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Mamá Loba: Criar a un Cachorro, Reclamada por su Papá Bestia - Capítulo 208

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Capítulo 208: Capítulo 208: La sinceridad de un hombre (I)

—Si… si la ha tratado bien y le ha dado todo, pero ella aun así quiere irse, entonces… —Vestor tragó saliva. Sabía que su respuesta enfurecería sin duda al Rey Bestia, pero estaba reflexionando sobre sus errores del pasado y prefirió exponer la verdad en lugar de intentar complacerlo—. Entonces no hay nada que se pueda hacer, Mi Rey.

—¡¿Qué quieres decir con que no hay nada que se pueda hacer?! ¡Te estoy pidiendo tu opinión!

El corazón de Vestor dio un vuelco cuando el Rey Bestia alzó la voz. Temblaba un poco, pero se mantuvo firme en su respuesta.

—Forzar a una mujer a quedarse a su lado cuando no quiere solo conducirá a la tragedia, Mi Rey. Las mujeres de todas las especies son sensibles y les gusta mostrar sus emociones. Si son infelices, entonces usted sabrá que son infelices —dijo Vestor—. Y si la esposa es infeliz, entonces toda la familia también lo será. Así que mi mejor consejo es que la deje elegir y la deje marchar si así lo decide.

Kael pensó que el consejo de Vestor en realidad tenía sentido, pero eso solo lo contrarió más porque seguía creiendo que debía de haber una forma de resolverlo para asegurarse de que Sisi se quedara.

—¿Qué tal si la convierto en mi reina ahora? —preguntó Kael—. Podemos celebrar la ceremonia necesaria más tarde, a finales de la primavera, ¡pero me aparearé con ella ahora y, una vez que la marque, tendrá que quedarse conmigo!

—Mi Rey… ¿no es eso…? —Vestor volvió a tragar saliva. Esta vez sintió que se le solidificaba, porque le costaba más tragar—. ¿No es eso… una violación? Si ella no quiere, entonces la estaría forzando, y algo tan vil nunca acabará bien…

Una vez más, Kael se quedó sin palabras porque lo que Vestor había dicho era correcto. Ya había hecho llorar a Sisi una vez cuando perdió el control, y si lo hacía una segunda vez, más le valdría cortarse su propia polla como castigo.

Al final, Kael solo pudo quedarse sentado en silencio, pues no sabía qué hacer.

Vestor rara vez veía a su Rey con un aspecto tan abatido y, aunque no sabía cuál era el problema entre el Rey y la Señora, se sintió obligado a darle al menos un poco de esperanza.

—Mi Rey, ¿por qué no intenta acercarse más a la Señora?

Kael alzó la cabeza y se quedó mirando a Vestor, esperando a que continuara.

Vestor carraspeó y explicó: —No sé qué la está llevando a querer separarse. Pero he experimentado algo así de primera mano con mi primera esposa. No nos llevábamos bien, siempre discutiendo y peleando cada vez que nos veíamos. De hecho, mi primera esposa casi me dejó.

Pensé que nuestro matrimonio había llegado a su fin, pero aun así quise rememorar los buenos momentos que habíamos vivido y decidí estar más cerca de ella.

Despejé mi agenda y pasé los días y las noches con ella. Hice todo lo posible por hacerla feliz y para que supiera lo importante que es para mí.

Al final, acabó sincerándose conmigo sobre su problema y lo solucionamos hablando.

A día de hoy seguimos casados y en una situación mucho mejor. Aunque no puedo pasar todos los días con ella…

—Esa es la consecuencia de tener demasiadas esposas —se mofó Kael—. No entiendo por qué querrías tener tantas. Yo solo quiero una, y esa mujer tiene que ser Sisi.

—Entonces tiene que demostrar su seriedad, Mi Rey. Puesto que la quiere de verdad, ella necesita ver su sinceridad —aconsejó Vestor—. El corazón de una mujer puede ser espinoso por fuera, pero tierno por dentro. Solo tiene que conseguir que se abra a usted.

Esta vez, Kael sí que escuchó el consejo, porque este también tenía sentido, pero era menos deprimente.

Lo único que podía hacer en ese momento era demostrarle a Sisi su sinceridad, para que ella reconsiderara su decisión.

Y aunque Jojo tuviera que esperar un poco más para recuperar la vista, Kael sabía que su hijo preferiría no ver nada a recuperar la vista solo para descubrir que Sisi no estaba por ninguna parte.

¿Cómo podía estar tan seguro? Porque Kael pasó su infancia con un dolor abrasador bajo la piel mientras era condenado al ostracismo y, finalmente, expulsado de la manada en la que nació.

En aquel entonces, creía que podía aguantar cualquier dolor, pero no podía soportar la soledad.

Caminaba por el bosque solo y sin miedo, porque Kael ya era fuerte a una edad muy temprana. Pero echaba de menos los momentos en los que podía acurrucarse en busca de calor con su madre biológica, que finalmente murió de desnutrición después de que todos le dieran la espalda por haber dado a luz a un monstruo.

Jojo ni siquiera conoció a su madre biológica, pero ya se había imprimado de Sisi como su madre, y perder esa calidez le haría demasiado daño.

Kael no quería que su hijo creciera retorcido como él, que se convirtiera en una máquina de matar utilizada por un señor de la guerra y tuviera que cargar con miles de pecados sobre sus hombros.

Así pues, Kael finalmente se decidió y dijo: —Tu consejo tiene sentido, Vestor. Iré a la tesorería a buscar algo para Sisi.

Después de eso, se levantó y salió de la sala del trono, mientras Vestor se quedó mirándole la espalda, pensando en qué le pasaría al reino si el Rey Bestia estaba demasiado desconsolado para gobernar.

**

A Sisi el día se le hizo corto, pues estaba ocupada preocupándose por qué hacer una vez que llegaran los ancianos de las hadas.

Le preguntó al trío de hadas cuánto tiempo habían viajado para encontrarla, y le respondieron que unos cinco días.

Pero el trío de hadas eran unos chiquillos sin entrenamiento que habían emprendido un viaje difícil, mientras que los ancianos de las hadas debían de estar dirigiéndose al Reino de las Bestias totalmente preparados.

—Creo que llegarán mañana por la mañana, Querida —calculó Crush Tutu—. Mi Abuelo dijo que los soldados tienen la capacidad de seguir el rastro de otras hadas. ¡Si siguen nuestro rastro, les será muy fácil encontrarnos!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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