¡Maldito mundo, Es demasiado grande! - Capítulo 42
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42: Capitulo 42 “Personaje secundario” 42: Capitulo 42 “Personaje secundario” “Oyeee, despierta” ¿Mmhhh…?
¿quién esta molestando?
Para mi molestia, Seguido de esas palabras, sentí una fuerte cachetada.
“Ah!” Desperté de un salto, buscando rápidamente al culpable.
No tarde en darme cuenta que era Hernesto, quien estaba a mi lado, el que me había dado un golpe para despertarme.
No dude ni un segundo en lanzarme hacia él, con el objetivo de devolverle el golpe.
Pero una mano se posó en mi hombro, sosteniéndome en mi lugar “Lukas” Ay mierda…
Esa voz es de mi madre.
Con miedo, me di la vuelta, encontrándome a Selira.
Con solo mirar su cara pude darme cuenta que esto se pondría difícil.
“¿Qué piensas que hacías?, dijiste que solo saldrías a jugar y te encontré en el hospital del gremio” Cada palabra estaba cargada de ira y sus ojos me miraban fijamente.
“S-si…
tal vez…
Velric y yo fuimos a una práctica de mazmorras…” Al instante de que termine de hablar, una fuerte presión cayó sobre mi hombro, que me hizo doblarme ante el dolor.
Solté un quejido mientras la fuerza aumentaba, era tanta que tuve que preguntarme como mi brazo no se rompía.
“¡Nadie te dio permiso para eso!” ¡Mierda, no es para tanto!
Aunque quería decir eso, la mirada de Selira no lo permitía.
No había ningún tipo de duda de que, si llegara a hablar, el problema solo empeorara.
“¿¡Que le diría a tu padre si tu resultabas más herido de lo que estas!?” “¡L-lo siento!” “¡Señora selira, lo estas dañando!” Hernesto se acercó a nosotros, intentando empujar la mano de Selira de mi hombro.
Pero solo acabo recibiendo un empujón que lo hizo acabar en el suelo.
“¡Silencio!, ¡No te metas!” La cosa se estaba poniendo extremadamente caliente, por lo que tuve que quitar la mano de Selira a la fuerza.
“¡Basta, no fue para tanto!” Le grite, visiblemente frustrado.
Luego de unos instantes recobre el sentido.
Mi fuerza había aumentado notablemente.
Lo normal sería que ese simple esfuerzo acabara cansándome.
Ahora mi cuerpo incluso se sentía tan liviano como una pluma.
Selira, quedo impactada, manteniendo su vista en mi antes de girar su cabeza enojada.
Se puso a murmurar algunas cosas que no escuche, ya que apretaba la mandíbula y no dejaba que ninguna palabra saliera.
Salte de la cama y ayude a Hernesto a levantarse.
Puse mi mano en su hombro y le murmuré.
“Déjanos solos, tal vez pueda calmarla” Ante mis palabras, Hernesto asintió, dándose la vuelta y saliendo de la habitación.
Cuando giré hacia atrás, fui sorprendido por Selira, quien se abalanzo hacia mí y sujeto mi rostro.
“¿No te hiciste daño, verdad?, ¿no tienes una herida interna?” Sin preguntarme, empezó a revisar cada parte de mi cuerpo.
Tuve que empujarla otra vez, pues estaba siendo extremadamente molesta.
“¡Basta!, ¿que sucede?” Le pregunte, sorprendido por su forma de actuar.
Ella siempre había sido sobreprotectora, pero nunca había llegado a este punto.
“¿¡No lo entiendes!?, ¿¡qué voy a hacer si tu padre te ve así!?” “¡Deja de preocuparte por lo que diría mi padre!”.
No entendía la obsesión, pero mis dudas se aclararon rápidamente.
“¿¡Cómo te atreves!?” – ¡Bofetada!
Una fuerte cachetada resonó por la habitación, seguida de mi cuerpo cayendo hacia atrás por el impulso.
No se parecía a ninguna que había recibido en mi anterior mundo.
¿Esta estaba cargada de…
ira o miedo…?
Luego del golpe, la habitación se quedó en silencio, esos simples segundos se sintieron como una eternidad.
La expresión de Selira cambio a una de horror puro.
Se agacho y tomo mi rostro entre sus manos, acercándose para verme mejor “¡H-hijo, lo siento!, ¡no fue mi intención, tienes que creerme!” El golpe me había aturdido un buen rato.
Nunca pensé que esta mujer me levantaría la mano o hiciera algo parecido…
¿¡Como se atreve!?.
Todo mi cuerpo hervía de rabia.
No lograba entender su simple osadía para levantarme la mano.
Mi enojo fue tanto que pensé en devolverle el golpe.
En ese momento, la puerta detrás nuestra se abrió, era una mujer que llevaba una bandeja cargada de cosas.
“¿Eh?, ¿qué sucede?” Ante su pregunta, Selira se puso de pie al instante, haciendo lo mismo conmigo.
“No es nada, quiso salir de la habitación.
Dice que no le pasa nada” Su facilidad a la hora de mentir me sorprendió.
No tenía cara de que era una mentirosa, pero sus palabras cambiaron mi percepción de ella.
“Oh…
Eso pasa siempre.
Siéntate en la cama, voy a revisarte” Hice un gran esfuerzo en calmarme y hacer lo que la mujer dijo.
Solo me reviso de manera rápida y declaro que no había sucedido nada a mayores.
El veneno fue curado correctamente, por lo que podía irme sin algún problema Al salir afuera de la habitación, vi a Hernesto con su abuelo.
Este último estaba hablando con un hombre de pelo largo que sudaba profusamente.
Creo que es el dueño del gremio.
“Vámonos, hablaremos en casa” Sin dejar un momento para que me oponga, Selira me empujo tras ella.
Salimos tan rápido que ni siquiera pude despedirme de Hernesto.
<<<>>> “¿¡Acaso sabes el miedo que pase!
¡No, no lo sabes, nunca piensas!” En cuanto entramos a la casa, Ella me empujo hacia el suelo, donde se dedicaba a darme varios golpes.
Tuve que resistir cada uno de ellos, cubriendo mi rostro.
Luego de un largo rato de esta manera, parecía que se había cansado, pues se detuvo y me miró fijamente mientras jadeaba.
“¡Ah!, ¿estas muy herido?
No puedo dejarte así, levántate, tengo que limpiarte” Cambio su actitud en un santiamén, ayudando a levantarme y llevando al baño para limpiarme la suciedad de la cara.
Ya es la…
segunda o tercera vez que cambia de actitud, se está volviendo cansador.
Mi rostro lo reflejaba, aunque no era lo suficientemente alto como para alcanzar el espejo, podía sentir un temblor en el ojo.
“Espero que lo entiendas, hago esto por tu bien.
No puedes dejar que él te vea así” Su cara llevaba una sonrisa falsa y su voz no tenía la suficiente convicción.
Además, sus ojos solo mostraban desesperación absoluta por que le crea “Si mama” Trague cada una de mis insultos y agache la cabeza.
Aún que no podía soportar el trato, tampoco tenía que hacer algo que solo acabe empeorando está situación
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