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Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 CAPÍTULO 17 – LA ÚLTIMA ADVERTENCIA
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17: CAPÍTULO 17 – LA ÚLTIMA ADVERTENCIA 17: CAPÍTULO 17 – LA ÚLTIMA ADVERTENCIA Me despertaron antes del amanecer.

No con gritos.No con violencia.

Con silencio.

Manos firmes.

Brazos fuertes.

No humanos.

No amables.Me levantaron sin preguntarme nada, sin explicaciones.

Los ancianos habían dejado de ser guardianes.

Ahora eran carceleros.

Me llevaron al templo antiguo, el que estaba en los límites del bosque.Una estructura de piedra negra, enterrada a medias, como si hubiera querido permanecer dormida.

Y sentí la marca vibrar antes de entrar.

No de dolor.

De reconocimiento.

Como si ese lugar la llamara por su verdadero nombre.

—¿Qué es esto?

—pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

La guardiana habló sin rodeos.

—El lugar donde la marca fue contenida por última vez.

Y entonces lo supe: Ese templo no estaba construido para encerrar a la sombra.

Estaba construido para encerrar a alguien como yo.

Me ataron con cadenas que no eran metal.

Eran símbolos.

Palabras.

Sellos antiguos inscritos en brazaletes, como si mi piel fuera un libro que querían censurar.

—No puedes hacer esto —dije, sin gritar—.

No soy tu enemiga.

—No aún —respondió uno de ellos.

Y esa frase lo dijo todo.

No confiaban en mí.Nunca lo hicieron.Siempre estuvieron esperando el momento de tratarme como amenaza.

No por lo que soy.

Por lo que podría llegar a ser.

La guardiana se acercó.Su mirada era calma.

Demasiado calma.

—Nos diste una muerte —dijo—.

Nosotros no daremos una segunda oportunidad.

—Gabriel murió porque ustedes provocaron esto —respondí—.

Porque quisieron controlarme.

Porque me empujaron a los extremos.

Ella no negó.

—El sacrificio era parte del precio.

Mi sangre se enfrió.

No hablaban de protegerme.

Hablaban de usarme.

Y ahora… de desecharme si no encajaba en su plan.

—Si sellan la marca —dije con la voz baja—.

Yo muero.

La guardiana respondió con la frialdad de quien no ha sufrido en carne propia lo que exige.

—Morirías humana.

Y en paz.

—¿Y si la sombra entra sin mí?

Sus ojos se endurecieron.

—Entonces moriremos todos… pero libres.

Y ahí lo entendí: Para ellos, mi vida valía menos que su idea de libertad.

No estaban luchando por mí.

Estaban luchando por su propia supervivencia.

Y ni siquiera se daban cuenta de que estaban a punto de hacer exactamente lo que la sombra quería: Dejarme indefensa.

Sin vínculo.Sin poder.Sin elección.

Una llave rota.

El ritual comenzó.

Cánticos.

Símbolos.

El aire se volvió hielo.

La marca empezó a arder, pero no como antes.No era activación.Era supresión.

Mi alma gritaba.Mi cuerpo temblaba.Y la sombra… Entró.

No como presencia.No como susurro.Como furia.

No los necesitaba para abrir la puerta.

Solo necesitaba que ellos la debilitaran.

Y lo acababan de hacer.

La voz llenó mi cabeza.

No te salvarán.Te entregarán.Déjalos morir.

Sentí que mi voluntad se resquebrajaba.

Y por un instante… Quise obedecer.

El ritual se detuvo con un estruendo.

El techo se desgarró como si algo arremetiera desde fuera.

Gritos.Piedras cayendo.El suelo abriéndose.

Y en medio del caos… Kael.

Cubierto de sangre.

Respirando como bestia.

Ojos dorados encendidos.Destruía cadenas como si fueran hilo.Rompía aquellos símbolos que nadie había podido romper por siglos.

—¡No la toquen!

—rugió.

Las palabras retumbaron en mis huesos.

Los ancianos retrocedieron.

No porque lo temieran… Sino porque ya habían entendido algo peor: El vínculo estaba despertando.

Sin permiso.

Sin elección.

Sin vuelta atrás.

Kael se acercó a mí y rompió los sellos con sus propias manos, sin importar el daño que le hacían.

Y cuando sus dedos rozaron mi piel, la marca respondió como si hubiera estado esperándolo.

Un estallido.

Luz y sombra al mismo tiempo.Poder contenido rompiéndose.La energía del vínculo liberándose como un latido gigantesco dentro del templo.

El suelo se quebró.

La sombra chilló desde dentro de mi cabeza.

Y los ojos de Kael se oscurecieron… no por furia.

Por dolor.

Había usado su vida para romper las cadenas.

Y lo estaba pagando.

—¿Por qué hiciste esto?

—pregunté entre lágrimas.

Él me sostuvo como si ya estuviera perdiéndome.

—Porque prefiero que el mundo arda contigo libre… que verlo sobrevivir con tu alma encadenada.

Ese fue el momento en que mi decisión dejó de ser teórica.

Ya no estaba eligiendo entre Kael y la sombra.

Estaba eligiendo quién merecía quemarse conmigo.

Y mientras el templo se hundía y el pueblo gritaba afuera… La sombra habló por última vez, no como amenaza, sino como advertencia.

La próxima muerte no será un guardián.Será un corazón que todavía amas.

Y supe… Que la cuenta atrás había comenzado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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