Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Marcada por el Alfa Eterno
  4. Capítulo 21 - 21 CAPÍTULO 21 – LA CAÍDA DEL ALFA
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: CAPÍTULO 21 – LA CAÍDA DEL ALFA 21: CAPÍTULO 21 – LA CAÍDA DEL ALFA Kael no cayó dormido.

Cayó quebrado.

Su cuerpo temblaba como si estuviera reaccionando a un veneno invisible.La marca que compartíamos no latía en armonía… latía como si tratara de arrancarse de su alma.

Era el precio de haber roto el vínculo a la fuerza.

—No debí hacerlo —susurré mientras él se retorcía, conteniendo el instinto de transformarse.

—Sí debiste —gruñó, cortando el aire con los dientes apretados—.

Fue lo único que me mantuvo cuerdo… hasta ahora.

La palabra “hasta” fue una advertencia.

Y no la entendí del todo hasta que lo vi ponerse de pie sin voluntad.

Su mirada había cambiado.

No había reconocimiento.

Solo hambre.

No de carne.

De vínculo.

De mí.

El Alfa no atacó.

Se acercó.

Como si el cuerpo lo moviera la necesidad más primitiva que existía.

—Kael —dije—.

No soy tu enemiga.

Sus pupilas se afinaron como cuchillas.

—Eres todo lo que necesito.

Y en ese momento lo vi: No estaba perdiendo el control.

Lo había perdido.

Completamente.

El vínculo incompleto lo estaba convirtiendo en lo que el pueblo siempre temió: Un Alfa sin Luna.

Un lobo sin alma.

Un depredador sin destino.

Intenté retroceder.

No pude.

No porque él me lo impidiera.

Porque la marca me retenía.

Como si su colapso físico arrastrara mi voluntad con él.

La sombra apareció entonces.

No como voz en mi cabeza.

Como presencia en la sangre.

Ofreciendo… asistencia.

Déjalo morir.Y te daré un Alfa nuevo.Uno obediente.Uno perfecto.

Sentí asco.

Sentí miedo.

Pero sobre todo, sentí algo que no había sentido antes.

Rabia.

—No voy a entregarlo —escupí—.

Ni a ti, ni al pueblo, ni a nadie.

La sombra sonrió desde dentro.

Entonces tendrás que destruirlo tú misma.

Y por primera vez, comprendí el verdadero propósito: No quería a Kael.

Quería que yo lo matara.

Para quebrarme.Para dejarme sin la única razón que me mantenía aferrada a lo humano.Para hacerme aceptar el destino que la primera llave aceptó.

La sombra no necesitaba sangre.

Necesitaba culpa.

El ruido de pasos rompió el momento.

No cazadores.

No lobos.

Angelina.

Con un arma cargada.

No era una pistola normal.

Era una bala grabada con sellos.

Con magia humana de contención.

Una bala diseñada para matar lo que Kael estaba a punto de convertirse.

—Aléjate de mi hermana —dijo con las manos temblando pero sin dudar.

Kael giró la cabeza lentamente.

Lo que vio no fue a mi hermana.

Fue amenaza.

Y entonces, sin previo aviso, atacó.

Todo fue demasiado rápido.

Kael cruzó media distancia en un parpadeo.

Angelina disparó.

Yo intervine.

No con el cuerpo.

Con la marca.

El impacto estalló entre los tres.

La bala se detuvo en el aire como si hubiera chocado contra algo sólido.

Kael cayó.

No herido.

Paralizado.

Angelina retrocedió con horror.

Y yo… Me di cuenta de que había usado la marca sin la sombra.

Sin permiso.

Sin control.

Lo sentí correr por mis venas como fuego líquido, como si hubiera atravesado una puerta que no debía abrir aún.

Un poder que no era del Alfa.No era humano.No era sombra.

Era mío.

Y eso… era peligroso.

Angelina me miró como si ya no supiera quién era.

—¿Qué eres, Kira?

No supe qué responder.

Porque no era llave.

No era loba.No era humana.No era sombra.

Era posibilidad.

Y eso me convertía en la amenaza final.

Kael recuperó la conciencia lentamente.Se sentó.

Me miró.

No dijo una palabra.

Pero ya no estaba furioso.

Estaba devastado.

—Me estás perdiendo —dijo en voz baja—.

Y no sé si quiero seguir luchando si lo que quedará de mí no será yo.

Una parte de mí quiso decirle que no era cierto.

Pero otra parte… sabía que sí lo era.

No estaba salvándolo.

Lo estaba destruyendo lentamente.

Porque no había manera de mantenerlo conmigo… sin matarlo.

Y no había manera de dejarlo ir… sin matarme a mí.

Mientras lo observaba respirar, escuché la sombra en lo profundo: La caída del Alfa es el comienzo.El siguiente será corazón.Luego alma.Luego mundo.

Y supe que el tiempo se acababa.

O elegía ahora…o perdería todo lo que aún amaba.

Incluso lo que aún no había entendido.

Incluso a mí misma.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo