Marca del destino - Capítulo 296
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 296: ¿Está muerto?
En la bolsa había un teléfono que, casualmente, sonó en ese mismo instante. Como Wang Shi estaba sujetando a Suyin, Honey lo sacó de la bolsa de tela. Arrugó la nariz. —A L P H A. ¿Alpha? Qué nombre más raro.
Suyin bajó la mirada, se lo quitó de las manos y pulsó el botón de responder. La voz familiar sonó al otro lado. —¿Te ha gustado la sorpresa?
—Maldito cabrón.
—¡Cuidado! Tus perritos están conmigo. Y me muero de ganas por ponerles un collar en el cuello. ¿Quieres saber lo que hace? —Suyin permaneció en silencio. La espeluznante risa de Alpha resonó—. Parece que a mi peoncita no le interesa. Está bien. Te lo haré saber más tarde. Antes de eso, tengo que hablar de un asunto serio.
Suyin miró a Wang Shi. Él frunció el ceño. La interrogó con la mirada, a lo que ella señaló la fotografía y articuló sin sonido: «Mei. Rastrea». Él buscó entre la multitud alguna señal de Xiu Mei o Jianyu. Al no encontrarlos, bajó a Honey al suelo y marcó el número de Xiu Mei.
Alpha continuó amenazando a Suyin.
—Ah, Suyin, qué decepción has resultado ser. Se suponía que debías ejecutar mi plan, no destruirlo. ¿Por qué? ¿Por qué elegiste el bando de ese hombre que mató a tu hijo brutalmente? Que tomó… uy… ROBÓ… robó el corazón de tu hijo para salvar el suyo. Qué doloroso debe ser para ese pequeño humano luchar por oxígeno, ¿no es así? ¿Qué tan triste debe ser arrebatarle el derecho a vivir una vida feliz con su madre? Su alma debe de estar vagando por la Tierra, llorando, maldiciéndote… Fracasaste como madre. Eres una mancha negra. No hiciste nada para vengar a tu hijo.
Los ojos de Suyin ardían, rojos. Apretó la mandíbula. Respiró hondo. —¿Quién se te ha cagado en el desayuno, Alpha?
—¿Qué?
—He preguntado que quién se te ha cagado en el desayuno. Puedo olerlo desde aquí —repitió, con la voz más alta—. Para poder provocarme, primero tendría que valorar tu mierda de opinión. Buen intento, de todos modos. No lo intentes de nuevo; soy alérgica a los idiotas y me da un brote de sarcasmo.
—Cuidado, Suyin —advirtió Alpha—, no olvides que tengo a tu mejor amiga y a tu hermano conmigo.
—Pero no vas a hacerles nada. Lo sé. No has montado todo este espectáculo solo para decir tonterías, ¿verdad? Ve al grano, Alpha. No te preocupes por mí, por mi hijo ni por mi venganza.
Por el rabillo del ojo vio a Jianyu, que llevaba un ordenador portátil. Tras él iba Xiu Mei, sosteniendo en brazos un juguete con forma de robot. Lo había visto una vez en un periódico. Era Orange. El droide más avanzado y uno de los mejores inventos de Xiu Mei.
—¡La misma lengua viperina! Ojalá la hubieras usado con más inteligencia. Tu mejor amiga y tu hermano no estarían en esta situación —dijo Alpha—. De todos modos, ahora que me has fallado, más te vale que arregles un par de cosas para mí.
Vio a Wang Shi alargar la mano, fingiendo acariciarle la mejilla, pero le hizo algo al teléfono. Luego le cogió la mano.
Suyin no lo entendió. Pero entonces vio un auricular en su oreja izquierda.
—Hay una llave en el paquete que abrirá el collar de un mono. —Suyin puso la bolsa de tela boca abajo y una llave cayó—. Átaselo al cuello a ese cachorro de Wang y tráemelo. Eso es todo. ¿Ves? ¿A que es sencillo? Te estoy dando la oportunidad de salvarlos.
Suyin bajó la vista hacia Honey. —¿A qué te refieres?
—No me gusta repetirme. Ya has hecho bastante con venir aquí. Mujer estúpida, ¿de verdad creíste que podías venir a mi territorio y yo no me enteraría?
—Reis. Él te lo dijo.
—Tengo ojos en todas partes. Aunque admito que me engañaste durante un tiempo. En fin, es hora de que corrija ese error. Tráeme al hijo de Wang Shi. Recibirás más instrucciones por teléfono. Solo haz que se ponga el collar —siseó Alpha—, no hagas nada en contra de mi voluntad. De lo contrario…
—No sé qué te hace ser tan estúpida, pero desde luego está funcionando. Es el hijo de otra persona, ¿por qué iba a…?
—Sé que Wang Shi y su hijo te quieren. Harían cualquier cosa por ti. ¡Amor ciego, ya ves! —la interrumpió Alpha—. Y no te preocupes, también he preparado algo para Wang Shi. Le encantará mi sorpresa. Ahora, antes de colgar, hay una pequeña sorpresa… ¿recuerdas que te dije que te haría saber lo que hace el collar?
Justo entonces los monos empezaron a chillar. Sus cuerpos se convulsionaban. Ella no entendía qué les estaba pasando. Parecía como si la mamá mona estuviera intentando matar a su cría.
Por reflejo, apretó la cara de Honey contra ella, presionándole la nuca para asegurarse de que no mirara.
Su mirada se alzó hacia el collar. El collar de la mamá mona parecía no haber cambiado, pero el de la cría parpadeaba en rojo, haciendo un ruido.
Solo cuando el collar alrededor del cuello de la cría empezó a cerrarse, mientras la sangre brotaba a borbotones de sus ojos, nariz y oídos, Suyin se dio cuenta de que la mamá mona estaba intentando salvar a su hijo en un vano intento de quitarle el collar.
Lentamente…, lentamente…, el collar siguió cerrándose, arrebatándole la vida al animal. La madre mona siguió luchando incluso después de la muerte.
Suyin se mordió los labios.
Nunca había visto nada igual.
Sabía lo que significaba.
Sabía lo que Alpha intentaba hacer.
—Oh, parece que se ha acabado —dijo la voz de Alpha—. Debió de ser un espectáculo maravilloso. Pero créeme, los humanos lo hacen mejor. Tengo que irme, tengo muchas cosas que preparar. Recuérdalo, solo tienes tres horas para decidirte antes de que yo…
Su risa resonó en el oído de Suyin incluso después de que colgara.
Se hizo el silencio.
—Ah, monito… —dijo Amara, rompiendo el silencio mientras se agachaba a un metro de distancia. Extendió la mano, mojó un dedo en el charco de sangre y lo levantó para que todos lo vieran—. Sangre. Sangre roja. ¿Está muerto? ¿Por qué tiene la cara roja de sangre? ¿Está muerto? ¿Por qué no se mueve? ¿Está muerto? Quiero que me enseñe a trepar a los árboles y a coger piñones deliciosos. ¡BEBÉÉÉÉÉ, DESPIERTA! ¿Estás durmiendo? ¿Estás muerto?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com