Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 23
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 23 - 23 CAPÍTULO 23 – LA DECISIÓN ROTA
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: CAPÍTULO 23 – LA DECISIÓN ROTA 23: CAPÍTULO 23 – LA DECISIÓN ROTA Kael despertó al atardecer.
No con dolor.
Con silencio.
Sus ojos ya no estaban ferales, ni oscuros, ni dorados.
Estaban vacíos.
—Estás vivo —dije, acercándome.
—No lo estoy —respondió sin mirarme.
Su voz era calma.
Demasiado calma.
El tipo de calma que se usa para encubrir algo roto.
Lo supe antes de que lo dijera.
—Tocaste el vínculo.
Sin mi consentimiento.
No era un reclamo violento.Era una sentencia fría.
—Te estaba perdiendo —respondí.
—Me perdiste igual.
Y esa frase dolió más que cualquier herida física.
No porque fuera verdad… Sino porque él lo creía.
Se levantó, lento, como si el cuerpo aún le pesara.
—¿Cuánto tiempo tengo?
No entendí.
Él sí.
—No vuelvas a mentirme, Kira.
¿Cuánto tiempo me dio la sombra?
¿Semanas?
¿Días?
Tragué saliva.
No tenía respuesta.
El vínculo incompleto era una cuerda alrededor de su alma.Y yo la había apretado un poco más para salvarlo.
Kael lo entendió sin necesidad de oírlo de mi boca.
—Moriría por ti —dijo—.
Pero no quiero morir atado a ti.
Y se fue.
No huyendo.No rompiendo lazo.Solo necesitando no mirarme mientras se deshacía en silencio.
No tuve tiempo para procesarlo.
El pueblo actuó rápido.
No regresaron con armas.Regresaron con juicio.
Un pergamino.Una ley escrita antes de que yo naciera.Antes de que Kael existiera.Antes de que la sombra fuera sellada.
Una ley sobre la Llave.
“Si el destino es corrompido, la portadora debe ser entregada para reposo final.” Reposo final.
Una forma elegante de decir ejecución.
La guardiana lo dijo con calma: —No queremos tu muerte.
Queremos paz.
—Paz sin mí —respondí.
—Paz sin el caos que despiertas.
Angelina se puso delante de ellos con la pistola sellada.
—Tendrán que pasar por mí primero.
—Y lo haremos —respondió la guardiana con frialdad—.
Porque este mundo no puede seguir sacrificando inocentes por ella.
Sentí el golpe.
Porque estaba empezando a ser cierto.
Mientras luchaba por salvarlos, también los ponía en la línea de fuego.Y el vacío en el pecho creció como una grieta.
Por primera vez, dudé.
No de mi poder.
De mi derecho a usarlo.
Y justo cuando el mundo parecía inclinarse en mi contra… Los cazadores regresaron.
Pero no solos.
Traían un aliado inesperado.
Un hombre marcado con símbolos antiguos.No del pueblo.No de la sombra.
Con olor a magia rota.
Kael lo reconoció primero.
—No.Eso no es posible.
El hombre sonrió con serenidad.
—¿Me extrañaste, Alfa?
Kael retrocedió como si hubiera visto un muerto.
Y entonces lo supe.
Ese hombre tenía la marca parcial de la sombra… y la marca incompleta del vínculo.
No era un guardián.
No era un cazador.
Era un vínculo fallido.
Un Alfa anterior.
Un experimento.
La prueba de que yo no era la primera que habían intentado usar.
Y su presencia lo cambió todo.
Porque si existía un vínculo roto de antes… significaba que la historia se había repetido.
Significaba que el pueblo no era inocente.Que el Alfa no era único.Que la sombra no era la única traidora.
Y sobre todo… significaba que yo no era elegida.
Era reemplazable.
Ese hombre habló mirándome como si ya supiera mi destino.
—La oscuridad no te quiere muerta, llave.
Solo quiere que aceptes quién eres.
Y cuando lo hagas, nosotros estaremos allí… para guiarte.
—¿“Nosotros”?
—pregunté.
El líder cazador sonrió, confiado.
—Humanos, sombra y traidores del vínculo.Ya no somos enemigos.Somos la tercera fuerza.
Y entendí el nuevo peligro: No querían sellarme.No querían destruirme.Querían usarme.
Como arma.Como fuente.Como herencia.
A cambio de “protección”.
La sombra volvió a susurrar, esta vez sin disfraz: Elige con quién caer.
Y por primera vez, temí no tener salida.
Porque ya no se trataba de elegir entre Kael y la sombra.
Ahora era elegir entre quién me destruiría primero.
O destruirlos yo antes.
Porque con cada decisión rota… mi humanidad se deshacía un poco más.
Y la marca lo celebraba.
Kael volvió a mirarme al final del día.
No con amor.
Con miedo.
—Si sigues por este camino —dijo—.
No habrá forma de que te salve.
Lo miré a los ojos.
Y le dije lo que ya no podía negar.
—Tal vez no estoy buscando que me salven.
Tal vez estaba buscando algo peor.
Tal vez estaba buscando ganar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com