
La frustración lo consume. Su cuerpo está agotado, sus manos sangran, y cada vez que intenta algo nuevo, recuerda sus propias limitaciones. No es justo. Korid pudo pelear. Korid casi mata a Kedsi. ¿Y él? Él se desmayó como un inútil.
Pega en las rocas cercanas con sus puños. Una vez. Dos veces. Tres veces. El impacto es sordo, el dolor agudo en sus nudillos ya abiertos. La sangre salpica la piedra, manchando el blanco de la nieve con pequeñas gotas rojas.
Keds: ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no puedo?!
Otro golpe. Más sangre. Más dolor. Pero el dolor físico es más fácil de soportar que el que lleva dentro.
La roca permanece inmóvil, indiferente a su furia. Solo el eco de sus golpes responde en el silencio del bosque
Keds: ¿Por qué soy un maldito inútil que no controla su Glos?
Keds sigue golpeando la roca con sus puños ensangrentados, una y otra vez, ignorando el dolor que le recorre los brazos. Mientras le salen lágrimas, mezclándose con el sudor y la sangre en su rostro.
Keds: ¡Es increíble! ¡¿Cómo maté a ese demonio yo solo?!
*Recuerdo rápido. *
La imagen cruza su mente como un relámpago: el demonio de 200 brazos, Brosh, frente a él. El momento en que todo parecía perdido. Y entonces… el rayo. Esa electricidad amarilla que brotó de sus brazos sin que él lo pidiera, sin que lo controlara, salvando su vida en el último instante.
*Flashback. *
Brosh lanzándose hacia él. Keds sin escapatoria. Y de repente, ¡CRACK! Un estallido de luz amarilla, electricidad pura surgiendo de sus puños, impactando al demonio y matándolo.
*Presente. *
Keds: Allí salió… ¿Y ahora? ¿Ahora no puedo ni siquiera hacer una chispa en mis pies?
Golpea la roca una vez más, más débil esta vez. Su cuerpo ya no puede más. Las lágrimas caen sobre sus manos heridas, mezclándose con la sangre.
Keds: ¿Por qué… por qué no puedo controlarlo?
El silencio del bosque es su única respuesta. Solo el viento y la nieve, indiferentes a su dolor
Continuará!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com