Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 18
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 18 - 18 CAPÍTULO 18 – EL CORAZÓN SEÑALADO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
18: CAPÍTULO 18 – EL CORAZÓN SEÑALADO 18: CAPÍTULO 18 – EL CORAZÓN SEÑALADO El templo se derrumbó detrás de nosotros.
No como una estructura que se destruye…como una promesa rota.
El pueblo había perdido control.La marca había sido liberada.Y Kael había cruzado una línea que ningún Alfa debía cruzar: Destruir un sello prohibido por voluntad propia.
Eso tenía consecuencias.
No tardaron en aparecer.
Esa noche lo vi temblar.
No de miedo.De dolor.
Estábamos escondidos en una casa abandonada en la linde del bosque.
El ritual había dejado marcas en mi piel, fracturas internas que no eran visibles… pero Kael estaba peor.
Su respiración era irregular.
Sus manos se crispaban.
La piel de su espalda ardía como si estuviera quemándose desde adentro.
—Te advertí —susurré—.
El vínculo te está rompiendo.
Kael levantó la mirada.
Los ojos oscuros.
Más lobo que hombre.
—No me arrepiento.
Y lo peor fue que hablaba en serio.
No había odio en su voz.No había resentimiento.Había aceptación.
Había elegido morir antes que soltarme.
Y eso me partió más que cualquier amenaza.
Pero el dolor de Kael no era lo peor.
El silencio de la sombra lo fue.
No había hablado desde el ritual.
No había susurrado.No había atacado.No había reclamado.
Y eso solo significaba una cosa: Estaba esperando.
Preparándose.
Elegiendo.
Y lo confirmó al amanecer.
La marca ardió como si hubiera sido activada desde dentro.Me doblé.
Grité.
Sentí como si alguien me llamara por el nombre que aún no recordaba.
Entonces escuché la voz.
No era susurro.No era eco.Era sentencia.
El próximo corazón será de sangre… no de deber.
Supe a quién se refería antes de que Kael me preguntara.
Mi hermana.
Angelina.
Y el mundo colapsó un poco más.
—No —jadeé—.
Ella no tiene nada que ver con esto.
La marca respondió con un pulso oscuro, como si se riera.
La sombra no atacaba al azar.
Elegía.Doblaba.Corrompía.
Y ahora me obligaba a enfrentar la verdad: No estaba eligiendo entre Kael y la sombra.Estaba eligiendo a quién dejar morir.
Kael se levantó, luchando contra el dolor, y me tomó del brazo.
—Vamos a protegerla.
—¿Cómo?
—pregunté—.
Si aparezco cerca de ella la sombra la usará como cebo para abrirme.
—Entonces entrégate —gruñó uno de los ancianos que nos había seguido en secreto—.
Deja que te sellen.
Acepta tu destino y deja vivir a los demás.
Kael lo golpeó sin pensarlo.
Lo estampó contra la pared con una fuerza que no tenía derecho a tener en su estado.
—No vuelvas a sugerir que ella muera por ustedes.
Pero el anciano, sangrando, sonrió.
—Morirá igual.
Sea por la sombra o por el vínculo.
Elijan qué versión prefieren ver.
Y justo ahí, la tormenta estalló dentro de mí.
No podía huir.No podía esconderme.No podía sacrificar a Kael.No podía permitir que Angelina muriera.
Y lo que quedó fue la única opción que daba miedo incluso a la sombra: Romper el destino.
No obedecerlo.
No resistirlo.
Romperlo.
Esa noche, por primera vez, intenté hablarle directamente a la sombra.
No en mi cabeza.No en un bosque.Con voluntad.
Me senté sola.
Cerré los ojos.
Abrí la marca.
La oscuridad respondió al instante, como si hubiera estado esperando esa invitación desde el inicio de los tiempos.
¿Qué deseas?
—Negociar.
Hubo silencio.
Luego, una risa que no sonaba humana.
Ya estás negociando.
Cada muerte es parte del trato.
—Quiero a mi hermana fuera de esto.
Eso alteró algo.
Se sintió como si el mundo se inclinara levemente.
Como si la sombra hubiera acercado su atención con verdadera curiosidad.
Entonces te ofrezco algo mejor.
Mi corazón se detuvo.
Un recuerdo.
Una imagen.Una vida anterior.Una niña frente a un espejo de agua.Una marca más grande que la mía.Y unos ojos que eran los mismos que ahora me miraban desde la oscuridad.
No era yo.
Era la primera.
La voz continuó: La primera llave.La que me abrió.La que me prometió volver.
Vi su rostro.
Y sentí que el mundo se desmoronaba.
Porque no era una desconocida.
Era alguien cuyo nombre aún vivía en una parte de mí que nunca pude recordar.
Y entonces la sombra habló con claridad final: Puedes salvar a tu hermana… si aceptas lo que ella se negó a aceptar.
Y lo comprendí todo.
El corazón señalado no era solo Angelina.
Era el mío.
Porque si yo no aceptaba mi destino… Angelina iba a pagar el precio.
Y Kael también.
Y el pueblo también.
Y el mundo también.
Y la sombra estaba tan segura de su victoria… que ya no estaba amenazando.
Estaba apostando.
Y yo iba a tener que responder.
No con palabras.
Con sangre.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com