Mago de la Muerte con un Talento de Rango SS - Capítulo 109
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109: Capítulo 109 109: Capítulo 109 —Como los tres primeros están predeterminados, ahora es momento de elegir el objeto y la habilidad.
—Pedro dejó de hablar y miró a Aaron, que estaba sorprendido tras oír las generosas recompensas que daba la academia.
—Ah, pareces sorprendido por estas recompensas —se rio Pedro, mirando la cara de sorpresa de Aaron.
Aaron asintió.
—Aunque la academia no reveló las recompensas exactas para los diez primeros, no pensé que fuera a dar tanto —dijo con sorpresa.
La academia no tenía por qué dar tanto.
Una vez que los estudiantes se gradúan, no hay garantía de que apoyen a la academia o a la sociedad humana.
Son muchos los talentos que han traicionado a los humanos en busca de más para sí mismos.
Aunque creyeran que los talentos no traicionarían a la sociedad humana, solo era el principio del año.
Aún quedaban muchos meses del primer curso.
Con el tiempo se podían descubrir muchos talentos, quizá incluso mejores que los que brillaron al principio.
Muchos que brillaron con fuerza al principio se apagaron más tarde.
Esto había ocurrido muchas veces, y también a la inversa: alguien que parecía tener menos talento brillaba más adelante en la vida y se convertía en alguien importante, pero no se podía hacer nada al respecto.
Ni la Alianza ni las academias pueden apostar por todo el mundo con la esperanza de que brillen más adelante.
Solo pueden apoyar a los que brillan en el momento.
Si alguien demuestra talento más adelante, las academias empiezan a invertir en esa persona.
Hoy en día no hay tanta parcialidad en las decisiones de la Alianza como antes.
La Alianza aprendió la lección muchas veces, lo que le permitió ser menos parcial.
Las academias siguen el mismo camino que tomó la Alianza.
—
—Jaja —se rio Pedro—.
Esto no le cuesta mucho a la academia.
—Es un secreto a voces, pero nadie habla de ello.
Ya sabes, la regla de usar créditos para todo en la academia se introdujo por los gorrones que consumían un montón de recursos, pero no hacían nada para conseguirlos, ni tampoco para ayudar a la Alianza más adelante.
—Para evitar que esas situaciones se repitan, se puede acceder a todo siempre que se tengan créditos.
Antes, las clases, el acceso a la biblioteca y a las mazmorras, todo era gratis.
—El mundo no es tan pacífico como todos creen.
Hay muchos peligros al acecho.
Por eso, para mejorar rápidamente, al principio se regalaban muchas cosas.
Esto se debía a que no les costaban mucho a los de alto rango que las conseguían, pero, como ya he dicho, eso solo creó gorrones, que son los parásitos de la sociedad.
—Así que ahora se puede acceder a todo siempre que se pueda pagar.
Por supuesto, esto también causó problemas, ya que, fuera como fuera, no era fácil conseguir créditos a un ritmo rápido.
Todo el mundo tiene una energía limitada, por lo que el ritmo de crecimiento de los despertados con talento se redujo.
—Para evitarlo, se celebraron competiciones y se otorgaron recompensas.
Para los mejores talentos, las recompensas siempre serían generosas, para que pudieran crecer más rápido.
Tras escuchar esto, Aaron comprendió la política de la academia sobre el uso de los Créditos Crepúsculo.
Había pensado que algo así debía de ser la razón, pero no tenía el conocimiento profundo para entender el motivo.
Ahora sí lo tenía.
—Entiendo, gracias por la aclaración —dijo Aaron con una sonrisa.
Comprendió que aquel hombre, Pedro, quizá no era una mala persona, pero no podía revelarle sus secretos, ya que eso podría meterle en problemas.
Sin embargo, podía ser cordial con él y contarle algunas cosas, excepto los secretos fundamentales, como su talento y las recompensas que obtuvo de aquel ser después de que su grado se convirtiera en Poco Común.
Hacía cientos de años que la magia había aparecido en este mundo, pero solo un centenar había alcanzado el Grado Poco Común, lo que significaba que se había mantenido en secreto.
Solo unos pocos lo sabían.
Si revelaba un secreto así, todo el mundo se lanzaría a alcanzar ese estatus.
Eso significaría más competencia, lo que atraería la ira de los otros 99, ya que ahora tendrían una fuerte competencia y no podrían alcanzar el siguiente grado.
Por tanto, de esas cosas, nunca podría abrir la boca.
—
—Está bien.
Ahora, es momento de elegir las dos últimas recompensas.
Aquí tienes la lista de objetos y la de habilidades disponibles para que elijas —dijo Pedro mientras le daba a Aaron dos listas para que eligiera sus recompensas.
Aaron tomó primero la lista de habilidades.
Ya le había echado el ojo a una.
Quería comprobar si estaba disponible para elegir y si había alguna parecida que fuera mejor que la que había pensado conseguir.
Si había alguna mejor disponible, lo mejor era elegirla.
Si elegía por error una habilidad más débil, saldría perdiendo.
Así que decidió revisar primero la lista.
Aaron tenía razón, había una habilidad mejor que Identificar.
El nombre de la habilidad era Análisis.
No solo podía darte el nombre, sino también dónde y cómo podía usarse.
Normalmente es una habilidad para los profesionales Tasadores y Artesanos, pero otros también la aprenden para identificar recursos útiles durante sus aventuras en el exterior.
Seleccionó rápidamente la habilidad como recompensa.
En la lista de objetos disponibles para seleccionar, solo había unos pocos anillos.
Como Mago, normalmente necesitaba algo que pudiera ayudarle a reponer Maná o a aumentar el poder de sus habilidades, pero en su caso, no era necesario.
Tenía un INT y una SAB muy altos, que se encargaban de esos problemas.
En situaciones normales, ese tipo de problemas ni siquiera existirían.
Así que los ignoró.
Lo que le atrajo fue un anillo de defensa.
No tenía potenciadores, pero sí una habilidad defensiva.
Cada vez que un ataque fatal estuviera a punto de alcanzar a su portador, lanzaría un escudo defensivo que podría detener fácilmente un ataque de Rango-3.
Incluso podía neutralizar los ataques más débiles de Rango-4.
Este anillo debería haber tenido una clasificación mucho más alta, pero solo poseía esta habilidad y nada más.
Los objetos de mayor rango suelen tener múltiples usos.
Además, el anillo solo se activaba ante un ataque fatal.
De los ataques normales, uno tenía que defenderse por otros medios.
Por eso, el anillo solo estaba clasificado como un objeto de Rango D de grado medio.
Para otros, esto podría no ser útil, pero para Aaron, sí que lo sería.
Su nombre estaba en la lista del Culto.
Así que, si tenían la oportunidad, intentarían deshacerse de él.
Disponer de tales medidas de protección era necesario para él.
—Señor, elijo estos dos —dijo Aaron tras echar un último vistazo a las dos listas, asegurándose de que no se le escapaba nada mejor.
Cuando vio los objetos, Pedro se sorprendió un poco, pero no dijo nada.
Cada cual tiene su propio camino que recorrer.
Él no tenía derecho a interferir en eso.
Tras confirmar los objetos que Aaron había seleccionado, Pedro sacó las recompensas.
—Buena suerte, chico —dijo, sin más.
Aaron sonrió y asintió mientras recogía sus recompensas.
—
Tras recoger las recompensas, Aaron fue primero a despedirse de Zara y, después de unos minutos de charla, se marchó con la intención de ir a la biblioteca, pero unos estudiantes arrogantes le bloquearon el paso.
—Oye, ¿eres Aaron Skyhart?
—le preguntó uno de aquellos estudiantes arrogantes.
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