Mami Villana - Capítulo 54
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54: Un camino espinoso por delante 54: Un camino espinoso por delante TILLY se despertó en un hospital.
Tan pronto como recordó todo lo que había sucedido, se llevó de inmediato las manos al vientre.
Dejó que su ira la dominara y, en el proceso, puso en peligro a Winter.
Si algo malo le sucedía a su bebé, jamás se lo perdonaría.
—El bebé está bien.
Tilly se giró hacia el dueño de la voz y se sintió decepcionada al ver al Capitán Denver en lugar de a Kiho.
Pero la noticia que le dio fue un gran alivio para ella.
—¿Está seguro, Capitán Denver?
—preguntó mientras se colocaba con suavidad las manos sobre el vientre—.
¿De verdad mi bebé está a salvo?
—Sí.
La doctora que la revisó hace un rato lo confirmó —dijo el Capitán Denver—.
Puede preguntarle a ella más tarde si tiene otras dudas.
Ella asintió.
—¿Dónde está Kiho, Capitán Denver?
¿Sigue en el castillo?
—¿Usted qué cree?
—preguntó el capitán.
Estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados sobre el pecho—.
La réplica del Fénix Rojo causó estragos en el castillo.
Por supuesto, es trabajo de los capitanes detenerla.
Se quedó sin aliento al darse cuenta de aquello.
Era vergonzoso admitirlo, pero había estado tan consumida por la ira hacía un momento que casi lo había olvidado todo.
—Por favor, dígame que el fénix no ha herido a mi marido.
—Su marido selló la réplica con éxito —dijo él—.
Los capitanes recibieron una orden de Su Majestad.
El Capitán Sherwood abandonó el castillo con el emperador.
Se suponía que el Capitán Ainsworth y yo tomaríamos el relevo, y el emperador nos pidió específicamente que nos aseguráramos de que el Capitán Kiho descansara.
Eso la preocupó.
—¿E-Está herido?
El Capitán Denver negó con la cabeza.
—El Capitán Kiho no está herido.
Pero, al parecer, su Mana se agotó cuando selló la réplica con su hielo.
Vale, eso la hizo sentirse culpable.
—Es culpa mía.
Dejé que la ira me dominara.
Por mucho que quisiera matar a esa zorra, debería haber tenido más cuidado.
—Es inevitable, ya que no le enseñaron a controlar al fénix —dijo el capitán—.
Pero es increíble que pudiera controlar una simple réplica, aunque contenga un trozo de su corazón.
Ella le lanzó una mirada dubitativa.
—Capitán Denver, tenemos muchas cosas de las que hablar.
Usted es un Mago de Fuego, ¿verdad?
Y sabe mucho sobre mí.
—Podemos hablar más tarde —dijo él con firmeza—.
Lady Prescott, todavía no es un buen momento para hablar de eso.
Después de que la réplica se descontrolara, pronto se iniciará una investigación para rastrear quién o qué causó que atacara a la princesa.
Ella tragó saliva, asustada.
—¿V-Van a descubrir que fui yo?
—No —le aseguró él con confianza—.
He manipulado la memoria del cochero para que no recuerde que la emboscaron antes.
—¿Sabía que me habían emboscado?
—Tuve un presentimiento cuando vi al Capitán Sherwood y me di cuenta de que no tenía su sombra —explicó—.
Uno de los métodos para apoderarse del fénix es hacer que tu corazón se detenga por un momento.
Sabía que la tomaría como objetivo, así que me apresuré a buscarla.
Pero aun así llegué tarde.
—Espere —dijo ella con el ceño fruncido—.
¿Está diciendo que conocía a la gente que va detrás de mi corazón?
—Sabemos que Su Alteza Real quiere su corazón —confirmó él—.
También somos conscientes de que el Capitán Sherwood y Lahara trabajan para ella.
Sospechamos también del Sumo Sacerdote, pero todavía no tenemos pruebas en su contra.
Ella se quedó estupefacta al oír aquello.
Si el Capitán Denver y su gente sabían que ella era el objetivo, entonces, ¿dónde estaban durante su primera vida?
—No lo entiendo —dijo, sacudiendo la cabeza dolorida—.
Siento que me va a explotar la cabeza.
—Como ya he dicho, le contaré todo lo que quiera y necesite saber más tarde —dijo él—.
Por ahora, borraremos todas las pistas que conduzcan el ataque hasta usted.
No se preocupe, Lady Prescott.
La protegeremos.
—¿Con quién está, Capitán Denver?
—Con los otros Magos de Fuego, por supuesto.
Ella jadeó en voz alta.
—¿No es el único…?
Él asintió con seriedad.
—Muchos de nosotros sobrevivimos a la purga, Lady Prescott.
—¿Cómo han podido esconderse de la familia real todos estos años?
—Mi familia puede sellar el Mana de un Mago de Fuego para que no sea detectado por ningún hechizo o dispositivo.
Ni siquiera los magos de la Torre Blanca pueden saber si una persona es un Mago de Fuego o no una vez que hemos sellado su poder —explicó—.
Llevamos muchos años haciéndolo.
Por desgracia, no podemos sellar el Mana especial que rodea su corazón.
Lo único que pudimos hacer por usted fue obligar a su corazón a «dormir».
Así, aunque la princesa descubrió que su corazón era el de un Mago de Fuego, no se lo arrancó nada más nacer.
No pudo reaccionar porque todavía estaba asimilándolo todo.
Si la familia del Capitán Denver hizo que su corazón «durmiera» cuando nació, entonces debían de haberla estado vigilando desde entonces.
¿Cómo es que no recordaba que hubieran estado involucrados con ella en su vida pasada?
—Lady Prescott, permítame volver a poner su corazón a dormir —dijo el Capitán Denver—.
No queremos que los enemigos descubran que ha despertado.
—Capitán Denver, ¿qué le ha pasado a la Princesa Nia?
—preguntó ella.
Lo había oído decir que quería volver a dormir su corazón, pero antes quería saber el estado de la Princesa Nia.
Ahora que se había calmado, su conciencia por fin hizo acto de presencia.
Dios, no habría matado a una persona, ¿verdad?
—¿L-La princesa sigue viva?
—Su Alteza Real sigue viva —dijo el Capitán Denver—.
Si no lo estuviera, el emperador ya se habría vuelto loco.
Era cierto.
No quería admitirlo, pero se sintió aliviada al saber que la Princesa Nia seguía viva.
—Lady Prescott, ¿ha cambiado de opinión?
—le preguntó el Capitán Denver—.
¿Ya no quiere matar a su enemiga?
—No es eso —negó ella—.
Acabo de darme cuenta de que la muerte es la salida más fácil para la princesa.
Quiero que sufra durante toda su vida en lugar de tener una muerte fácil.
Sí, eso era lo que su corazón le decía en ese momento.
La Princesa Nia le había hecho la vida imposible en su anterior vida antes de matarla.
Esta vez, quería hacer sufrir a la princesa tanto como ella había sufrido.
—Empezaré por asegurarme de que, a pesar de todo, la Princesa Nia termine casándose con el Emperador Aku —dijo con firmeza—.
Quiero que estén atados el uno al otro para siempre.
El capitán sonrió como si estuviera orgulloso de ella.
—La seguiremos, Suprema.
Eso hizo que le doliera la cabeza de nuevo.
—Por favor, no me llame «Suprema» todavía.
Aún necesito oírlo todo antes de asimilarlo.
—Cuando termine la investigación, concertaré una cita secreta con usted.
—Y Kiho —dijo ella, lo que obviamente sorprendió al capitán—.
Sí, quiero ser sincera con mi marido.
—Lady Prescott, el Capitán Kiho juró lealtad al trono.
—Pero a mí me juró su corazón —insistió ella—.
Sé que Kiho nunca me traicionará.
Además, no pretendo ser la enemiga del imperio.
Él frunció el ceño, confundido.
—¿Qué quiere decir con eso?
—Si de verdad soy la Suprema, entonces descubriré la verdad detrás de la «traición» de los Magos de Fuego —dijo ella—.
Tengo que encontrar una manera de que la familia real y los Magos de Fuego restauren lo que perdieron en el pasado.
Sé que no será fácil, pero prefiero intentarlo a vivir una vida escondiéndome de ellos y de Kiho.
No quiero vivir con el miedo constante a ser ejecutada solo por mi sangre, Capitán Denver.
Él soltó un suspiro de frustración.
—¿Qué hará si el Capitán Kiho la traiciona?
Lady Prescott, debo informarle de que las vidas de los Magos de Fuego restantes están ahora en sus manos.
—Kiho no me traicionará —insistió ella—.
Asumiré la responsabilidad, Capitán Denver.
Si no quiere involucrar a Kiho, entonces será mejor que me borre los recuerdos ahora.
—Mi abuelo solía decir que la Maga Suprema de Fuego tenía un corazón terco.
Parece que usted lo ha heredado —dijo el Capitán Denver mientras negaba con la cabeza—.
De acuerdo.
Confiaré en su decisión, Lady Prescott.
—Gracias, Capitán Denver —dijo Tilly—.
Ahora, por favor, haga que mi corazón «duerma» de nuevo.
—Necesito poner la mano sobre su pecho —dijo él con cuidado—.
Por favor, no piense que la estoy acosando sexualmente.
Cielos, menos mal que Kiho no estaba allí.
—Dese prisa, por favor —pidió ella.
—De acuerdo —dijo el Capitán Denver.
Luego, colocó con suavidad la palma de su mano sobre el lado izquierdo de su pecho, en la zona donde estaba su corazón.
A decir verdad, su palma apenas la rozaba y ella no sintió que la estuviera acosando.
En pocas palabras, el capitán fue muy profesional—.
Duerma bien, Lady Prescott.
Tilly sintió un extraño calor procedente de la mano del Capitán Denver recorrer su cuerpo.
Entonces, le entró sueño.
«Espero que Kiho esté aquí cuando despierte».
***
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