Magic Demon - Capítulo 44
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Capítulo 44: capitulo 44: el poder de Ichi
Ichi: ¿Que cómo sé que eres Akuman?
Keds, temblando, lo ve sin poder apartar la mirada. Su cuerpo, aún agotado del entrenamiento, apenas responde. Las manos ensangrentadas tiemblan a sus costados.
Keds: Pero… ¿por qué sabes que soy Akuman?
Ichi inclina la cabeza, su sonrisa perturbadora nunca desapareciendo. Los puntos rosas en su cara parecen brillar por un instante.
Ichi: ¿Crees que te diré, Keds Akuman?
Keds tiene una cara confundida. El miedo y la confusión se mezclan en sus ojos. ¿Cómo sabe esta demonio su nombre? ¿Cómo sabe su apellido? Acaba de despertar, su cuerpo no responde, y frente a él hay una criatura que lo conoce sin haberlo visto antes.
La nieve sigue cayendo entre ellos, silenciosa e indiferente al terror del joven soldado
Ichi da un paso más hacia él
Ichi: Tranquilo, Akuman… no voy a matarte todavía
Keds frunce el ceño.
Keds: ¿Qué quieres entonces?
Ichi lo observa como si fuera algo interesante
Ichi: Solo quería ver si el humano que gritaba tanto… realmente es fuerte
Keds: ¿Qué… gritaba? ¿A qué te refieres?
Ichi: Sé tus debilidades, Akuman.
Keds: ¿¡Cómo lo sabes!?
Ichi se lleva un dedo a los labios, como si saboreara la confusión del chico.
Ichi: No lo sé… ¿será que alguien entrenaba?
Keds da un paso atrás, sus ojos abriéndose con incredulidad.
Keds: No me digas que tú…
Ichi, sonriendo, dice:
Ichi: Así es.
Y aplaude a Keds. Un sonido seco, burlón, que resuena entre los árboles nevados.
Keds siente cómo la sangre se le hiela. Esta demonio lo ha estado observando todo el tiempo. Su entrenamiento. Sus fallos. Su desesperación. Sus lágrimas.
Ichi: Te vi llorar, Keds Akuman. Te vi golpear rocas hasta sangrar. Te vi intentar sacar rayo de tus pies y fracasar una y otra vez.
Su sonrisa se ensancha.
Ichi: Fue… entretenido.
Keds aprieta los puños, la sangre fresca brotando de sus nudillos abiertos. El miedo sigue ahí, pero algo más comienza a crecer en su pecho. Algo caliente. Algo furioso
Keds: ¿Todo este tiempo… me estuviste mirando?
Ichi se encoge de hombros con una sonrisa torcida
Ichi: Claro. Un humano gritaba tanto que era imposible ignorarlo
Da un paso hacia él, la nieve sin hacer ruido bajo sus pies
Ichi: Tranquilo, Akuman… no vine a matarte todavía
Keds frunce el ceño.
Keds: ¿Entonces qué quieres?
Ichi lo observa como si fuera algo curioso, como si estuviera mirando un animal extraño
Ichi: Solo quería ver si el humano que gritaba que exterminaría a todos los demonios… realmente es fuerte
El viento sopla entre los árboles. La nieve gira alrededor de ellos
Keds baja un poco su postura, preparándose
Ichi levanta una mano lentamente, su sonrisa volviéndose más salvaje
Ichi: Así que… muéstrame
Ichi: Aunque la verdad… eres demasiado extraño. Un humano con dos magias. Primera vez que veo eso.
Keds: ¡Maldición! ¡Ahora lo sabes tú! ¡Demonio, debes morir!
*Keds en su mente: *
*Keds: No puede ser… puede que muera. Ya que estoy cansado de tanto entrenamiento… ¿Qué hago? ¿¡Qué hago!? *
El pánico recorre su cuerpo. Sus músculos aún arden por las horas de ejercicio. Sus manos sangran. Su Glos está casi agotado. Y frente a él, una demonio que lo ha estado observando todo el tiempo, que conoce su secreto, que sabe que tiene dos magias.
Ichi da otro paso adelante, su sonrisa nunca desapareciendo.
Ichi: ¿Cansado, pequeño Akuman? ¿Crees que puedes vencerme así?
Keds traga saliva. Su mente corre a mil por hora buscando una salida, un plan, algo. Pero solo encuentra miedo y agotamiento.
Ichi: Qué divertido será verte intentarlo
Keds aprieta los dientes, su respiración pesada en el aire frío
Keds: Cállate…
Ichi levanta una ceja, divertida
Ichi: ¿Hmm?
Keds baja un poco su postura, temblando pero decidido
Keds: No importa si estoy cansado….
Aprieta sus puños sangrantes
Keds: Si te dejo vivir… contarás a otros demonios mi secreto
Sus ojos se endurecen
Keds: ¡Así que tengo que matarte aquí!
Por un segundo el bosque queda en silencio
La nieve cae entre ellos aunque son pequeños copos, está cayendo
Ichi inclina la cabeza, su sonrisa creciendo.
Ichi: Me gusta esa mirada…
Sus ojos rojos brillan
Ichi: Ven, pequeño Akuman
Keds, furioso, se lanza hacia Ichi con un grito desgarrado. Sus puños ensangrentados buscan impacto, buscan daño, buscan algo.
Ichi se defiende con sus brazos, moviéndose con una fluidez extraña, bloqueando cada golpe. Mientras Keds le pega en sus brazos una y otra vez, el sonido de los impactos retumba en el bosque.
Varios choques pasan. Keds golpea, Ichi bloquea. Keds vuelve a golpear, Ichi sigue bloqueando.
Keds hace una voltereta hacia atrás para crear distancia. Jadea, sus brazos temblando.
Y lanza una bola de fuego. La primera se desvía, estrellándose contra un árbol. Tira otra, concentrándose, enfocándose… y esta vez le da.
El impacto golpea el hombro de Ichi. Llama y humo.
Ichi: ¡Qué dolor!
Pero su sonrisa no desaparece. Ichi pone enfrente su mano y de ella surge una energía demoníaca de color verde, retorcida y vibrante, y va hacia Keds.
Keds, rápido, la esquiva por puro instinto.
¡BOOM! Bastante humo y algunas nieves se levantan, junto con pequeñas rocas que vuelan por el impacto.
Keds corre entre el humo, buscando posición, buscando oportunidad. Pero no es suficiente. Sus piernas fallan. El agotamiento lo alcanza.
Cae al suelo, cansado, jadeando como un animal herido.
Ichi se ríe con una risa burlona, avanzando lentamente hacia él.
Ichi: ¿En serio, niño Akuman? ¿Ese es todo tu poder?
Keds: ¿Acaso… moriré?
Dice cansado, con sus brazos sangrando abundantemente ahora, la fuerza abandonando su cuerpo.
Pero de la nada, una sombra se ve. Una figura rápida, silenciosa, que se pone en frente de Keds.
Keds intenta ver quién es, pero su visión está nublada por el agotamiento. Solo alcanza a distinguir un pelo blanco, una espalda ancha cubriéndolo.
Ichi detiene su avance, su sonrisa vacilando por primera vez.
Ichi: ¿Quién eres?
Continuará!
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