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Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 11

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  4. Capítulo 11 - 11 CAPÍTULO 11 – LO QUE KAEL CALLA
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11: CAPÍTULO 11 – LO QUE KAEL CALLA 11: CAPÍTULO 11 – LO QUE KAEL CALLA No pude dormir.

No por la marca.No por la sombra.

Sino por la verdad.

El pueblo no era víctima.

Era guardián.Yo no era una invitada.

Era el objetivo.Y Kael… no era un desconocido.

Era un recuerdo.

Un recuerdo que aún no recordaba.

Me levanté cuando el cielo todavía estaba oscuro y salí de la casa sin permiso.

No importaba si me estaban vigilando.

Necesitaba aire.

Necesitaba espacio.

Necesitaba entender.

Sentí el bosque antes de verlo.

Y sentí a Kael antes de que apareciera.

Siempre era así.

Un silencio se hacía más profundo.El aire se volvía más pesado.Y después, él.

Apoyado contra un árbol, brazos cruzados, mirada fija en mí.

Esa forma de mirarme que parecía odio, dolor y devoción al mismo tiempo.

—No deberías estar sola —dijo.

—No deberías seguir callando —respondí.

Un músculo se tensó en su mandíbula, como si mis palabras fueran una herida.

—No te estoy protegiendo del bosque —dijo—.

Te estoy protegiendo de ti misma.

—No necesito protección —escupí.

Sus ojos ardieron un segundo.

Dorados.

Intensos.

Como si la bestia y el hombre pelearan debajo de su piel.

—Entonces dime qué soy —lo reté.

Silencio.

La misma respuesta de siempre.

Pero esta vez no me iba a conformar.

—Ya sé lo que ellos creen —proseguí—.

Ya sé lo que dicen que soy.

La llave.

La marca.

La maldita puerta.

Pero tú… Di un paso hacia él.

—Tú no me miras como a una llave, Kael.

Tú me miras como si me hubieras perdido.

Ese fue el golpe que no esperaba.

Lo vi quebrarse.

En los ojos.

Solo por un segundo.

Y eso bastó.

—Dime la verdad —susurré—.

Antes de que sea demasiado tarde.

Kael cerró los ojos.

Y habló.

—La primera vez que te vi… no tenías este cuerpo.

Ni este nombre.

Ni esta vida.

Mi respiración se detuvo.

—Moriste en mis brazos —continuó—.

Y lo he visto repetirse más veces de las que debería existir.

Un frío me atravesó.

Quise decir que mentía.

Quise decir que era imposible.

Pero algo en mi alma reconoció esas palabras como si fueran memoria.

—¿Quién era yo?

—pregunté.

—Alguien que prometió volver —respondió con una voz que ya no le pertenecía al Alfa.

Le pertenecía al hombre.

Un viento frío atravesó los árboles.Algo en mí tembló.Y entonces… lo vi.

No el bosque.

No Kael.

Un destello.

Un recuerdo que no era mío y sin embargo pertenecía a mí.

Una noche distinta.Un bosque distinto.Mi cuerpo estaba cubierto de sangre.Kael me sostenía, llorando.Y yo le sonreía mientras moría.

Me llevé las manos a la cabeza.

La visión desapareció tan rápido como llegó, pero el vacío que dejó fue peor que el dolor.

—No… —susurré—.

Eso no es real.

Eso nunca pasó.

Kael dio un paso.

—Acaba de pasar otra vez.

No lo entendí al principio.

Hasta que lo sentí.

La marca estaba brillando.

No oscuro.

No rojo.

Blanco.

Por primera vez.

Como si dos fuerzas dentro de ella estuvieran peleando.

Luz contra sombra.

Kael extendió la mano, pero no me tocó.

—Si sigues recordando sola, la sombra entrará contigo.

Necesita que abras.

Necesita que aceptes.

—¿Y si no acepto?

Su mirada fue un lamento.

—Entonces morirá alguien más en tu lugar.

Como siempre ha pasado.

Me quedé helada.

—¿Alguien más?

—Cada vez que tú mueres, alguien paga el precio.

En algunas vidas fue tu guardiana.

En otras, fue tu sangre.

En una… fui yo.

Me faltó el aire.

No porque lo dijera.

Porque lo sentí.

Como si esa memoria también estuviera ahí, esperando.

—¿Por qué sigues buscándome?

—pregunté, con una voz que no reconocí.

Kael respondió sin una sola duda.

—Porque no sé amarte de otra forma.

Ese fue el error.

Ese fue el momento exacto en que la marca dio un latido tan violento que me dejó sin equilibrio.

La visión llegó como un golpe.

El bosque.Mi sangre.Sus manos.Una promesa.

Y una sombra rompiendo el cielo.

Me desplomé.

Kael me sostuvo antes de tocar el suelo.

—La sombra está acercándose —murmuró—.

Porque tú estás empezando a recordar.

No pude hablar.Solo pude mirar sus ojos.

Y supe que esta vez no era como antes.

Esta vez no iba a morir como una víctima.

Esta vez, si la sombra quería entrar… Tendría que hacerlo a través de mí despierta.

Y si Kael quería salvarme… Tendría que decirlo todo.

Lo que callaba.Lo que temía.Lo que aún no soportaba recordar.

Porque ya había empezado.

Mi alma se estaba abriendo.

Y el mundo no estaba preparado para lo que iba a salir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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