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Magic Demon - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 capitulo 5 El alcance de las cadenas
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5: capitulo 5: El alcance de las cadenas 5: capitulo 5: El alcance de las cadenas Keds y Korid, al ver al demonio, se asustan.

El miedo se refleja en sus rostros por un instante, pero rápidamente muestran una fuerte determinación.

A pesar del peligro, ambos están listos para pelear.

Algunos soldados mágicos se acercan apresurados y les gritan que no peleen.

Keds mira a Korid con seriedad.

Keds: Hermano, ya vengo.

Sin esperar respuesta, Keds corre hacia un lugar lleno de escombros de la capital Korid queda frente a frente con el demonio Krapus.

La presión que emana de él hace temblar el aire.

Krapus ríe de forma perturbadora.

De repente, varias cadenas salen disparadas hacia Korid.

Antes de que puedan alcanzarlo, otras personas se interponen y lo empujan fuera del alcance.

Algunos no logran resistir el ataque y caen.

Korid observa la escena con los ojos abiertos por el impacto.

Mientras tanto, varios ataques se lanzan contra Krapus.

Magia de fuego, viento y otras técnicas chocan contra su cuerpo.

Krapus salta con agilidad, esquivando los golpes como si no significaran nada.

Las explosiones resuenan por toda la capital.

Boom.

Boom.

Korid no logra ver nada.

El humo es tan denso que apenas puede distinguir formas frente a él.

Las explosiones continúan resonando a su alrededor.

Aun así, Korid reúne valor y avanza hacia el humo.

De pronto, la escena frente a él lo deja completamente impactado.

Krapus aparece entre la neblina, con cinco cadenas saliendo de su cuerpo, atravesando a cinco soldados mágicos.

Los cuerpos quedan suspendidos en el aire.

Korid abre los ojos, paralizado por el horror.

De repente, una cadena se lanza directamente hacia él.

Korid reacciona a tiempo y la esquiva por poco.

Sin dudarlo, lanza varios ataques de agua contra el demonio.

Pero una de las cadenas se mueve por sí sola y protege a Krapus, bloqueando las técnicas sin dificultad.

Korid se queda sin saber qué hacer.

Korid piensa: No puede ser… ¿por qué tengo tanto miedo?

Maldición… maldición… Desde los escombros emerge Keds.

Su respiración es agitada.

Al alzar la vista, ve al demonio frente a ellos.

El miedo lo atraviesa… pero aun así corre hacia adelante.

En su mano comienza a formarse una bola mágica de fuego Krapus lo observa… y se ríe.

Korid grita con desesperación: ¡Keds, no vayas!

¡Es inútil!

¡Aún no controlas tu Glos, nooooo!

Pero ya es demasiado tarde.

Cinco cadenas se lanzan a gran velocidad hacia Keds.

¡Hermanitooooo!

El grito de Korid rompe el aire.

Ese grito es escuchado a lo lejos.

Yamito y Sunzuki, quienes corren al campo de batalla.

Cuando llegan… El mundo parece detenerse.

Entre los restos de la capital yace Keds.

No se mueve.

No responde.

Su mirada está perdida, fija en el vacío.

Korid se queda inmóvil.

Sus piernas fallan.

Cae al suelo.

Las lágrimas brotan sin control.

No quiere aceptar lo que ve.

Krapus avanza lentamente, dispuesto a atacar de nuevo Pero en un instante, Yamito se mueve.

Su espada corta el aire e intercepta el ataque.

Sunzuki se coloca frente a Korid, sujetándolo con fuerza.

Krapus da un salto hacia atrás, alejándose.

Una sonrisa torcida se dibuja en su rostro.

El silencio vuelve a caer sobre el campo de batalla.

Korid, de rodillas y temblando, dice entre sollozos Korid: ¿acaso… mi hermano está muerto…?

Sunzuki lo mira en silencio unos segundos.

Luego responde con voz firme: Sunzuki: es lo más probable.

Pero no te derrumbes.

Si quieres seguir adelante, debes superarte.

Korid aprieta los puños, llorando con rabia: Korid: ¿y qué va a saber usted de perder a su familia…?

Sunzuki sonríe levemente, una sonrisa triste.

Sunzuki: soy el único que quedó con vida.

Sunzuki: mi padre, mi madre… y mis cuatro hermanos murieronaun así, sigo aquí.

Me hice fuerte Sunzuki: tú también puedes hacerlo.

Korid baja la cabeza.

Sus lágrimas caen al suelo Mientras tanto, Yamito da un paso al frente y fija su mirada en Krapus.

Yamito: dime… ¿todo esto es por el Rey de la capital?

Krapus ladea la cabeza y sonríe con burla.

Krapus: tú lo sabes bien.

El Rey es una pieza clave en nuestro plan.

Yamito cierra los ojos un instante.

Luego los abre con furia contenida.

Yamito: lo sé… Yamito: y por eso mismo, te mataré.

Yamito desenvaina su segunda katana.

Ahora sostiene una espada en cada mano.

Krapus suelta una carcajada.

Krapus: jajajaja… Krapus: ya he acabado con cuarenta y cinco soldados mágicos hoy.

Krapus: incluido ese chico llamado Keds.

Yamito frunce el ceño, pero no retrocede.

Krapus se enfurece.

Sus cadenas se agitan.

Krapus: ¿acaso estás ciego?

Krapus: mira bien… su cuerpo ya no responde, el está muerto El viento sopla con fuerza La tensión cubre el campo de batalla Krapus suelta una risa baja y perturbadora.

Krapus: jajajaja… Krapus: pero hay algo que no te he dicho.

Krapus: estas cadenas… tienen la sangre de alguien muy especial.

Yamito abre los ojos con sorpresa.

Aprieta con fuerza sus katanas.

Yamito: no me digas que es de… Un silencio pesado cae sobre el campo de batalla.

El viento se detiene por un instante.

Yamito grita, incrédulo: Yamito: ¡¿el Rey de los demonios?!

Krapus sonríe de forma retorcida.

Sus cadenas tiemblan, como si respondieran a ese nombre Krapus: ahora lo entiendes… Krapus: por eso nada de lo que intenten funciona Mientras tanto, algo imposible comienza a suceder.

Los pedazos del cuerpo de Keds, aún cubiertos de polvo y sangre, empiezan a moverse.

Lentamente… muy lentamente… se van uniendo.

Korid abre los ojos, paralizado.

Krapus observa la escena con una sonrisa torcida.

Krapus: jajajaja… ¿lo ves?

Krapus: ya está haciendo efecto.

Krapus: el cuerpo de él… y el de los demás… se convertirán en… Yamito se da cuenta al instante.

Sus ojos se abren con horror.

Yamito: ¿¡en demonios!?

Yamito gira bruscamente hacia Sunzuki.

Yamito: ¡Sunzuki!

Yamito: esto es serio, no te debes confiar.

Las cadenas de Krapus se enrollan a su alrededor.

Con un salto veloz, se impulsa hacia los cielos de la capital, riendo sin parar.

Krapus: jajajaja… ¡nos volveremos a ver!

Yamito lo observa alejarse y comprende la verdad demasiado tarde.

Yamito: mierda… Yamito: ¿¡va hacia el Rey de la capital!?

Sunzuki gira la cabeza, alarmado.

Sunzuki: ¿¡qué!?

Esto continuará!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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