Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 12
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 12 - 12 CAPÍTULO 12 – LA NOCHE DEL PRIMER RECUERDO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
12: CAPÍTULO 12 – LA NOCHE DEL PRIMER RECUERDO 12: CAPÍTULO 12 – LA NOCHE DEL PRIMER RECUERDO No quería dormir.Sabía que si cerraba los ojos, algo iba a abrirse desde dentro.
Pero no aguanté.
El cuerpo cedió antes que la voluntad.
Y cuando desperté… ya no estaba en mi cama.
No estaba en esta vida.
Estaba en otra.
La luna era roja.
El bosque ardía.
Gente corría.
Gritaba.
Lloraba.
Y yo corría entre ellos, sin miedo, sin duda.
Mi cuerpo era distinto.Más fuerte.Más rápido.
No era Kira.
No con ese nombre.
Pero era yo.
Y detrás de mí, como una sombra de carne y furia, estaba Kael.
Más joven.
Más salvaje.
Más lobo que hombre.
Su voz me perseguía como un eco desesperado.
—¡¡No lo hagas!!
Pero yo ya lo había decidido.
Había una puerta.Un altar.Un símbolo grabado en piedra.
Y al otro lado… él.
No Kael.La sombra.
Una figura sin rostro que se movía como humo.
Poder puro sin cuerpo.
Voz sin boca.
—Ven —susurraba—.
Yo te hice promesa.
Yo te guardo destino.
Y yo, en esa vida, en ese cuerpo, no corría de él.
Corría hacia él.
Porque esa vez, yo no era presa.Era sacrificio.
Y estaba dispuesta.
No por amor a la sombra.Sino porque moría alguien más si no lo hacía.
Alguien que había peleado hasta romperse por protegerme.
Alguien que ya estaba sangrando en el suelo.
Kael.
Con un tajo profundo en el pecho, arrastrándose para detenerme.
—No lo hagas —rugió, con voz rota—.
Te lo suplico.
No lo hagas.
Quédate conmigo.
Me miraba como si el mundo dependiera de una sola palabra mía.
Y yo se la negué.
—No puedo —le dije entre lágrimas—.
No esta vez.
Me acerqué al altar.
Toqué el símbolo.
Y lo último que sentí fue el sonido de Kael gritando mi nombre… …mientras la sombra me reclamaba por primera vez.
Desperté gritando.
Y Kael estaba allí.
Sujetándome por los brazos, conteniéndome, como si el pasado aún pudiera arrancarme de esta vida.
—Respira —dijo—.
Estás aquí.
Estás conmigo.
No estás allí.
Pero yo lloraba sin poder detenerlo.
—Yo te dejé morir… Kael cerró los ojos.
Y respondió sin una sola palabra de consuelo: —Sí.
No intentó negarlo.No dijo que no era culpa mía.No mintió.
Y eso me destruyó más que cualquier mentira.
—¿Por qué no me lo dijiste?
El dolor en su voz no era humano.
—Porque si lo recordabas antes de tiempo… ibas a correr hacia la sombra como lo hiciste esa noche.
Me aparté como si me hubiera golpeado.
Porque era verdad.
Porque una parte de mí lo había sentido.
Porque al recuperar ese recuerdo, algo en mi marca vibró como si estuviera celebrándolo.
Como si esperara que lo repitiera.
—No soy la misma —dije temblando—.
No voy a hacerlo otra vez.
Kael me sostuvo el rostro.
Y lo que dijo entonces no sonó como advertencia ni reclamo.
Sonó como confesión.
—No te busqué para que me salvaras.
Te busqué para que me eligieras.
Una sola vez.
En cualquier vida.
Su voz se partió.
—Y nunca lo haces.
Me quedé sin palabras.
Y entonces pasó.
La marca respondió.
No con dolor.
Con luz.
Una luz blanca, intensa, que se extendió por mis venas como si algo dentro de mí despertara a la fuerza.
Sentí calor.
Sentí electricidad.
Sentí que el mundo se tensaba.
Y Kael jadeó como si también lo sintiera.
Porque lo sentía.
Su respiración cambió.
Su cuerpo reaccionó.
La conexión se hizo física, tangible, viva.
No tacto.No besos.No piel.
Era el vínculo.
Una energía que nos tiraba el uno hacia el otro sin permiso.
Algo que no preguntaba.
Algo que simplemente era.
La marca brillaba como un sol bajo mi piel.
Y entonces lo entendí: Ese recuerdo no solo me había herido.
Había activado algo.
Yo no estaba recordando mi pasado.
Estaba comenzando a recuperarlo.
Y eso significaba una cosa: La siguiente vez que la sombra llamara… no tendría que convencerme.
Solo tendría que esperar.
Porque ahora yo llevaba la puerta abierta por dentro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com