Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 26
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 26 - 26 CAPÍTULO 26 – EL ECO DE LA PRIMERA LLAVE
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
26: CAPÍTULO 26 – EL ECO DE LA PRIMERA LLAVE 26: CAPÍTULO 26 – EL ECO DE LA PRIMERA LLAVE Los susurros comenzaron antes de que el sol apareciera.
No de la sombra.
Del pueblo.
Habían visto caer a la guardiana.Habían visto mi poder.Habían visto al Alfa temerme.
Y cuando las creencias se rompen, la gente busca otra fe.
Ni siquiera había pasado un día… y ya algunos se arrodillaban cuando pasaba.
No por respeto.
Por miedo.
Y yo detestaba lo mucho que empezaba a parecerme normal.
Encontré al Alfa caído junto al bosque.
No dormía.
Nunca dormía.
—Sabes quién fue la primera llave —dijo sin girarse.
—Sí.
—Y sabes quién heredó esa carga después.
—También.
No necesitaba explicarlo.
La marca de la primera llave no se había perdido en la historia.Había pasado de alma en alma.De sangre en sangre.Esperando despertar.
Yo no fui elegida.
Fui descendiente.
El eco de la primera.
Y a diferencia de ella… yo no estaba dispuesta a abrir la puerta sin negociar.
Kael llegó.
Silencioso.
Herido.
Exhausto.
Pero su mirada tenía algo nuevo: derrota.
—¿Hasta dónde vas a llegar?
—preguntó sin levantar la voz.
—Hasta donde tenga que llegar —respondí—.
Ya no quiero proteger.
Quiero terminarlo.
Él negó con los ojos vacíos.
—Terminarlo no es lo mismo que ganar.
—Es lo que queda —dije.
Y por primera vez… no intentó detenerme.
Solo se alejó.
Como si ya supiera que cualquier camino que eligiera lo mataría de una forma u otra.
Y eso dolió más que su furia.
Mientras él se iba, el Alfa caído habló: —Él no va a sobrevivir a lo que viene.
—Lo sé —respondí.
—¿Y aún así vas a seguir?
—Sí.
Se rió.
No con alegría.
Con resignación.
—Entonces ya no eres luna.Eres eclipse.
Y la palabra se quedó clavada.
Porque no era un insulto.
Era una advertencia.
El eclipse no destruye la luna.
Destruye la luz.
El pueblo finalmente se quebró.
La mitad me temía y me obedecía sin pensar.La otra mitad me quería muerta.
Y entre ellos… alguien más actuaba mientras todos estaban distraídos.
Los cazadores.
No atacaron.
Entraron.
Sin violencia.
Sin amenaza.
Buscando algo.
Buscando a alguien.
Y lo encontré antes que ellos.
Una habitación sellada.
Un archivo antiguo.
Y dentro de él… Registros.
Declinaciones.
Intentos fallidos: La primera llave.La segunda.La tercera.
Todas mujeres.Todas marcadas.Todas sacrificadas por el pueblo cuando no pudieron “controlar” la marca.
Y al final del escrito… Una frase helada: “La llave no puede amar.
El vínculo corrompe la obediencia.” Sentí náuseas.
No era destino.
Era protocolo.
No era maldición.
Era repetición deliberada.
La manada, el pueblo, los cazadores…Todos peleaban por una herramienta que no entendían.
Y yo era la única que estaba comenzando a verlo con claridad: No necesitaban abrir la puerta.
Necesitaban controlarla.
Mientras leía, el aire se volvió pesado.
No frío.No mágico.
Presencia.
Algo respiraba detrás de mí.
No hombre.No lobo.
Sombra.
Algo que estaba cruzando cada vez que yo me acercaba más a la verdad.
No como voz.No como mente.
Como reflejo.
Como cuerpo.
Me giré lentamente.
Una figura estaba a pocos metros.
Oscura.
No sólida.
No humana.
Pero con forma.
Era la primera vez que la sombra intentaba manifestarse físicamente.
Como si por fin me hubiera tomado lo suficientemente en serio como para mostrar su cara.
Pero no tenía cara.
Tenía ojos.
Negros.Huecos.Y sin embargo… familiares.
Porque esos ojos eran los mismos que vi en el recuerdo de la primera llave.
Y por primera vez entendí algo terrible: La sombra no fue creada para destruirla.
La sombra fue creada por ella.
Yo no estaba heredando una guerra.
Estaba heredando una deuda.
Una que ella dejó abierta.Una que yo aún no sabía si quería saldar… o romper.
La sombra habló sin sonido.
“Estás lista.” Y lo más aterrador… es que una parte de mí lo creyó.
Cuando salí, el pueblo estaba reunido.
Todos miraban a Kael.
No estaba herido.No estaba encadenado.
Estaba rodeado.
Y habían tomado una decisión sin preguntarme.
—El Alfa debe ser entregado —dijo uno de los hombres—.
Es un riesgo.
—No es riesgo —respondí avanzando—.
Es mi vínculo.
—No es tuyo —replicó otro—.
No lo reclamaste.
Y esa fue la verdad que me cortó como filo: El vínculo seguía incompleto.
El precio seguía pendiente.
Kael me miró con algo parecido a resignación.
—Deberías dejarlos.
—No.
—Deberías —repitió—.
Estoy debilitándote.
—No estás debilitándome —susurré—.
Estás reteniéndome.
Y esa fue la confesión real.
La que él entendió sin explicación.
Su mano tembló.
No por debilidad.
Por miedo de saber lo que significaba.
Porque la única forma de dejar de destruirlo… Era completarlo.
Y eso significaba que uno de los dos pagaría el precio total.
No lo elegí aún.
Pero elegí otra cosa: Ya no iba a esperar.
Ya no iba a obedecer.
Ya no iba a negociar con quienes solo buscan controlarme.
La próxima batalla no sería contra la sombra.
Sería contra todos los que aún creen que la llave puede ser manejada.
Y esta vez… yo sería la que cobrase el precio.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com