Marca del destino - Capítulo 144
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
144: Tengo una información que…..
144: Tengo una información que…..
—¡Hermano Honey!
—¡Hermano Honey!
—Vámonos.
Si no, llegaremos tarde —gorjearon las dos pequeñas de pie junto a la puerta.
Sus coletitas se balanceaban en el aire mientras empezaban a tirar de la mano de Honey.
—Esperen, déjenme coger mi mochila —dijo Honey mientras corría hacia el salón.
—Ah, qué monas están.
¿Puedo pellizcarles las mejillas?
—Suyin se agachó y les pellizcó sus mejillas de manzana.
Suaves.
—Hmpf, cuidado, que es una gata salvaje y hasta puede arañarte.
—Mientras se ajustaba la correa de su mochila con una mano, Honey señaló su barbilla con la otra.
¡Un arañazo!
Aquello dirigió la mirada atónita de las dos niñas hacia una sorprendida Suyin.
No hacía falta adivinar quién lo había hecho.
—¡Eso es porque te resistías a mis besos!
¡Lo siento!
—No hace falta que te disculpes.
Papá, asegúrate de ponerme una vacuna antitetánica cuando vuelva y vacúnala a ella.
¡Adiós!
Suyin…
Wang Shi saludó a los niños con la mano, conteniendo la risa al ver el adorable puchero de Suyin.
Un beso inesperado en la nariz atrajo la atención de ella hacia él.
Balanceaba el teléfono de ella como un péndulo.
—Gong Li no para de llamar.
—Déjalo.
Puedo darle conocimiento a una persona, pero no puedo hacerla pensar.
Hay gente que quiere seguir siendo idiota, solo porque la verdad requiere un cambio.
Y él es uno de ellos.
—Ignoró el teléfono que sonaba y se sentó con cuidado en el sofá.
La herida limitaba sus movimientos.
Como de costumbre, el Dr.
Gong Li debía de estar buscando pelea.
Seguramente era Ling Xeumo quien lo había incitado en contra de Suyin.
*Ting*
Wang Shi miró el teléfono.
—Un mensaje.
Suyin se acercó a Wang Shi y ajustó su postura.
—¿Qué?
[Contesta al teléfono.
Por favor.
Si no, no dejaré de llamar.]
La palabra «por favor» sonaba hipócrita, pero aun así lo llamó.
Sin intención de ocultarle nada a Wang Shi, puso el altavoz.
—Suyin, quiero verte.
Es urgente.
—Deja que mire mi agenda…
¡Uy!
La tengo llena para toda esta vida.
No te molestes.
—Espera, espera, espera —dijo él con voz ansiosa cuando ella estaba a punto de colgar—.
Q-quiero hablar del día en que…
en que operaste a mi hijo.
Q-quiero reabrir la investigación.
Pero esta vez en privado.
Wang Shi entrelazó sus dedos con los de ella, asintiendo.
Pero ella negó con la cabeza, prefiriendo no volver a sacar todo aquello.
—¿Cambiará algo?
¿Traerá de vuelta a tu hijo?
¿A tu esposa?
¿Deshará lo que me pasó a mí?
Dr.
Gong, le sugiero que viva y me deje vivir.
Me importan un bledo usted y todos los demás.
Para mí, todo terminó hace años.
Sin darse cuenta, su voz subió una octava, lo que hizo que Wang Shi frotara la yema de su pulgar en la palma de ella.
Con un largo parpadeo, ella lo tranquilizó.
—Solo tú puedes ayudarme.
Aparte de Xeumo y Gilbert, solo estabas tú en la sala de operaciones —insistió él.
—No me importa.
—¿Ni siquiera si tienes la oportunidad de demostrar tu inocencia y recuperar tu licencia?
Ella cerró los ojos, cansada de palabras que no significaban nada.
Gong Li era el ejemplo perfecto de lo egoísta y vil que puede llegar a ser la gente por motivos personales.
Solo porque quería investigar el caso de su hijo, qué convenientemente recurría a la misma mujer cuyas súplicas había ignorado años atrás.
—Esa licencia no es más que un trozo de papel.
Si mi intención fuera recuperarla, habría impugnado la decisión del consejo médico hace mucho tiempo.
Puede quedársela…
—Ayúdame, y te diré algo relacionado con tu bebé —continuó él, como si Suyin no estuviera diciendo nada, y dio justo en el clavo, impidiendo que ella colgara.
La declaración explotó en su cerebro, tan fuerte que le adormeció los sentidos, y el teléfono se le resbaló de las manos, pero Wang Shi lo atrapó a tiempo.
—T-tengo información que podría dar una dirección diferente a la razón detrás de la muerte de tu bebé —resonó su voz…
Ella se quedó inmóvil, como paralizada, incapaz de comprender.
—Piénsalo, todos salimos ganando.
Esperaré tu respuesta.
…
En el Hospital Ace,
Gong Li colgó y exhaló.
Estaba seguro de que Suyin lo ayudaría; le había dado una razón a la que nunca podría negarse.
Su mirada se desvió hacia el circo que se desarrollaba ante sus ojos.
Falso.
¡Como si él no supiera la verdad!
—Felicidades, Dra.
Ling.
—Era un caso difícil.
Ha hecho un gran trabajo.
—Un detalle tan minucioso, ¿cómo lo ha detectado?
—Sí, comprobar los antecedentes de la paciente, que era perfumista, y relacionarlo con una condición médica es tremendo.
Solo un médico experimentado e inteligente puede percatarse de este detalle.
—Estamos felices de recibir formación bajo su tutela, señora.
Médicos, enfermeras e internos se agolpaban alrededor de Ling Xeumo, elogiándola por su excelente diagnóstico.
Lo que no sabían era que fue el diagnóstico de Suyin el que salvó la vida de la paciente.
Desinteresada.
Y aquí…
Suspiro…
Si Gong Li no lo hubiera visto con sus propios ojos, habría creído que era el diagnóstico de Ling Xeumo.
Pero, por suerte, había oído a Suyin y a Xeumo hablar, y fue Suyin quien diagnosticó a la paciente sin esfuerzo y corrigió el error garrafal de Xeumo que podría haber costado la vida de una paciente.
Es más, Suyin había demostrado sus habilidades una vez más en urgencias al diagnosticar el caso de la droga.
Si sus habilidades eran tan perfectas y mucho mejores que las de Xeumo, incluso años después de que se le prohibiera ejercer, ¿realmente pudo cometer semejante error en la sala de operaciones?
¿O fue realmente Xeumo quien causó la muerte de su hijo y Suyin fue culpada injustamente?
Sin olvidar que el otro médico era Ling Gilbert, el padre de Xeumo.
¿No salvaría él primero la carrera de su hija y dejaría que otro pagara las consecuencias?
—¡Gong Li!
—Al verlo de pie no muy lejos, Xeumo corrió a su lado y le rodeó el brazo con la mano.
Sus orbes negros brillaban de felicidad mientras le dedicaba su sonrisa más dulce con aquellos labios teñidos de rojo, provocándole náuseas.
De verdad…
Al ver a ciertas personas, las propias palabrotas resuenan en el cerebro y preguntan: «¿Salimos?».
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com