Magic Demon - Capítulo 8
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8: capitulo 8: la plática parte 1 8: capitulo 8: la plática parte 1 Cuando Krapus llega al palacio central, fija su mirada directamente en Fah, el Rey de la capital.
Fah lo observa con calma y le habla con firmeza Fah: dime, demonio… yo soy tu objetivo, ¿no?
Krapus sonríe Krapus: claro.
Eres el objetivo de todos los demonios Fah asiente levemente.
Fah: me lo imaginaba.
Es por el Rey de los demonios, ¿no es así?
Krapus: así es.
Haré lo que sea para llevarte con nosotros.
No importa si muero… hay muchos demonios que vendrán por ti después Krapus ríe macabramente Fah: entonces no te dejaré hacerlo.
Si tengo que pelear, pelearé.
Aunque me imagino que no solo me buscan a mí, ¿verdad?
Krapus frunce el ceño.
Krapus: ¿a qué te refieres con eso?
¿Hablas de los fragmentos mágicos?
Fah: así es.
Krapus: de hecho… sí los estamos buscando.
Pero tú también eres importante Fah: todo por el Rey de los demonios, ¿no es así, demonio de cadenas?
Krapus: así es,Todos los demonios trabajamos para él Todo… por el Rey demonio Krapus vuelve a reír Krapus: te atraparé sin matarte Fah sonríe con tranquilidad.
Fah: ya lo veremos.
Hace tiempo que no uso mi magia Krapus: ¿y cuál es?
De repente, del suelo del palacio central emergen enormes manos de piedra que atrapan las piernas de Krapus Krapus, sorprendido, grita: Krapus: ¿magia de piedra?
Fah: así es El Rey sonríe con seguridad Mientras tanto, en otro lugar de la capital… Keds y Korid se encuentran exhaustos, respirando con dificultad Keds: no puede ser… ¿por qué Kedsi escapó?
Korid aprieta el puño con fuerza Korid: sí… es extraño,Es muy fuerte, pero dijo que casi no tenía energía Se cansa rápido, aunque sea poderoso Korid baja la mirada, lleno de tensión En el palacio central, las enormes manos de piedra se cierran con fuerza, rompiendo las piernas de Krapus La sangre cae al suelo mientras el demonio grita de dolor Krapus, jadeando, dice con odio Krapus: eres fuerte… pero aun así, te llevaremos… Luego escupe sangre Rey Fah lo observa con calma Fah: dime algo entonces.
Si yo soy tan importante… ¿por qué buscan los fragmentos mágicos?
Krapus: maldita sea… Solo te diré esto: creemos que tu poder es suficiente.
Fah levanta una ceja.
Fah: ¿en serio?
Entonces dime… ¿cuántos fragmentos mágicos tienen?
Krapus sonríe con burla.
Krapus: no te diré nada.
Krapus (en su mente): mierda… me está costando regenerarme.
Nos quedan 20 fragmentos mágicos… sí, 20… jajaja… Ríe en silencio.
Fah da un paso al frente Fah: parece que eres débil.
No eres un verdadero… Krapus lo interrumpe gritando: Krapus: ¡claro que no lo soy todavía!
¡Pero algún día lo seré, estúpido!
Mientras habla, una de sus piernas ya se ha regenerado.
La otra apenas va por la mitad Fah suspira Fah: estoy siendo generoso.
Si no, ya te habría matado.
De pronto, Fah desaparece.
Y en un instante… aparece justo detrás de Krapus.
Krapus, aterrorizado, suda frío.
Krapus: ¿qué es esa velocidad…?
Fah habla con total calma.
Fah: estás asustado.
Me teletransporté usando mi magia de piedra.
Krapus, confundido, pregunta: Krapus: ¿cómo…?
Fah: es una técnica difícil.
Cada piedra mágica tiene algo especial que me permite hacerlo.
Krapus: ¿qué es lo especial?
Fah: Cada piedra tiene un código Krapus: ¿código…?
Fah: un código mágico que yo mismo coloqué.
Mientras ese código exista en la piedra, puedo teletransportarme a la piedra mágica más cercana.
Krapus (pensando): es fuerte… no, es increíble… Mientras tanto, su otra pierna termina de regenerarse Krapus frunce el ceño.
Krapus: ¿un código…?
Eso es raro Fah asiente con tranquilidad.
Fah: ah, cierto.
Un código mágico.
Un código que creé para que cualquier persona, incluso con una pizca de su magia, pueda teletransportarse al código más cercano Krapus lo mira con interés.
Krapus: eso es… demasiado interesante.
Fah sonríe levemente Fah: ¿verdad que sí?
Krapus aprieta los dientes.
Krapus: mierda… Con furia, Krapus lanza sus cadenas y corta las manos de piedra, luego da un salto hacia atrás para tomar distancia.
Krapus (en su mente): Rey demonio… debemos hacerlo.
Krapus, lleno de odio, mira fijamente a Fah y corre directo hacia él.
Pero en un instante… Fah se teletransporta.
Una y otra vez.
Aparece y desaparece alrededor del demonio Krapus lanza sus cadenas hacia Fah, pero todas son esquivadas con facilidad.
Fah, con voz firme, dice: Fah: no me derrotarás Del suelo emergen nuevamente enormes manos de piedra que atrapan al demonio.
En ese momento, dos presencias llegan al lugar Aparecen Yamito y Sunzuki.
Fah se da cuenta y gira la cabeza.
Fah: ah… hola, Sunzuki.
Hola, Yamito.
Sunzuki y Yamito avanzan un paso al frente y hablan con respeto: Sunzuki y Yamito: no pelee.
Nosotros nos encargaremos, señor Fah, Rey de la capital Esta historia continuara!
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